Puerta

juego

PD de la puerta del faro con un cartel manuscrito que dice: “Matilda, me he ido; la llave está donde siempre”.
BODOS, que intenta entrar, pero la puerta está cerrada…
¡Pestes..!
TAU
¿Y esa Matilda dónde estará?
GHÍMEL
Eso digo yo, dónde estará esa maldita llave…
TAU
Probemos la llave.
BODOS
¡Bien, hemos conseguido abrir!
GHÍMEL
Ya, pero no hay nadie.
GHÍMEL
¿Siempre eres tan optimista?
Salen por la puerta ALEPH y BETH asustados y se van por el camino y el río respectivamente.
TAU
¡Eh, un momento, esperad!
GHÍMEL
Es inútil.
TAU
Entremos a ver.
GHÍMEL
No, no, no, no, yo no entro ahí.
TRAVELLING a lo largo de una playa que es en realidad un desierto de dunas.

INT. IGLESIA

juego

Un santuario con suelo de baldosas blancas y negras. Hay un trono entre dos cariátides, La Jakin, roja y La Bohaz, azul, unidas por el velo que cierra la entrada o La Salida del templo. Rezos, cantos, sombras y luces. BETH, la gran sacerdotisa con Una Corona, se apoya sentada sobre La Esfinge de las interrogaciones cósmicas, tiene Un Libro entreabierto en la mano derecha y unas llaves en la izquierda, Una Dorada y Otra Plateada.
TAU encuentra a una mujer con poderes especiales, BETH, Enigmática e impenetrable bruja o hada, que representa la sabiduría, el saber iniciático y la feminidad. Al entrar por primera vez al escenario, el protagonista consigue el talismán de una de las virtudes cardinales o las teologales pero que NO sirven para vencer a los siete pecados capitales del infierno. Es pura charlatanería de la pitonisa. En las siguientes veces no recibe ya un talismán contra uno de los pecados capitales y le aconseja ir a los laberintos de Tipharet.
BETH (OFF)
Bienvenidos al templo del conocimiento, la ley, la mujer y la Madre ¿Qué quieres de mí? Elige entre todo lo que ves.
TAU
Y esta ¿Quién es?
GHÍMEL
La Pitonisa BETH UDA.
TAU
¿¡Vamos a pedirle ayuda!?
BETH
Sacerdotisa de Issis.
GHÍMEL
Sí, claro, eso, eso.
TAU
¿Qué es eso que puedo elegir?
BETH
El viento y las olas van siempre a favor de quien sabe navegar.
TAU
¡Qué bien! Podré reparar mi nave.
BETH
¡No he acabado!
TAU
Perdone que le interrumpa.
BETH
Y por ello podrás elegir uno de estos talismanes mágicos que ves.
TAU
¡Caramba! ¿Y no arregla naves?
BETH
¡No! Con él podrás combatir en el infierno contra uno de los demonios pero ten cuidado con los otros.
TAU
Bueno, bueno.
BODOS
¿A qué esperas?
TAU
Elige tú.

Llave dorada

juego

PD de una gran llave de oro.
BETH
Por elegir la llave del conocimiento te daré el talismán de la prudencia para que puedas combatir contra la soberbia de los demoniacos generales y sus ejércitos. Y recuerda, hijo de la tierra, que la prudencia es la coraza del sabio. La circunspección hace que este sortee los obstáculos, evite los abismos e intuya la traición. Tómala como guía en todos tus actos, incluso en los menos significativos. Nada es indiferente aquí abajo; un guijarro puede cerrar el paso al carruaje de un amo del mundo. Recuerda que si la palabra es de plata el silencio es de oro.

Puerta

juego

BODOS
¿No vas a escoger ningún talismán mágico?
TAU
¡Lo que necesitamos es ayuda..! Espera.. ¿Has dicho mágico?
TAU se dirige a la salida. BETH se queda rezando cuando es interrumpida de nuevo.
BODOS
Perdone que le interrumpa de nuevo ¿Puedo pedirle otro talismán?
TAU
Esta sólo tiene palique.
BETH
Sólo puedo daros un talismán, sin embargo, aún os haré otro regalo muy personal…
TAU
¡Arreglar la nave!
BETH
Sigue mi consejo, ve a Tipharet, admírala pero procura no perderte en los laberintos de su belleza. Allí encontraras lo que buscas. Ah, y también os aconsejo ir a buscar al Gran Mago, él os ayudará con la nave.
TAU
El gran mago… ya… el gran mago…

EXT. PRADO – DÍA

juego

Un campo o prado con una montaña doble al fondo y un camino con dos direcciones La Una a la izquierda, la montaña, mujer y senda izquierdas; y La Otra a la derecha, la montaña, mujer y senda derechas. Un Cupido revolotea en el cielo sobre una nube, VAU el indeciso enamorado de dos mujeres. Trino de pájaros, música empalagosa, cursi y melosa de enamorados.
En el camino a la batalla, el joven TAU encuentra a dos mujeres que le reclaman y ponen a prueba con sus encantos.
Este se muestra indeciso pues una de ellas le gusta, pero se acaba negando para ayudar a la emperatriz y salvar su imperio.
Montañas del enamorado.
TAU está indeciso como el enamorado, VAU STION, el joven enamorado, acaramelado e indeciso, amor tentación, decisión, elección.
VAU tendrá que elegir a UNA u OTRA.
¡Pobre si se equivoca! ¿Encadenamiento, unión, antagonismo, equilibrio, combinación?
¿Tú que harías? ¿A quién elegirías? Si aciertas te lo pagará muy bien.
De la elección del enamorado depende su destino, muere accidentalmente en Tipharet o se disputa el amor de la emperatriz con ZAYN.
Dos mujeres discuten por un hombre.
UNABETH, bella y tonta, y OTRELISA, inteligente y fea.
Cada una destaca los defectos de la otra y trata de seducir al hombre con sus encantos.
VAU no se decide pues las dos tienen unas cosas que le gustan y otras que no le gustan.
Mediante unas palabras mágicas puede saber cual es fiel e infiel pero el oráculo de Cupido solo le responde que las dos o ninguna.
Con la intervención de TAU, Cupido lanza sus flechas, las divide a las dos y las une en otras dos, ELISABETH, guapa y lista y OTRUNA, fea y tonta.
VAU elige a ELISABETH y en agradecimiento le regala a TAU la clave de la inteligencia para abrir la puerta de Binah que lleva a Gomor, sin embargo ambos sufren las iras de OTRUNA.
UNABETH
Tú eres fea.
OTRELISA
Y tú tonta.
UNABETH
Para qué quieres ser tan lista si los hombres no te miran.
OTRELISA
Y tú para qué quieres ser tan bella si los hombres no te hablan.
UNABETH
Hablar, hablar, como si no hubiera nada mejor que hacer.
OTRELISA
Podemos hacer tantas cosas tú y yo.
UNABETH le hace caricias.
UNABETH
¡Mmmm!
OTRELISA
Oh, VAU, VAU, seremos tan felices juntos.
BODOS
¿Y nosotros qué hacemos?
TAU atormentado se aleja y se sienta a pensar.
VAU le acompaña.
TAU
Yo debería ayudar a la emperatriz pero.
BODOS
¿Y nosotros que pintamos en todo esto? Decídete, TAU.
VAU
No sé qué hacer.
TAU
¿A dónde vamos ahora?
VAU
Una es tan inteligente, siempre lo comprende todo.
TAU
¿Sigo o vuelvo?
VAU
Sin embargo la otra me gusta tanto, es tan bella.
TAU
Mi mente no descansa.
VAU
Si pudiera juntarlas en una.
TAU
Yo tampoco sé hacia dónde ir.
TAU y VAU, a la vez
¿Tú que harías?

Cupido

juego

Cupido lanza sus flechas, que quedan esparcidas por el suelo, sin acertar a nadie.
VAU y TAU, a la vez
¿Qué hacer? ¿Qué elegir?
TAU
Toma una elección ya.
TAU y VAU, a la vez
¡Yo creo que tú debes!
BODOS
Puedes hacer una combinación de las dos.
TAU
Siempre estamos en desacuerdo.
BODOS
La duda de Hamlet. No acabaremos nunca..
TAU
¡Pues a ninguna!
Cupido no tiene flechas ya pero TAU se las da.
Cupido lanza sus flechas y alcanza a las mujeres partiéndolas en dos y juntándolas en otras dos, UNABETH se convierte en ELISABETH y OTRELISA se convierte en OTRUNA.

Una mujer

juego

VAU
¿La bella?
TAU
¿La tonta?
BODOS
¿A Tipharet?
TAU
¿Porqué nunca estamos de acuerdo?
UNABETH
Sin estar totalmente enamorado de mí sería un encadenamiento inútil.
VAU
¡Qué bien en unión siempre contigo!
ELISABETH
Vayamos a la ciudad de Tipharet a casarnos.
BODOS y TAU
Bueno, pues vayamos nosotros también.
VAU
Está bien pero primero tenemos que ayudar a nuestros amigos.
ELISABETH
¿Para qué?
VAU
Para que vuelvan a Binah y liberen a la emperatriz.
ELISABETH
Yo sé como hacerlo.
TAU y VAU
Oh, gracias por tu ayuda.
ELISABETH
Toma esta llave y abrirás la puerta de la Inteligencia.
OTRUNA, iracunda, se convierte en UN MONSTRUO.
OTRUNA
¡Pulcros capullos!
BODOS
¡Ostras, les quiere hacer tragar semen corrupto de paquidermo!

INT. TEMPLO

juego

Un templo con suelo de baldosas rojas y negras y Un Trono entre la Columna Jakin, columna azul que representa a una hembra joven desnuda y bella, y la Columna Bohaz, columna roja que representa a una mujer vieja y zarrapastrosa que mira envidiosa a la joven. Entre ambas hay Una Puerta. HEH, el gran sacerdote, gordo y seboso, aparece sentado en su trono comiendo todo tipo de viandas de Una Cesta. El cetro termina en una triple cruz de metales y piedras preciosos, cuyos extremos redondeados dan lugar a El Septenario. Aparecen también dos fieles arrodillados, uno De Rojo, que levanta su mano con ira exigente como pidiendo favores, y otro De Negro, que deja caer perezosamente su mano como pidiendo perdón. Música religiosa de órgano.
ROJOFIEL y NEGROFIEL cuchichean.
NEGROFIEL
Sabiduría, realización espiritual, protección, indicación, demostración, filosofía, religión…
ROJOFIEL
¡Va! ¡Pamplinas…!
HEH está comiendo glotonamente.
HEH
Largo, largo, estas no son horas de confesar a nadie…
TAU
¿Eh?
HEH
…Y menos a vosotros.
NEGROFIEL
De oídas te había oído mas ahora mis ojos te ven y mi corazón te siente.
ROJOFIEL
Arrodíllate ante El Gran HEH y confiesa tus pecados, pues de lo contrario serás enviado al infierno para cumplir una pena de la que puedes salir mal parado.
NEGROFIEL
Y bien, joven ¿Cuál es tu pecado capital?
TAU
No, no, yo no… Yo sólo quería pedirle ayuda para…
ROJOFIEL
¿Ayuda? De eso nada; Tú a la cola; Yo estoy primero.
NEGROFIEL
Antes de repartir favores hay que confesar a los pecadores.
ROJOFIEL
Está bien. Confiesa, confiesa, mocoso. ¡Y rápido!
TAU debe confesar un pecado capital, pero aquellos que no confiese pueden condenarle en el infierno, si tampoco tiene el talismán contra él, conseguido ante la sacerdotisa BETH.
NEGROFIEL
No hay prisa…
ROJOFIEL
Seguro que tiene muchos pecados.
NEGROFIEL
¡Es tan agotador!
HEH
¡Basta, he dicho que no son horas!
TAU
Pero…
HEH
Está bien. Pero sólo un pecado. A ver confiésalo ya.
TAU
Me envía la emperatriz…
HEH
¿Y porqué no viene ella misma a confesarse? Su soberbia es de sobra conocida… (Risas) Yo no haría mucho caso de la emperatriz…
El papa, aparentemente sabio anciano, les confiesa.

EXT. CIUDAD – DÍA

juego

Una plaza como la de San Marcos con cuatro flancos de arcos, y cuatro salidas por las esquinas de la plaza, una de las cuales da al Gran Canal. Góndola egipcia, cloacas greco-romanas, lápidas medievales románicas, Gran Canal con puentes renacentistas, Iglesia gótica, juzgado neoclásico, palacio barroco. Gran bullicio de gentes. Fuegos artificiales. Música de fiesta.
TXT (SUBTÍTULOS): “TipharetVirtutes” (Virtudes de la belleza)
VISTA DE PÁJARO Ciudad laberíntica y cruce principal de sendas del reino con un gran canal central cruzado por grandes puentes como Venecia.
VOZ (OFF)
Bienvenidos a la ciudad de la belleza.
TAU
¡Hombre, por fin llegamos a una ciudad!
BODOS
Aquí seguro que podremos solucionar nuestros problemas.
TAU
Yo no estaría tan seguro.
TAU penetra en un recinto bello y peligroso, el corazón de un mundo especial, para encontrar un objeto relacionado con la misión.
TAU está perdido en una ciudad laberíntica que tiene ocho puertas, posibles salidas o entradas.
Varios de los personajes asisten a una fiesta de disfraces e intercambian sus papeles.
Después de encontrar al eremita llegan de nuevo a la ciudad.
BODOS
Siempre dando vueltas.
Fiesta de carnaval en el centro de la ciudad.
BODOS
Aquí siempre están de fiesta.
¡Qué desperdicio!
TAU
¡Fíjate, si están todos aquí! La pitonisa BETH, el emperador DÁLETH, VAU el enamorado, el ermitaño TETH, la juez KAPH, MEM el depresivo, el hermafrodita NUN, ese diabólico SAMECH.
BODOS
¡Vaya, cuánta gente disfrazada hay aquí!
TAU
Menuda fiesta de carnaval tienen estos.
TAU
Ya nos podrían haber invitado.
SAMECH
El Gran Detritor disfrazado, con cara de sátiro, que lleva el Kábolo o joya secreta.
SAMECH
Siempre estaréis invitados.
BODOS
¡Qué mal huele, podrido azufre!
TAU
¡Yo no he sido!
Vuelven de nuevo a la ciudad, después de estar en el parque.
TAU
¡No encontraremos nunca ese maldito Alicor!

Aquella mujer que cantaba un blues

poesía, relato

Con la mirada a la vez inocente, asombrada e irónica a partes iguales, Fernando Ruiz de Osma, nos aproxima a unas realidades cotidianamente irreales e íntimas, en su poemario Aquella mujer que cantaba un blues (ed. Reino de Cordelia), que, además de ser el XXI Premio de Poesía Eladio Cabañero, constituye una de las visiones más calidamente sonoras de la poesía que uno puede leer hoy en día.

Lo que nos cautiva no es sólo su lenguaje depurado y sencillo, lejano de artificios y semánticas imposibles, sino sobre todo, su tono vital tan parecido al latido de ese blues que canta Beth Hart, una especie de musa platónica, que da título al libro.

Definitivamente, amigo lector, no dejes de caminar “durante horas, hasta el agotamiento, / para oler otra vez aquel puerto, aquel viaje, / aquella mujer que cantaba un blues.” y para leer este breve pero gran poemario de Fernado Ruiz de Osma.

Wiki

relato

Quería evitar herirle en los ojos e instintivamente me dirigí a la TommeO.Tal como le había dicho a NoNakis, prosiguió mi amiga, TraD pensaba proseguir los trabajos que le habían mantenido hasta ese momento.Durante esos diez años no sólo se desarrolló la nueva construcción del templo…—¿Verdad que KaeM era muy chistoso?, comentó emocionada MaoTe.—De un tiempo a esta parte, por todo el QaicmU han aparecido toda clase de GummivuT. Es realmente desagradable.Por la negra ventana se veía a Sigou abrazada a un JupcsI.Aquellas riberas eran de un amarillo quemado. Subimos hasta las colinas y nos quedamos contemplando el espectáculo de TumiT que el cielo nos regalaba en ese momento. Se respiraba olor a verdadera VoissE y extasiados por aquel inesperado goce de los sentidos mantuvimos un largo y contemplativo silencio.Me quiere como ella, libre de las cargas que la ataban a todos los convencionalismo al uso. Es así como comenzamos las construcción del MecisopVu.Reina guerrera casi inmortal, de belleza perenne y con la capacidad de hacerse entender en cualquier idioma aunque no lo domine.Por encima de toda apariencia, era necesario descubrir el camino de regreso, la puesta de sol se acercaba y nadie pensaba en otra cosa que no fuera volver, antes del trágico desenlace. Era imprescindible abrir nuevas puertas lógicas con la esperanza de dar, aunque sólo fuera por casualidad, con la salida.Un templo con suelo de baldosas rojas y negras y UnTrono entre la ColumnaJakin, columna azul que representa a una hembra joven desnuda y bella, y la ColumnaBohaz, columna roja que representa a una mujer vieja y zarrapastrosa que mira envidiosamente a la joven. Entre ambas hay UnaPuerta. HEH, el gran sacerdote, gordo y seboso, aparece sentado en su trono comiendo todo tipo de viandas de UnaCesta. El cetro termina en una triple cruz de metales y piedras preciosos, cuyos extremos redondeados dan lugar a ElSeptenario. Aparecen también dos fieles arrodillados, uno DeRojo, que levanta su mano con ira exigente como pidiendo favores, y otro DeNegro, que deja caer perezosamente su mano como pidiendo perdón. Música religiosa de órgano.Un faro dando vueltas con UnaPuerta de entrada de la que parte UnCamino, que es de piedras rectangulares a lo largo de la parte más alta de un acantilado en ElMar. Hay UnRío navegable con un pequeño embarcadero en el que hay un ViejoBote abandonado en el suelo y un carro para uncir un asno. Sonido de sirenas, marea y oleaje.Un desierto de piedras y arena, cerca hay Un Precipicio y Un Obelisco derribado. Hay Un Cocodrilo y un Lince Blanco que muerde a Tau Mat Urge, el loco del desierto. Silencio, estatismo, leve zumbido de una mosca. Zumbido progresivamente más intenso de algunas moscas hasta convertirse en un fuerte zumbido de muchas moscas.Un santuario con suelo de baldosas blancas y negras. Hay un trono entre dos cariátides, La Jakin, roja y La Bohaz, azul, unidas por el velo que cierra la entrada o La Salida del templo. Rezos, cantos, sombras y luces. BETH, la gran sacerdotisa con Una Corona, se apoya sentada sobre La Esfinge de las interrogaciones cósmicas, tiene Un Libro entreabierto en la mano derecha y unas llaves en la izquierda, Una Dorada y Otra Plateada.—Alguien había hablado de ”beinzin”, pero ¿cómo se pronunciaba correctamente aquel nombre extraño en el idioma IrqEpUm?Las trampas estaban colocadas con extremada maldad, ocultas tras aquella maleza indómita y la dificultad se acrecentaba a medida que el cansancio hacía mella en nuestras energías.Se improvisó una morgue en la casa más apartada del pueblo, los cuerpos se amontonaban como si fueran frutas podridas, comenzaron a llegar las gordas y verdes moscas que revoloteaban sobre los pies que sobresalían de las sábanas.Nuestro trabajo consistía en acarrear con los cuerpos desde la plaza del pueblo, donde cinco horas antes habían sido ajusticiados hombres jóvenes, ancianos, mujeres e incluso algún anciano desdentado, todos ellos musulmanes.Me asaltó una duda ¿en qué dirección se encontraba La Meca? Puesto que nos habían encargado que les diéramos sepultura, era de justicia que tuviéramos la precaución de enterrarlos mirando a La Meca, aunque ¿de qué sirve mirar si ya no hay nada que ver?Entablé un discusión con Padov puesto que él se negaba a enterrarlos conforme a sus creencias, al final le convencí, los pusimos envueltos en un sudario blanco, paralelos, con las manos cruzadas sobre el pecho y mirando a la Meca.Aquella jornada fue agotadora, me lavé la cara y las manos con furia, el olor y la visión de todos esos cuerpos no dejaron que pegara ojo en toda la noche.El fantasma colectivo de aquellos muertos me velará cada una de las noches que me queden por vivir.Las familias de los cuerpos que yacían a dos metros de sus pies se consolaban las unas a las otras como queriendo descubrir un sufrimiento mayor en el rostro de los demás. Pero, en el fondo, ellos sabían que todo formaba parte del mismo engaño, del mismo dolor, de la misma miseria.Enterraron la cabeza de Sigou bajo un cedro gigante y, a pesar del tiempo transcurrido, seguía siendo tan abierta de mente como siempre. Sus pensamientos no habían cambiado respecto de nosotras. Regresamos a la ciudad, después de haberla limpiado cuidadosamente. El tiempo no había hecho grandes estragos en su cerebro, y emprendimos el largo viaje. En el horizonte se divisaba un atardecer esplendoroso.Aquellas riberas eran de un amarillo quemado. Subimos hasta las colinas y nos quedamos contemplando el espectáculo de colores que el cielo nos regalaba en ese momento. Se respiraba olor a verdadera tierra mojada y extasiados por aquel inesperado goce de los sentidos mantuvimos un largo y contemplativo silencio.Por lo general, cuando recuerdo el día en que terminaron las guerras internas, tengo la impresión de haber hecho el mismo recorrido que el día en que Petra vino a visitarme a mi casa y se quedó plantada en la puerta de la calle. Desde la bifurcación, era difícil encontrar otra vez el camino de vuelta a casa. Afortunadamente mi orientación era entonces más instintiva que lo es ahora y, tras varios días, logré llegar al pueblo. La guerra hacía estragos allí también y no pude quedarme durante mucho tiempo. No lograba mi objetivo. El país arrasado, Petra de nuevo perdida o quizás algo peor. Aunque yo bien sabía que era muy capaz de sobrevivir en las condiciones más extremas, no estaba ahora tan segura. Todos perdimos parte de nuestros instintos. Eramos más débiles. Pregunte de nuevo por Petra, antes de mi partida, y nadie me dio señales de ella. Había perdido definitivamente todas las referencias.El General Mislov, mientras tanto, daba cuenta de un copioso almuerzo en el único restaurante que se encontraba abierto.Era una estupidez y, a pesar de todo, su empecinamiento la condujo a aquel extraño edificio de palabras. Era quizás el recogimiento, que propiciaba la tormenta o aquel ambiente cargado de electricidad, pero nada era reprobable en su conducta ahora que estaba allí.—Qué coño de limbo, joder!—Venid a mi InfiernO…No me abandonaría, como lo hago ahora. Podría jugar hasta el agotamiento. Decir y no decir es lo mismo. Entrar en la caverna prohibida con paso marcial y quedar tendida sobre el suelo, una vez acabado el negocio, sin dejarse alcanzar por el infundio tiñoso. Descubrir los infinitos mundos que aún no han sido inventados, manosearlos recién estrenados y guardarlos en el tarro del paraíso para fermento de los irrefrenables instintos. El viaje es la única forma de renacimiento posible. Contemplar el paisaje mientras pasa a tu lado raudo y resignado; y dejarse llevar por el cicerone del viento, mientras saboreas el tintorro de la tarde. Saludar al galgo que se cruza en tu camino y que vuelve preocupado por tu soledad elegida a que le acaricies el cuello de nuevo. Con su olfato pregunta a tus piernas porque andas vagando a aquellas horas por parajes solitarios y tristes, mientras la lluvia amenaza con espantar tu huida, reclamando con un perezoso permiso si puede acompañarte.Era generosa
como una garza japonesa. Con displicencia se contoneó con gesto canalla. Abrió el cerillero y encendió su cigarrillo rubio. La arboleda no quedaba lejos; hacía una tarde espléndida de mayo y azuzó a sus lebreles para que corriesen hacia el río.NoDete estaba alejado de la ciudad. Pero aquel alacrán se interpuso en su camino y aún le obligó a alejarse más del camino.—Alambra, cable, hilo, filamento… hay que encenagarse como un cerdo—Vaya idioma!—Eh! hay alguien ahí?—Esto es más raro que un perro verde—Vaya toalla!

24 de abril

greguería

Del Diario de Sissi La Seductora:

Yo, Elizabeth de Babiera, más conocida como Sissi, no he revelado aún las inconfesables pasiones que me han atormentado durante mi desafortunada vida. Hoy, recordando aquel otro 24 de abril de 1854 ante el altar, he decidido no ser tan amable con los que me conocieron como lo he sido hasta ahora. No sólo voy a hablar de mí. Sobre todo voy a hablar de los que me hicieron sufrir y así devolverles a la altura que se merecen, no precisamente al altar en que ahora les tenéis.

Más libros

greguería

Howards End (1910) E.M. Forster (1879-1970)

Go Tell It on the Mountain (1953) James Baldwin (1922-1987)

The Heart of the Matter (1948) Graham Greene (1904-1991)

Lord of the Flies (1954) William Golding (1911-1993)

Deliverance (1970) James Dickey (1923-1997)

A Dance to the Music of Time (1951-75) Anthony Powell (1905-2000)

Point Counter Point (1928) Aldous Huxley (1894-1963)

The Sun Also Rises (1926) Ernest Hemingway (1899-1961)

The Secret Agent (1920) Joseph Conrad (1857-1924)

Nostromo: A Tale of the Seaboard (1904) Joseph Conrad (1857-1924)

The Rainbow (1915) D.H. Lawrence (1885-1930)

Women in Love (1920) D.H. Lawrence (1885-1930)

Tropic of Cancer (1934) Henry Miller (1891-1980)

The Naked and the Dead (1948) Norman Mailer (1923-)

Portnoy’s Complaint (1969) Philip Roth (1933-)

Pale Fire (1962) Vladimir Nabokov (1899-1977)

Light in August (1932) William Faulkner (1897-1962)

On the Road (1957) Jack Kerouac (1922-1969)

The Maltese Falcon (1930) Dashiell Hammett (1894-1961)

Parade’s End (1924-28) Ford Madox Ford (1873-1939)

The Age of Innocence (1920) Edith Wharton (1862-1937)

Zuleika Dobson or An Oxford Love Story (1911) Max Beerbohm (1872-1956)

The Moviegoer (1961) Walker Percy (1916-1990)

Death Comes to the Archbishop (1927) Willa Cather (1873-1947)

From Here to Eternity (1957) James Jones (1921-1977)

The Wapshot Chronicles (1957) John Cheever (1912-1982)

The Catcher in the Rye (1951) J.D. Salinger (1919-)

A Clockwork Orange (1962) Anthony Burgess (1917-1993)

Of Human Bondage (1915) W. Somerset Maugham (1874-1965)

Heart of Darkness (1902) Joseph Conrad (1857-1924)

Main Street (1920) Sinclair Lewis †(1885-1951)

The House of Mirth (1905) Edith Wharton (1862-1937)

The Alexandria Quartet (1957-60) Lawrence Durrell (1912-1990)

A High Wind in Jamaica (1929) Richard Hughes (1900-1976)

A House for Ms. Biswas (1961) V.S. Naipaul (1932-)

The Day of the Locust (1939) Nathanael West (1902-1940)

A Farewell to Arms (1929) Ernest Hemingway (1899-1961)

Scoop (1937) Evelyn Waugh (1903-1966)

The Prime of Miss Jean Brodie (1961) Muriel Spark (1918-)

Finnegans Wake (1939) James Joyce (1882-1941)

Kim (1901) Rudyard Kipling (1865-1936)

A Room With a View (1908) E.M. Forster (1879-1970)

Brideshead Revisited (1945) Evelyn Waugh (1903-1966)

The Adventures of Augie March (1953) Saul Bellow (1915-)

Angle of Repose (1971) Wallace Stegner (1909-1993)

A Bend in the River (1979) V.S. Naipaul (1932-)

The Death of the Heart (1938) Elizabeth Bowen (1899-1973)

Lord Jim (1900) Joseph Conrad (1857-1924)

Ragtime (1975) E.L. Doctorow (1931-)

The Old Wives’ Tale (1908) Arnold Bennett (1867-1931)

The Call of the Wild (1903) Jack London (1876-1916)

Loving (1945) Henry Green (1905-1974)

Midnight’s Children (1980) Salman Rushdie (1947-)

Tobacco Road (1932) Erskine Caldwell (1903-1987)

Ironweed (1983) William Kennedy

The Magus (1965) John Fowles (1926-)

Wide Sargasso Sea (1966) Jean Rhys (1890-1979)

Under the Net (1954) Iris Murdoch (1919-1999)

Sophie’s Choice (1979) William Styron (1925-)

The Sheltering Sky (1949) Paul Bowles (1910-)

The Postman Always Rings Twice (1934) James M. Cain (1892-1977)

The Ginger Man (1955) J.P. Donleavy (1926-)

The Magnificent Ambersons (1918) Booth Tarkington (1869-1946)