un viento cimarr√≥n…

poesía

un viento cimarrón cabalga
como vestigio mudo
tengo que caminar dos mil millas
aprendiendo sin sangre
de p√°lido gris que me estremece
hasta volver a mi lado del sof√°
una fiera serenata
por ti bebe y brinda
no asoma el llanto
viejo lirio del campo
por ahora
nada, corre y vuela
regresa pronto
no importa el nombre
está aquí para quedarse
un audaz banquete de chorlitos
bailando en la calle
esa arena tan hija del mar
ligeros hay que cabalgar
hoy, cuando m√°s joven soy
un himno que suena en lo lejano
otra chica, otro planeta
del arrecife al piélago
alodial
abandona tu sombría opinión
dónde estás?
escucha la m√ļsica del c√©firo
con azulado delirio
en los finales clandestinos
con juventud de mayo
el mundo est√° dispuesto
asciende vulnerable
serpiente fría del invierno
mi beso cuelga de tu labio
cada tibia ma√Īana
relumbrando en mi cabeza
porque quiero escribir
el lago a donde va el cisne
estoy pensando en ti
incluso la bruja m√°s vieja
se suicida
coreando alegremente
abreva la intemperie
entre las flores muertas
puntual y certeramente
aunque hable solo
una muerte glacial
hinchada vela para un largo viaje
entre la sepultura ciega
te dejas embriagar
capaz de morir sin decibelios
toda la gente lo dice
ardiente
en el estanque quieto
donde suena el eco
versa, ora hasta el infinito
un sol, cuya aurora sonríe
una noche robada
en el enigma de un rincón
comienza a despertarse
la bruma nocturna exhala
un glorioso estruendo mudo
√°gil y diligente
se agostó de desidia
sale una rana
en la quinta avenida de neón
el sol era memoria
ni rastro
junto a la charca
en el ebrio verano
entre las cortesanas
penetra su voz hasta la roca
en mi faro perdido
camino solitario
apacible insulario de desdichas
con su ala √ļnica de √°guila
chica furtiva del viernes
aunque ¬Ņqui√©n sabe?
del lado oscuro
víctima de la ebriedad
luce remotamente
un cantar fuera de tono
te abrazo
sin miedo de lavar la herida
en la brisa meditada
seg√ļn se agita
oh, noble dama
insaciable
más que una sensación
el viento de oto√Īo
ya no me acuerdo
el espejo no aprende nuestro gesto
en el fondo, sin límite
en tu boca aletea
una pandemia del alma es Pandemonia
transe√ļnte
en el cabaret celeste
la vibrante cigarra
con brisa matinal
mi nube tormentosa de mayo
nube, limusina del cielo
no lo pienses dos veces
dónde o cuándo?
febril sirena de las esferas
angelote con alas
solapante y teatral
mi trueno tras tu rayo
fiel a las migajas de la luna
‚ÄĒy qu√©?
un insondable río
no tienes que ser lejana estrella
tiene un destello divino
una herida amapola
luz de la hoguera
¬Ņpor qu√© sobre m√≠?
carajo
replegado en mi estancia
te escribo otra canción?
tiempo de alegría, oh virgen!
ondulando las aguas
en tu cristal solemne
un nuevo mirlo
despioja su camisa
nuestra salvaje foresta
deja que el buen tiempo llegue
un pirata del caribe
en el oscuro camino del astro
la suerte est√° eyaculada
se dijo alguna vez
en tu regazo
en el vals de un pífano ronco
un sepelio de voz
dulce muchacha del paraíso
feroz es el viento implacable
oscuro cigarro tras caoba café
lóbrego sobre lóbrego
el templo yermo de la duda
en el profundo y ancho azul
m√°gica mujer de rojo
si se empa√Īa
por el crep√ļsculo del blues
una sideral región
si los fantasmas duermen
mira la hierba germinar
en un instante
con voz quebrada
si puedes palpitar solitario
ponme un café, lleno de noche
quiz√°s por eso est√°
la colina de cerezos
para hacer esperar al hombre
lo m√°s seguro salga el sol
una esquiva noche
al nuevo sol
al parecer escapa
el día que llegas al mar
la luna es un mendigo tuerto
¬Ņsoy yo esa chica?
con el suspiro de la bruma
se pudre o se renueva?
oh, valquiria
de etéreo simulacro
el sol es un caldero bien fregado
aquel trofeo nebuloso
caen las alas al abismo
parte de ti
‚ÄĒd√≠a tras noche‚ÄĒ
ríndete al murmullo de la ciudad
una nube sombría y remolona
mejor a√ļn?
lloreando cencellada
m√°s sereno
en un viaje de mil millas
frente a las puertas de la luna
puedo so√Īar despierto
contra el rompedías
encontré la eternidad
m√°s viva, m√°s desnuda
de la perdición
corazón de cerezo
rezuma olor a madera
m√°s me vuelvo a mirarla
dentro de la sombra caoba
se inclina sobre el cadáver diciendo…
el tiempo corre
amante de Roma
con viento fresco
cae hialino el cristal de nieve
un salvaje día
embiste sin domar
balido tras balada
cabalga de nuevo
conmigo eternamente
no puedo tomarme en serio
nada nos queda
seguramente también
mendigo ciego que murmura
est√° luciendo suave
indeleble y sublime
un rescoldo estelar
el espejo no entiende nuestra cara
recuerda siempre
un nocturno homenaje
insumisa noche del desierto
para salir de esta estrella
al borde del abismo
en blanco y negro
más…
cae sobre mi
de ausencia desnuda y cenicienta
se ruboriza el piélago
enciende mi peregrina voz
leve y lívidamente
sue√Īo en el desierto
deja tu huella hoy
espera…
sue√Īo del terafante
en voz alta y sonora
‚ÄĒabsurdo! demencia!
pones una sonrisa en mi cara
bordado con mi cuerpo
un eco se hizo campo de corales
se anuncia silente
otra embriagadora balada
en un oscuro trueno
mientras hablo sola
no necesita eso
ahora y siempre
otro naufragio
la mente resopla confundida
como judío errante, no tengo precio
sin penas y sin pan
el verano lo viste
en cada historia
silente todavía
no lloro l√°grimas
¬Ņalguien puede explicarlo?
una bagatela de violín
día tirado al retrete
del azul lacrimoso
en toda su eternidad
del arrítmico latido
la luna sigue girando
no se acaba el camino
canta hasta el trébol
un nardo lanza al viento
para romper el techo de cristal
mi montón de huesos
con la oblicua mirada del loco
un hombre al piano
se infla optimista
no puede ver tu esencia
el liego abandonado
tiembla en el silencioso paisaje
corcoveando equino
Toda ley humana es una forma de opresión sobre otros.
soy yo quien te escribe
una grave monta√Īa
febril cual mosca cojonera
mira el hervor de su cicuta
salvo en la sombra
de París y Madrid
me pregunto
encontraba otro mar
moldeable de promesas
el universo en su rescoldo
un collar de perlas engarzado
se desmayó de primavera
un día de nieve todo cesa
se pavonea el pisaverdes
sin pensar en el desolado lirio
a sueldo de Mosc√ļ
nuestro fuego rezonga
el banquero ara√Īa su √°baco
delirescente, azulino
laberintos delusorios
de pereza sufrida
si supiera bailar
la ninfa ya no huye
nadie sabe…
caen las hojas
un ingenio penetrante
lo que todo el mundo dice
esta oscura y densa selva
lo que nos atraviesa
‚ÄĒ¬°oh, roedores judiciales!
parte de mi
caminando bajo el verde tilo
en un fundido a negro
la c√ļpula de una nube
herida de los labios
todo mi fuego
aguacero de versos
‚ÄĒ¬°abrid la ventana
un par de corazones escarlata
tras el verde ciprés
tras vivir y so√Īar
veo mi palabra perdida
h√°blame de la ociosa pubertad
sobre el verdor inédito
¬ęallegro ma non troppo¬Ľ
con sanguino a√Īejo
llora en la lluvia, redundante
jugando al escondite
sólo a veces
pétalo de azahar
… mutis por el fiordo
mi sat√°n desatado
postreramente
sin so√Īarlo siquiera
crepitando sutil
de tierra y cielo
también llega a su ocaso
Destructor y creador
tan risible como arrogante
el azul que me llena
sin nombre
mas, sin sobresaltos
nuestro amor
cruzar la puerta
sin embargo, oh sin embargo
si anochecen lunas en tu piel
m√°s cerca a√ļn, m√°s cerca
pero di que serás mía
abr√°zame con fuerza, insensato!
ora interminable
ahora que llueve
sumiso como esclavo
ven a bailar conmigo
ante un vendaval
se convierte en canción
con ceniza de luna
indemne entre el cieno de cloaca
bajo el fuego impetuoso
al emerger de las aguas
gimoteando lluvia
estrella fugaz
amada ninfa
entre penumbra e intemperie
de nieve pegajosa
agradable recuento del latido
en la ladera
con el brillo de un alma brumosa
puede ser poco inteligible
pavimento de tumba
el verano sestea entre mies
con hervor sanguíneo
con l√°grima de abril
rebosante de gracia
llueve suavemente
conspirando en el cielo
en el muro con lepra de un siglo
sometiendo a las olas de arena
como vieja armadura oxidada
acaso no es así?
tocaba el saxo
para, gozosos, celebrar el día
¬Ņc√≥mo reparar un coraz√≥n roto?
limusina
bacante surgida de mi sombra
amor de verano
mi silencio indolente y cobijado
en el profundo cielo y en el mar
huele a miel y rosa
¬°ay la leche!
hay se√Īales en la niebla
contigo siempre
ora breve y fugaz
por el oleaje empecinado
embiste nuestro rostro
con mística ebriedad
qué nos queda?
sombra sin ojos
bebe un vino amargo
¬°toma casta√Īa, Pandemonia!
cuando estás aquí
las hormigas arrastran
mi domingo de har√°pos
con la mítica valquiria
latiendo al unísono
di lo que quieras
pongo una sonrisa en tu boca
vuelo a casa
una palabra que grita
en la ensenada
con herrumbroso atardecer
‚ÄĒlas olas est√°n rotas
no se acaba la calle
escarcelante, libre
llueve un raudal de luz
llega otro día
surge siniestramente del naufragio
ninfa del cielo
ondea la nieve su bandera
al volver triunfal
un delusorio suspiro
con p√°rpado de escarcha
ni√Īo de escarcha
se disuelve y coagula
a su embrujada hora
de vuelta a la melodía
rescoldo sepultado
cuanto m√°s me alejo
sin azul ni desierto
una nada nadea
no ser√° alcanzable
‚ÄĒla savia no est√° lejos
un silencio invisible
capit√°n Cebada
en la caverna
el eco claro de tu voz
su sat√°n, otra vez!
agua llorada que cae
mientras pescas en un río revuelto
semejante a las sendas del mar
nuestro caballo m√°s veloz
te entiendo, hermana
viejo y olvidado amor
si ya no significa nada
el origen de toda actividad
a veinte bajo cero
a veces
al alba y al ocaso
del frío monte al salvaje lago
breve cortejo nupcial
el azul es f√°cil de amar
radiante por el √°ureo
mira de cara o de reojo
dios bendiga el blee blop blues
mi candor nativo
lanza sus perlas la tempestad
te entiendo, hermano
mi frente sangrante
rompe las ense√Īanzas de Orfeo
fascinando sin m√°s
con este swing sombrío
nada puede quedar
incontestable
en mi propia piel
si no hay forma de decir adiós
de estrellas deslunadas
con el humo y ceniza terminales
a remojo del cielo
la sombra mendiga

Esfinge

juego

PP de la esfinge de las interrogaciones cósmicas.
PD de la boca de la esfinge.
BETH
Por elegir la Esfinge de las interrogaciones cósmicas te daré el talismán de la fe necesaria para evitar la gula de los incrédulos sibaritas y devoradores insaciables que se visten de puros y sacrosantos sacerdotes.

EXT. ESFINGE – D√ćA

juego

Una playa muy extensa que se prolonga en un desierto de dunas en el que se encuentra una gran esfinge de la sabidur√≠a de terrible aspecto. Todos los personajes est√°n delante esperando. Como desperdigados est√°n los elementos que dan las respuestas, UnJarro, UnCaballo, LasOlas, UnaMina, UnaHuella, UnaAlmohada, UnEspejo, UnaCebra, UnParaguas. M√ļsica misteriosa de √≥rgano electr√≥nico, la esfinge espera tamborileando con los dedos de una pata y apoya su mejilla en la otra con cara de aburrirse.
TXT (SUBT√ćTULOS): “ChokmahCherub” (Querubines de la sabidur√≠a)
Llegan con la emperatriz y encuentran al papa y al emperador con sus caballeros. El primer caballero est√° siendo devorado ahora. Otro valiente caballero es devorado por la esfinge que bosteza abriendo su enorme bocaza, se le escapan unos eructos, se monda los dientes y arroja un trozo de mano del caballero.
ESFINGE, molesta.
¡Oh, no, otra vez aquí!
La ESFINGE amenaza con tragarlos a todos pero no lo hace.
ESFINGE
¡Alto! ¡No puedes pasar! Antes tienes que adivinar un acertijo o seréis devorados.
CABALLERO
¬°Para poder pasar hay que responder una pregunta o acertijo de la esfinge, en caso contrario, al que se equivoque lo devorar√°!
TAU.
Queremos pasar. A ver esas preguntas.
ESFINGE.
¬°Qu√© valientes, os empe√Ī√°is en ser devorados! Acabo de comerme un valiente capit√°n… Algo duro… Pero t√ļ no estar√°s mal de postre, pareces m√°s tierno.
La esfinge se levanta sobre la arena del desierto dispuesta a devorarlos, un gran interrogante sale de su boca también amenazador. Todos intentan huir despavoridos. Un caballero de la tabla redonda será devorado en cada error.
TODOS
¬°No!
Todos huyen menos TAU.
TAU
Est√° bien, est√° bien, pregunta…
La ESFINGE se sorprende de su arrojo pero acerca sus garras a TAU relamiéndose la boca.
ESFINGE
A ver quien sabe el siguiente enigma… “Crece y mengua aunque no se ve y se apaga aunque no es luz”.

EXT. CASCADA – D√ćA

juego

Una catarata o salto de agua que cae desde un t√ļnel o caverna, vasija1, y que cae en un parque verde con nubes blancas y cielo azul formando un lago, donde se encuentra el hermafrodita NUN. El agua, despu√©s de formar un lago se la traga de nuevo la tierra por otra boca de caverna, vasija2. Cataratas, ruido cada vez m√°s intenso.
Llegan al Parque de Ndra y cruzan el lago.
El joven TAU encuentra a NUN ZIO, hermafrodita o eunuco de la templanza.
NUN le reconoce.
Este no es el lugar por el que tienes que cruzar.
Ambos trazan un plan para acabar con los Detritor.
Se separan y parte cada uno por un lado.
Si eres virgen y no has cometido lujuria, multiplicas los puntos de plata en oro y puedes pasar el salto de agua ayudado por NUN, en caso contrario.
destruye el talism√°n de los pecados, el cetro del amor puede reunir a las fortalezas del bien si tienen fe en el mismo.
BODOS
¬°Por fin!TAU.
¬°Un lugar con hierba fresca!
NUN el hermafrodita de Ndra vierte un líquido de una vasija de plata en otra de oro.
NUN
No seas como paja delante del viento, ni como viento delante de paja.
TAU
¬ŅY eso que significa?
NUN
Veleidoso e in√ļtil.

Belcebudina

juego

TAU entra en un recinto lleno de clero, curas, obispos y cardenales. BELCEBÚ, un goloso Detritor devorador e insaciable de boca descomunal con un capote manchado de grasa, uvas en la frente, banda de hortalizas en el pecho y una colmada cesta de viandas, les llena de comida putrefacta y de vómitos.
BELCEB√ö
Voy a vomitar.
Que se lo lleven de mi vista.
BELCEB√ö lo llena de detritus y mierda repugnante.
Al lavarse las manos en una ba√Īera hirviendo, se traga El Alicor por equivocaci√≥n y se queda ahog√°ndose atragantado; despu√©s lo escupir√° por el g√©iser o boca descomunal.

EXT. LAGO – NOCHE

juego

Un volcán de agua o gran fuente y constelación con una gran estrella. Una joven vierte dos vasijas, una vasija en el suelo y otra vasija en el agua. Fulgor de las estrellas. Borbotones de agua. Cráteres y aguas sulfurosas. Rosa abierta, rama de acacia.
La emperatriz tiene gemelos del emperador TAU.
Uno reinar√° sobre el Reino Denso y otro sobre el Reino Fluido.
PEH I NADA, una joven mujer complaciente.
Unos piden se√Īales para creer y otros sabidur√≠a para obrar mas el coraz√≥n esperanzado lo tiene todo en su esperanza.
La joven PEH vierte el agua de una vasija en el suelo y produce así el canal navegable.
La gran estrella refulge.
PEH
Soy una estrella que camina con vosotros y brilla desde lo hondo.
Un p√°jaro sale volando y hace un sonido parecido a “wirth, wirth”.
Redundar en la idea de encantamiento.
El Alicor sale despedido por un v√≥mito de la descomunal boca del maligno Belceb√ļ, el goloso.
Al salir despedido cae sobre la cabeza de TAU que queda convertido en un blanco Unicornio.
¬°¬°¬°Encontrado!!!
PEH
El alma ligando el espíritu a la materia.

Septiembre

greguerías

Al universo no pesan las alas, la noche carga los olores del alma y canta a la boca que besa. Una flor se abre y el aire es alma de tu voz.
Hay suspiros de alondra y miradas de b√ļho que en la nieve se funden y nadie los canta. As√≠, beso tras beso, bebo yo el an√≠s de tus labios.
Ahora veo flores níveas de jara enhebrando las nubes; se estremece una estrella.
Dicen que a la luna llena le dabas besos de plata y tu me los das de alpaca pero qué besos me dabas!
Un turbio laberinto de estrellas afiladas enreda mi ilusión casi marchita.
Tras los verdes cipreses, el clavel de tu boca se arrojó sobre mi con su brisa marina de bandera pirata.
La aurora nos unió sobre la arena, las bocas puestas sobre el mar helado de la espuma sin fin que se derrama.
Todos los días mendigar en tus labios nubes de nieve.
Febril memoria De cuerpos que habitan El silencio mudo.
Rumorea Mi sombra El silencio derramado Por tus venas.

CONFESIONES 15

greguerías

habr√≠an ariscas hubieran bujas hirviendo logro quedar√© sigo fe delicadezas paliza lengua pisotear roca brumas sufriendo rodeaba lucha habr√° celos vicios pacer espera castrados miembros cuantos evapora naci√≥ educaci√≥n eso agua llena fant√°sticos alegr√≠a campanario juicio pasada habitaci√≥n truenos dec√≠a solo preci√© santo boca se√Īales dejan suplico brutal pasadas anillo barca noble corazones axilas rodados deambula horror √©stos castillo resplandores tenido ingenuos inclinarlas arena universos soltar destino

Fabrizio Dall’Aglio. No Era La Lluvia…

greguerías

No era la lluvia, no, no era la nieve

no era el sol no era viento, y la estación

era sólo su reducido espacio

un bosquejo del tiempo, una visión.

 

No era antes, no, no era después

no era noche ni día, se soltaba

y unía en un intervalo vacío

de ti, de mí, de todo cuanto había.

 

No eras t√ļ, no, no era yo

no era boca ni cuerpo mano ojo

sino perdido al fondo de su imagen

el in√ļtil fulgor de una mirada.

 

 

SOLVE ET COAGULA

greguerías

El polvo del espíritu se coagula,
Dejando sitio
A la purp√ļrea noche.
El espíritu del polvo se disuelve
En el complaciente
Infinito de los días.
Mujer de ébano,
Entre luces y sombras,
Se adormece sobre
Las rastreras raíces
De una higuera seca y muerta.
Caen los sue√Īos
Como lluvia de oto√Īo
Sobre la p√ļtrida hojarasca.
De su boca infectada chorrean
Espumarajos purulentos
Y ponzo√Īosos
De sangre verdinegra.
Se ha dormido la eterna juventud
Como una oruga irisada y macilenta.
El ruido de las olas
Llega como un susurro
De pétalos caídos.

Toco tu boca con un dedo toco el…

greguerías

Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabierta, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez tu boca que deseo, la boca que mi mano elige, y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mi para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Julio Cort√°zar

Adivinanza

greguerías

Adivinanza …
Se me abren las costuras ,
Se me abruma todo el cuerpo ,
La primera vocal me premia
Y pensando …
Pensando yo me duermo …
Siguen sonando las gotas ,
Me sigo adormeciendo …
Mi boca y mi mano le siguen el juego
Salven-me del vil tropiezo
Que salga de mi boca la consonante
Que en Zaragoza se usa con los pies …
Y pensando …
Pensando me sigue replicando
hasta que me duermo

FNDE*

greguerías

Primer acto/ INT-NOCHE/ Discusión en los aposentos de Madame Rochelle:
El Duque está enojado con su interlocutor y lo zarandea, mientras éste, desbordado por la situación, expele alguna que otra pluma de ganso.
Texto: Es usted in insolente y un “malencarado”, amigo m√≠o. ¬ŅAcaso no se da cuenta de que la pobre lo ha dejado todo por su absurda causa? ¬ŅQu√© m√°s puede pedirle a tan noble criatura? ¬ŅNo ve que ella lo estima m√°s que a nada en este cochino mundo… m√°s que a su propia vida? ¬ŅC√≥mo se puede estar tan ciego? Su talante es ignominioso, pero esto, esto, no va a quedar as√≠…
Evidentemente, pese a tener boca y un par de ojos pintados, el almohad√≥n no responde; si entendemos como “no respuesta” el hecho de expeler plumas de ganso.
*Follet√≠n Novelesco Dramatizado de √Čpoca)

Eucarist√≠a A la cola como todo el mundo…

greguerías

Eucaristía

A la cola, como todo el mundo ‚Äďdijo el cura apartando la oblea de sus fauces ‚Äúmet√°licas‚ÄĚ‚Äď, ¬Ņo crees que por comulgar el √ļltimo Dios te quiere menos? Adem√°s, con eso que te han puesto en la boca no se recibe el cuerpo de Cristo. As√≠ que ya te lo est√°s quitando. ¬ŅNo querr√°s que el Se√Īor se sienta como si hubiese entrado en un desguace lleno de hierros retorcidos?
Cabizbajo, se puso el √ļltimo, casi a la entrada, justo detr√°s de la sonrisa triunfal de su prima Eufemia, y tir√≥ y tir√≥ hasta que la ortodoncia ‚Äאּcluf!‚Äď cay√≥ sanguinolenta en la pila del agua bendita.

Adry por arrancar la tecla del acento te…

greguerías

Adry, por arrancar la tecla del acento, te deseo que pases una tarde de s(√°)bado en un dentista taca√Īo (de esos que escatiman en la anestesia). Sin duda, has querido escribir ‚ÄúSu mam√° la salv√≥‚ÄĚ, pero has escrito: ‚ÄúLa mama (de mamar) l(a) salvo‚ÄĚ. As√≠ que entiendo que pusiste en lugar seguro (a salvo) una teta, lista para una mamograf√≠a o para mamarla luego en la intimidad…
Lo dicho, abre bien la boca y di: A

Te quiero desnuda

greguerías

con el pelo acaranchado por las batallas nocturnas
danzando descalza sobre mi vientre anhelante

te quiero planta carnívora trepando por mis muslos
improvisando c√°nticos h√ļmedos con tu boca caramelo

te quiero intensa
con tu aliento vainilla enredado entre mis dientes
y tus yemas decodificando cada porción de mi cuerpo

te quiero de piernas bien abiertas
para enterrar mis manos en tu jaula de pan
y liberar uno a uno los gorriones que te habitan

te quiero con el alma llena
de inquietos pececitos de colores
y tu carne dulce ofrendada a nuestro vandálico festín

pero mas all√° del verso y la met√°fora
mas all√° de lo que quiero
lo que muy seriamente necesito hoy
es tu sanador soplo de luz

Yo tambi√©n soy un agujero negro que todo…

greguerías

Yo tambi√©n soy un agujero negro que todo lo devora; jam√°s es suficiente. El problema es que a m√≠ no me arreglas con fotos de gatitos de ojos grandotes y un texto cutre montado en photoshop. No me arreglas con esas cartelinas de mierda en las que pones s√≥lo aquello que te animas a decir. Es decir: TONTER√ćAS QUE NO IMPORTAN LO M√ĀS M√ćNIMO. Yo atiendo s√≥lo a gente que dice verdades; aunque le averg√ľencen. Sobre todo, si le averg√ľenzan. La verdad m√°s verdadera casi siempre da corte; por lo general, si no te averg√ľenzas al decirlo, pues igual mejor no lo digas porque, es m√°s que seguro que ya alg√ļn otro cobarde lo ha dicho por ti, ¬Ņsabes? No hagas que pierda mi tiempo en el eterno ciclo de la correcci√≥n pol√≠tica. Yo s√≥lo leo cuando pone alguna verdad. Al resto intento no mirarlo para evitar el vomito vac√≠o. ¬ŅHas visto cuando una noche de taja has lanzado tanto fuera que ya dentro no tienes nada? ¬ŅQu√© ibas a expulsar a continuaci√≥n? ¬ŅLa tripa? ¬ŅVas a volverte hacia el v√°ter como un calcet√≠n y regarlo todo de tu mierda y de tu sangre? Y sin embargo no puedes dejar de estar all√≠, hincado, abriendo la boca como un Alien y viendo recto hacia esa sopa burbujeante y amarilla y saturada de arroz con guindilla y mortadela. No gracias, ya paso de leer; no puedo ni quiero exponerme a tama√Īo acidulante.

UNA BURRA

greguerías

A m√≠ me encanta hacerlo a pelo sobre un potro sin domar. Las frutas de ella se agolpan, y estrechan, y apuntan el cielo; su boca anegada arranca sangre a mi cuello, no existen ya riendas, no hay direcci√≥n. Caemos al barro y es seguir con la embestida; entre zancadas y relinchos brota el magma y continuamos, grita ella ¬ęno pares¬Ľ y all√≠ estoy para agitarla, endemoniarla, y al tiempo estoy yo all√≠ de esclavo blanco, que la unta con lodo y de cuidados, y protege la escena alejando, a la bestia sin control.

ANNA

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Idilio gélido

greguerías

Era uno de esos d√≠as c√°lidos de principios del verano en los que a√ļn quedaba un resquicio de primavera. Se desnud√≥ al llegar a casa. Tom√≥ una lata de cerveza y la acarici√≥ quit√°ndole el roc√≠o que la cubr√≠a. Tir√≥ de la anilla y bes√≥ su boca dejando caer unas gotas de g√©lida espuma.

Era uno de esos d√≠as c√°lidos de principi…

greguerías

Era uno de esos d√≠as c√°lidos de principios del verano en los que a√ļn quedaba un resquicio de primavera. Se desnud√≥ al llegar a casa. Tom√≥ una lata de cerveza y la acarici√≥ quit√°ndole el roc√≠o que la cubr√≠a. Tir√≥ de la anilla y bes√≥ su boca dejando caer unas gotas de g√©lida espuma.

PFNHDM 5.UN TIPO NORMAL EN UN SITIO ESPECIAL

greguerías

monje Es extra√Īo las circunstancias que pueden llevarle a uno a hacer esas cosas. Quiz√°s, si lo hubiera pensado seriamente, no estar√≠a aqu√≠. Pero ya no valen las lamentaciones. Estaba realmente en el T√≠bet, aunque ni rastro de Leonard por ning√ļn sitio, excepto en mi iPod, del que nunca me separo. Es como si los sue√Īos siempre se cumplieran al rev√©s. Yo ten√≠a que venir aqu√≠ a desaparecer despu√©s de haber hecho el trabajito, no precisamente a terminar el trabajito. Y ahora ¬ŅA d√≥nde voy yo despu√©s? Las Bahamas no son tan baratas. Mir√≥ a trav√©s de la ventana del hotel -si es que pod√≠a llamarse as√≠ a esta covacha donde se alojaba- y vio pasar a un monje calvo con gafas de culo de vaso y dientes de roedor. Hombre, ese s√≠ que ha venido -pens√≥, dibujando de nuevo su est√ļpida sonrisa. Este es un buen augurio -pens√©.

En la recepci√≥n le hab√≠an dejado una nota. Se mosque√≥. Qui√©n co√Īo sab√≠a que estaba all√≠. Alguien sab√≠a sus intenciones y ahora tendr√≠a que cambiar de nuevo sus planes. ¬ŅNo habr√°s sido t√ļ, eh, imb√©cil? Abri√≥ el sobre. Contuvo la respiraci√≥n. Un telegrama de su jefe. Menos mal. Respir√≥. En √©l le indicaba el contacto que le llevar√≠a a la casa de Alfredo en el T√≠bet. Llevar√° una bufanda blanca y zapatos granates acharolados. Cuando acabes de leer este telegrama estar√° esper√°ndote en la recepci√≥n. √Čl te conducir√° hasta la casa. Qu√© jod√≠o, el t√≠o. Lo tiene todo controlado. Efectivamente all√≠ estaba un tipo flaco y estirado que, con unos gestos afectados, le indicaba la salida. Y efectivamente, llevaba bufanda blanca y zapatos granates acharolados. El resto era bastante oscuro en √©l.
Abri√≥ el coche negro que esperaba en la puerta y le hizo sentarse en la parte de atr√°s. Sin mediar palabra alguna el oriental arranc√≥ el coche y se dirigi√≥ a la salida m√°s estrecha de la plaza. El camino era largo y atravesamos varios tramos de bosque y prados pedregosos. La verdad es que el paisaje era reconfortante, tal y como yo lo hab√≠a imaginado. El cielo era de un azul imposible y el aire era tan limpio que dol√≠a respirarlo. No hab√≠a estorbos. No hab√≠a edificios. No hab√≠a basura. No hab√≠a imb√©ciles. Nada que ver con Madrid. S√≥lo esas monta√Īas blancas de fondo.

Abri√≥ la ventanilla hasta que el fr√≠o penetr√≥ en sus pulmones. Le dol√≠a el pecho de tanto camel y tanta mierda de Madrid pero aguant√≥ las g√©lidas bocanadas de aire. El tipo estirado le miraba de reojo por el retrovisor. Esto le incomod√≥ un poco pero trat√≥ de olvidarlo. Parec√≠a sonre√≠r con esa enigm√°tica sonrisa de los orientales tan distinta a la de los occidentales. Qu√© hubiera pensado la Gioconda. Nunca sabes que piensan estos t√≠os. Es una sonrisa servil y a la vez asesina y traicionera. Despu√©s de todo, tampoco va a ser un chollo vivir en el T√≠bet -pens√©. No soportar√≠a esa sonrisa todo el rato. En todas las caras. Centuplic√°ndose a cada paso. Mientras divagaba vi pasar una especie de caravana de b√ļfalos o algo por el estilo ‚Äďhe de confesar que yo no distingo una vaca de un burro. Esos campesinos de duras arrugas no parecen sonre√≠r as√≠ -pens√©. Y me tranquilic√© de mis inquietantes zozobras anteriores. Por poco tiempo. Enseguida comenzaron otras.
De nuevo nos internamos en un bosque y esta vez el camino se hizo m√°s inc√≥modo. El coche se atascaba de vez en cuando. Me tem√≠a lo peor. Me ve√≠a empujando. Menudo fastidio. El oriental, en cambio, no parec√≠a preocuparse. Segu√≠a impasible con esa sonrisa servil y traicionera a la vez, aunque el coche patinara como un conejo en una pista de hielo. As√≠ que me relaj√©. Justo en ese momento el coche par√≥. No. Mierda. Me lo tem√≠a. Cog√≠ los guantes, dispuesto a empujar. El oriental baj√≥ y para mi sorpresa y alivio me indic√≥ con gestos que hab√≠amos llegado. Se√Īal√≥ con el brazo hacia un claro del bosque y tambi√©n que deb√≠a seguir a pie. Una casa se adivinaba a medio kil√≥metro de all√≠. El tipo se meti√≥ en el coche y dando media vuelta se alej√≥ de nuevo por el mismo camino que hab√≠a venido. Mi aut√©ntica sonrisa de est√ļpido se congel√≥ en mi cara.
tienda
Llegu√© a la casa. No era la entrada principal sino una trasera. Era una especie de caba√Īa de pastores. Una casa de piedra y madera. No una tienda de pastores n√≥madas de piel de b√ļfalo, como las que hab√≠a visto en el camino. Aprovech√© para fisgonear un poco antes de decidirme a entrar. Algo me estaba mosqueando. Me sent√≠a observado, quiz√°s desde el bosque o desde dentro de la casa misma. Busqu√© en las dos ventanas que estaban a mi vista. No parec√≠a haber nadie en ellas. Busqu√© en mi bolsillo para asegurarme de que mi pipa segu√≠a all√≠. Fiel a su cita. Bueno, ya no queda otra cosa que entrar. As√≠ que lo hice. Llam√© a la puerta educadamente. Como un occidental. La puerta estaba abierta y cedi√≥ a mis coscorrones. Nadie parec√≠a darse por enterado. No contestaba nadie. ¬ŅHola? -dije. ¬ŅHola? ¬ŅHay alguien? Fui pasando lentamente por el oscuro lugar hacia otra puerta. Era la que m√°s luz parec√≠a ofrecer. Igualmente sin ning√ļn resultado. ¬ŅAlfredo? ¬ŅHay alguien? Recorr√≠ toda la casa, no era grande, apenas unas cuantas estancias. Nadie por aqu√≠. Nadie por all√≠. Nadie. ¬ŅQu√© co√Īo de broma es esta? -pens√©. As√≠ que salgo de nuevo, esta vez a la puerta principal. Justo delante de la puerta tropiezo con un cad√°ver. ¬°Joder!
El cad√°ver est√° boca abajo. Una nota en su espalda escrita en may√ļsculas y en perfecto espa√Īol dice: Por favor, no hables de m√≠. Y firma Nicolette. Mi frase favorita. Mi jodida frase favorita. Qu√© co√Īo es todo esto. Qu√© clase de broma macabra me est√°n gastando. Levanto un poco el cad√°ver para ver su cara. Ni idea. No conozco a este t√≠o. Bonita situaci√≥n. A ver qu√© hago yo ahora. Lejos de toda civilizaci√≥n. Sin ning√ļn medio de transporte. Sin tel√©fono. Sin saber d√≥nde estoy. Sin nada de nada. Con un cad√°ver que no se qui√©n es, ni qui√©n co√Īo lo ha matado, ni porqu√©. Definitivamente algo funciona al rev√©s.
Lo m√°s gracioso de todo es que al tranquilizarme y volver a examinar la escena del crimen -como dicen- me percato de un malet√≠n bajo sus piernas. Y ¬ŅA que no adivinas, imb√©cil, que contiene el malet√≠n? Un jodido mill√≥n de euros en billetes peque√Īos. ¬ŅEl jodido mill√≥n de euros que mi jefe me hab√≠a prometido por el trabajito? -pienso. No puede ser. Yo ten√≠a que ver a Alfredo para acabar el trabajito con √©l. Se supone que no hab√≠a nadie muerto todav√≠a. Que no iba a tener el mill√≥n hasta que no hubiera llegado a mi jefe la prueba del finamiento del canalla. En ese jodido momento me entran unas ganas enormes de cagar. Lo que faltaba. Vuelvo al bosque -no voy a hacerlo en la casa- y mientras -pienso- podr√© vigilar al cad√°ver desde lejos -aunque no creo que vaya a coger el malet√≠n y a salir corriendo. Cu√°l no ser√° mi sorpresa cuando en plena faena depositiva veo volver al oriental en el coche negro hasta la mism√≠sima puerta de la casa -el muy capullo- y tranquilamente comienza a recoger el cad√°ver, el malet√≠n y no se qu√© otra cosa m√°s -vaya despiste el m√≠o- como si se tratase de un atrezzo de teatro. Sin inmutarse lo m√°s m√≠nimo, el t√≠o. Tengo que alcanzarle -pienso. No tengo papel para limpiarme y, con las prisas, utilizo la nota de la tal Nicolette -vaya d√≠a que llevo, joder. Arranca el buga y se va con el fiambre y el malet√≠n y … lo que sea. As√≠ de fresco. Sin m√°s explicaci√≥n. Ahora s√≠ que no entiendo nada. As√≠ que voy a sacar mi pipa para hacer un disparo y avisarle para que no me deje aqu√≠ colgado, cuando me doy cuenta de que me he dejado la pistola al lado del cad√°ver. Mierda, mierda y mil veces mierda. Esa era la otra cosa que ha cogido del suelo el muy ladino. No tienes remedio, Sonso -me digo a m√≠ mismo sinti√©ndome el m√°s est√ļpido de los hombres.
Es in√ļtil contar c√≥mo y cu√°nto tiempo me llev√≥ salir de all√≠, gracias a los pastores n√≥madas del Himalaya. El caso es que consigo volver al hotel-covacha pero de inmejorables vistas. En la recepci√≥n me avisan de que la polic√≠a est√° esperando en mi habitaci√≥n. La cagaste -pienso. La cagaste burlancaster. Pero no. Si realmente tuvieran algo contra m√≠, no estar√≠an avis√°ndome ahora de ello -pienso. As√≠ que decido subir a mi magn√≠fica suite con vistas al Everest. No tengo nada que esconder, ni que temer. Yo no he hecho nada ilegal. Todav√≠a. Lo mejor es comportarse con sangre fr√≠a y averiguar qu√© quieren, qu√© saben o qu√© quieren saber. No voy a salir corriendo y acusarme de esta forma de algo que no he hecho. Mientras voy mascando estos razonamientos, oigo una acalorada discusi√≥n en el fondo del pasillo, justo en donde se encuentra mi habitaci√≥n. Mosqueo… ¬ŅSer√° en mi habitaci√≥n? Para asegurarme me escondo tras un saliente del pasillo y espero oculto en la oscuridad. La discusi√≥n sube de tono y puedo distinguir con relativa claridad dos timbres diferentes de hombre y uno de mujer. Todos hablando -mejor dicho gritando- en oriental. Ni pajolera idea de qu√©, pero, ahora s√≠, estoy seguro que es en mi habitaci√≥n. Vaya, alguien est√° organizando una fiestecita tibetana, con chica y todo, en mi suite. Sin contar conmigo y ni siquiera me invitan -pienso. O tal vez s√≠. ¬ŅNo me estaban esperando? ¬ŅSer√© el invitado o el anfitri√≥n? De pronto dos disparos me dejan m√°s tieso que el rabo de un potro en celo. Se acab√≥ la fiesta. ¬ŅSon los cohetes finales? ¬ŅO m√°s bien la fiesta s√≥lo acaba de empezar? Silencio. Nadie parece tener nada que celebrar. La discusi√≥n ha cesado. Durante un largo rato, que a m√≠ me parece interminable, no se oye nada. Nadie parece darse por aludido. Ni siquiera el recepcionista o la seguridad del hotel. Nadie acude. Nadie escapa. Nadie grita. Ninguna sirena. Nada. ¬ŅEstar√°n todos muertos, joder? De nuevo mi oportuna incontinencia, esta vez de car√°cter mingitorio. Aguanto como sea, pero yo no me muevo de aqu√≠ hasta que sepa a qu√© atenerme.

1. Era extra√Īo…

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Era extra√Īo que hoy no saliera a buscar una v√≠ctima. Esas preciosas muchachas a las que hab√≠a visto morir suplicando, condenadas por su poderosa mano, estaban hoy a salvo. Sali√≥ de la cocina con la boca chorreando grasa. El jard√≠n empezaba a cubrirse de hojas secas. Unas en√©rgicas inspiraciones le ayudaron a activar sus entumecidos m√ļsculos. En el camino se empezaban a formar los primeros charcos y el barro era ya lo bastante espeso como para necesitar unas botas. Entr√≥ de nuevo a la casa. Baj√≥ al s√≥tano. Durante largo rato busc√≥ contrariado. Odiaba tener que desordenar todo. Volvi√≥ a comenzar la b√ļsqueda, esta vez meticulosamente, hasta que por fin las encontr√≥. “Afortunadamente, no he salido” -pens√≥. No se encontraba muy bien. Estaba afiebrado. Sin duda la escapada por el r√≠o hab√≠a despistado a los sabuesos pero a cambio le hab√≠a dejado con un buen trancazo. “Los besos aut√©nticos jam√°s llegan a su verdadero destinatario” -musit√≥ mientras sub√≠a las escaleras. El viento soplaba ahora con fuerza en el exterior. […]

La enfermedad de la religi√≥n ya dura demasiado…

greguerías

Revelaci√≥n 19:15 “De su boca sale una espada afilada para herir con ella a los paganos; √©l los regir√° con cetro de hierro; √©l pisa el lagar del vino de la furiosa c√≥lera de Dios, el Todopoderoso.”

Y digo yo: ¬ŅPor qu√© en vez de salir de su boca no se la mete por el culo el fuck-ir ese…? (Pepe Rufianes)

Cumplea√Īos

relatos

Cumplea√Īos de F. Mucha mar√≠a. Setas alucin√≥genas de D. ‚Äė‚ÄôEres de Kentucky y no te enteras’‚Äô. El ‚Äė‚Äôglamour’‚Äô de R.A. La ‚Äė‚Äôjoyita’‚Äô argentina. Las pruebas de A. Choque generacional. El novio de D., R., un cubano que trabaja en un bar, sale tarde. Llevan a√Īos juntos. La moneda del Ch√© que R. le regala a F. Un c√ļmulo enloquecido, estamos atrapados en √©l. Alguien tiene que imponerse. Coqueteo de F. con Al. Coqueteo de JJ. con Al. Intereses comunes de los dos: buceo.

El cultivo de la mar√≠a, un tema alucin√≥geno, por Al: se siembran las semillas en la luna nueva de febrero. Cuando crecen se separan los machos de las hembras, se acaba con todos los machos. Tampoco es eso, dice F. D√©jale continuar, digo. Si sigues con el doble lenguaje no contin√ļo cont√°ndolo, dice Al. Bueno, s√≥lo se dejan dos machos, separados, mientras crecen las hembras, entre tanto los machos pelean entre s√≠, s√≥lo uno de ellos podr√° fecundarlas. Las hembras se contin√ļan cuidando: todos los d√≠as agua, depende del sol que les de, pero no les puede faltar el agua. Es algo animal, comento. Pero estamos hablando de una planta. S√≠, el macho muere despu√©s de fecundarlas. Y entonces ¬ŅTe quedas sin macho?, dice F. con estupor, No, no, vuelven a salir. En cualquier caso no sirven como alucin√≥genos, s√≥lo las hembras. Se recogen y hay que dejarlas secar boca abajo, colgadas en un armario, por ejemplo. Listas para hacerte volar, cuando salen del armario. ¬ŅTambi√©n?, dice F. Rica mar√≠a de Al: hembras alucin√≥genas.

JJ. el lado claro, el artista, frente al lado oscuro y sombr√≠o que yo represento en su cuadro. A., peque√Īas complicidades cr√≠ticas, √©l tambi√©n es una c√°mara de v√≠deo, como yo, mudo y a la expectativa. S√≥lo deja su c√°mara de v√≠deo virtual cuando adquiere el papel de cr√≠tico cine-literario y entonces podemos tener peque√Īas complicidades: la visi√≥n de F., el gusto por lo rebuscado, iron√≠as sobre arte‚Ķ

La presentaci√≥n de R. es un tanto tab√ļ. S√≥lo que es cubano. No tengo ni idea que relaci√≥n tiene con cada uno de ellos, soy el √ļnico que no le conoce. Se presenta: R. Es cubano, dice F. Incomodidad por no saber a que atenerme. Un absoluto desconocido. Hasta que acabo deduciendo que es la pareja de D. que ha estado observ√°ndome como distra√≠do pero muy tenso, desde que R. se ha sentado a mi lado, entre F. y yo. Ahora se cierra el c√≠rculo: somos una flor alrededor de una mesa, cada uno somos los p√©talos que beben el roc√≠o -la cerveza- del centro. Las abejas -los paseantes de alrededor- van en parejas, tr√≠os, grupos de insectos libando y revoloteando, se paran en esas otras flores, liban y se van.

Empieza el nuevo juego del siete. Somos F., Al, D., A, JJ., yo y el cubano R. El cumplea√Īos de F., 37. Algunos ya no los cumplen, dice F. mirando con sarcasmo a D. Algunos no llegar√°n vivos, dice D.