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  • viva el Thu21Mar19 Permalink
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    El periodismo es la basura mental del mundo moderno.

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  • viva el Tue2Oct18 Permalink
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    El PP exige saber cuánto ganan los mendigos 

    El PP cree que los mendigos tienen un paraíso fiscal en el cubo de la basura y que se pasan sobres en B cuando no los miras. También cree que hay una contabilidad en papel de limpiarse el culo de los borrachos, “sin ordenadores ni na”. El PP exige los discos duros de los mendigos. “Los tienen escondidos, pero seguro que los tienen”, asegura el tesorero del partido.

    Por su parte, los naranjitos se han propuesto para ayudar a buscarlos, “y si no, ya nos lo inventaremos”, ha declarado Albert Rivera, “vamos a sacarles hasta la última peseta”.

     
  • viva el Thu20Sep18 Permalink
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    Encuentran el TFM de Casado cosido a martillazos 

    El responsable de martillos del PP ha dicho hoy, a la juez que encontró el TFM de Casado machacado 35 veces, y que después lo rayó, lo rompió y lo tiró a la basura por orden del asesor jurídico del partido, que fue una célula terrorista de Venezuela la responsable de tamaña atrocidad.

    Fuentes jurídicas han señalado que Casado ha sostenido la misma versión que Casado y Casado  que declararon anteriormente en el Juzgado de Instrucción Número 666 de Madrid y que defendieron que el martilleo “no se hizo según el protocolo del partido y pero sin embargo que hubiera ningún archivo en los ordenadores”.

     
  • viva el Thu14Jun18 Permalink
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    TV 

    Veréis basura de calidad.

     
  • viva el Tue17May16 Permalink
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    La lectura basura produce obesidad mental 

     
  • viva el Sat5Mar16 Permalink
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    Aquí cumplimos lo que prometemos poesía basura envenenada… 

    Aquí cumplimos lo que prometemos: poesía basura envenenada os damos.

     
  • viva el Fri25Sep15 Permalink
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    La lectura basura produce obesidad mental 

    La lectura basura produce obesidad mental.

     
  • viva el Fri26Jun15 Permalink
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    Internet ha elevado el concepto de Televisión Basura… 

    Internet ha elevado el concepto de Televisión Basura, a un nuevo nivel.

     
  • viva el Thu8Jan15 Permalink
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    Como empecemos con tanta caja sospechosa va a… 

    Como empecemos con tanta caja sospechosa, va a quedar Madrid de limpia como una patEna.

     
  • viva el Thu14Nov13 Permalink
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    Basura en Madrid Ratas en el ayuntamiento 

    Basura en Madrid. Ratas en el ayuntamiento.

     
  • viva el Sun15Sep13 Permalink
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    La vida va escrita en una bolsa de… 

    La vida va escrita en una bolsa de basura.

     
  • viva el Tue12Feb13 Permalink
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    FORGES      El triunfo de los mediocres … 

    FORGES  
      
    El triunfo de los mediocres 
      
    Quienes me conocen saben de mis credos e idearios. Por encima de éstos, creo que ha llegado la hora de ser sincero. Es de todo punto necesario, hacer un profundo y sincero ejercicio de autocrítica, tomando, sin que sirva de precedente, la seriedad por bandera.

    Quizá ha llegado la hora de aceptar que nuestra crisis es más que económica, va más allá de estos o aquellos políticos, de la codicia de los banqueros o la prima de riesgo.

    Asumir que nuestros problemas no se terminarán cambiando a un partido por otro, con otra batería de medidas urgentes, con una huelga general, o echándonos a la calle para protestar los unos contra los otros. 

    Reconocer que el principal problema de España no es Grecia, el euro o la señora Merkel.  
    Admitir, para tratar de corregirlo, que nos hemos convertido en un país mediocre. 
     Ningún país alcanza semejante condición de la noche a la mañana. Tampoco en tres o cuatro años. Es el resultado de una cadena que comienza en la escuela y termina en la clase dirigente.

    Hemos creado una cultura en la que los mediocres son los alumnos más populares en el colegio, los primeros en ser ascendidos en la oficina, los que más se hacen escuchar en los medios de comunicación y a los únicos que votamos en las elecciones, sin importar lo que hagan, alguien cuya carrera política o profesional desconocemos por completo, si es que la hay. Tan solo porque son de los nuestros. 

    Estamos tan acostumbrados a nuestra mediocridad que hemos terminado por aceptarla como el estado  natural de las cosas. Sus excepciones, casi siempre, reducidas al deporte, nos sirven para negar la evidencia. 

    • Mediocre es un país donde sus habitantes pasan una media de 134 minutos al día frente a un televisor que muestra principalmente basura.
    • Mediocre es un país que en toda la democracia no ha dado un solo presidente que hablara inglés o tuviera unos mínimos conocimientos sobre política internacional. 
    • Mediocre es el único país del mundo que, en su sectarismo rancio, ha conseguido dividir, incluso, a las asociaciones de víctimas del terrorismo.
    • Mediocre es un país que ha reformado su sistema educativo seis veces en tres décadas hasta situar a sus estudiantes a la cola del mundo desarrollado. 
    • Mediocre es un país que tiene dos universidades entre las 10 más antiguas de Europa, pero, sin embargo, no tiene una sola universidad entre las 150 mejores del mundo y fuerza a sus mejores investigadores a exiliarse para sobrevivir.
    • Mediocre es un país con una cuarta parte de su población en paro, que sin embargo, encuentra más motivos para indignarse cuando los guiñoles de un país vecino bromean sobre sus deportistas. 
    • Mediocre es un país donde la brillantez del otro provoca recelo, la creatividad es marginada –cuando no robada impunemente- y la independencia sancionada. 
    • Mediocre es un país en cuyas instituciones públicas se encuentran dirigentes políticos que, en un 48 % de los casos, jamás ejercieron sus respectivas profesiones, pero que encontraron en la Política el más relevante modo de vida. 
    • Es Mediocre un país que ha hecho de la mediocridad la gran aspiración nacional, perseguida sin complejos por esos miles de jóvenes que buscan ocupar la próxima plaza en el concurso Gran Hermano, por políticos que insultan sin aportar una idea, por jefes que se rodean de mediocres para disimular su propia mediocridad y por estudiantes que ridiculizan al compañero que se esfuerza. 
    • Mediocre es un país que ha permitido, fomentado y celebrado el triunfo de los mediocres, arrinconando la excelencia hasta dejarle dos opciones: marcharse o dejarse engullir por la imparable marea gris de la mediocridad. 
    • Es Mediocre un país, a qué negarlo, que, para lucir sin complejos su enseña nacional, necesita la motivación de algún éxito deportivo. 

      
    ANTONIO FRAGUAS DE PABLOS (FORGES)

     
    • albertodieguez el Mar12Feb13 Permalink | Inicia sesión para responder

      Totalmente de acuerdo.
      Desde hace mucho tiempo en los trabajos el premiado suele ser el mediocre.

    • lufegaba75 el Mar12Feb13 Permalink | Inicia sesión para responder

      Totalmente de acuerdo con el maestro (y no nos olvidemos de HAITÍ)

    • Carlos B el Mie13Feb13 Permalink | Inicia sesión para responder

      Juas, me hace gracia que lo diga Fraguas, que tiene una de las fortunas más grandes de España… pero si lo ha dicho él, tiene toda la razón…
      Está por todas partes, porque nos hemos buscado vivir en un época de tinieblas intelectuales…
      Se ensalza al estúpido por amiguismo y buen rollismo y nos sentimos amenazados por el talento. Vamos que la puta envidia es el deporte nacional… ¿qué quieres, si la fiesta nacional es la muerte y la tortura…
      Mezquindad, cursilería, esteriotipos ñonos y postizos, materialismo, buenismo, amiguismo… Eso son algunos de los requisitos para ser mediocre… y hay ejemplos por todas partes… están a mano

      • viva el Mie13Feb13 Permalink | Inicia sesión para responder

        La verdad es que últimamente, excepto tú, escribimos bastantes mediocridades.

        • Carlos B el Mie13Feb13 Permalink | Inicia sesión para responder

          Ya veo por dónde vas… Escribir mediocridades no te hace mediocre y lo hacemos todos en un momento dado por diferentes motivos que no voy a enumerar. La diferencia está en que unos lo sabemos como parte del proceso creativo (para escribir algo decente hay que escribir y descartar antes mucha caquita) y otros se creen que, cada vez que están frente al teclado, destilan sensibilidad buen gusto y belleza por cada una de las yemas de sus deditos… y si les dices algo lo consideran un ataque…

    • David el Jue14Feb13 Permalink | Inicia sesión para responder

      Lo suscribo. La fortuna de Forges (al que no considero mediocre, y cuya fortuna me gustaría igualar algún día) no le quita razón. Salvo en dicho punto también suscribo, en este caso, la opinión de Carlos B

  • viva el Wed10Oct12 Permalink
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    Contenedores de basura mercados de los pobres 

    Contenedores de basura: “mercados” de los pobres.

     
  • viva el Thu27Sep12 Permalink
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    Porque toda la basura que vuela termina en… 

    Porque toda la basura que vuela termina en mi vereda!

     
  • viva el Sat22Sep12 Permalink
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    Detienen a un curioso y le condenan por… 

    Detienen a un curioso y le condenan por el asesinato de dos millones de gatos.

     
  • viva el Wed8Aug12 Permalink
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    Hay escombro que nadie podrá borrar del… 

    “Hay escombro que nadie podrá borrar del corazón y la memoria”. Benedetti

     
  • viva el Thu24May12 Permalink
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    Nadie en la vida te hará más… 

    “Nadie en la vida te hará más de lo que tu permitas que te hagan”
    (Y ahora, qué???)

     
    • borgeano el Jue24May12 Permalink | Inicia sesión para responder

      No te creas Latidos, hay gente que tiene una capacidad enorme de romper cualquier tipo de barrera.

    • Latidos del verano el Jue24May12 Permalink | Inicia sesión para responder

      Esto se lo decía a Borgeano. Ya quisiera yo saber que hay personas que me han roto mis barreras.

    • borgeano el Vie25May12 Permalink | Inicia sesión para responder

      ¡Espero que no! Yo quizá sea más negativo por mis experiencias (si te contara la de hoy…) Por lo pronto espero que tu vida haya sido lo suficientemente feliz como para que tú frase sea verdadera.

    • Latidos del verano el Vie25May12 Permalink | Inicia sesión para responder

      No lo sé (O la entiendo de otra manera). Si todo lo que acontece en mi vida es porque yo lo he permitido me invade un gran sentimiento de culpabilidad que me ahoga. Si, de alguna forma, es el otro el que rompe mis barreras y entra en mi de alguna culpa me libro.

      • borgeano el Vie25May12 Permalink | Inicia sesión para responder

        Ahora nos vamos entendiendo. Pero tu último comentario contradice al primero: Sí hay gente que te hace más de lo que tú le permites. De eso hemos estado hablando estos últimos días. Y manda al diablo a la culpa. Eso es un invento para someterte.

        • Latidos del verano el Sab26May12 Permalink | Inicia sesión para responder

          Ay! Ya quisiera yo mandar la culpa al diablo….. Si creo que es el diablo quien la mete en mi para no dejarme vivir.
          ¿Eso como se hace?

          • borgeano el Sab26May12 Permalink | Inicia sesión para responder

            Ay mujer… en qué problema me has metido… Yo no hablo del diablo como persona o ser viviente. Digo que la mandes de paseo, que la olvides en el trasto de la basura, etc.
            ¿Y cómo lo haces? Pues cuando hagas algo -lo que fuere- no hay otro modo que… y aquí caigo en un círculo vicioso- hacerlo sin culpa… No hay otro modo de explicarlo.
            Mientras no lastimes a nadie, todo lo que quieras hacer está bien. Eso es todo. Haz la prueba, imponte esa condición y verás que todo estará bien. Lo de la culpa, el pecado y el castigo no son más que inventos para mantenerte sometida. ¡Y fíjate cómo lo consiguen!
            Sé libre (lo eres); sé feliz (lo mereces); sé tú (no tienes opción).
            De todo corazón, mujer, quita toda esa basura de tu espalda. Te sentirás más liviana.

    • Latidos del verano el Sab26May12 Permalink | Inicia sesión para responder

      Ayyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyyy

  • viva el Mon27Feb12 Permalink
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    imaginemos un mundo mejor y hagamoslo 

    imaginemos un mundo mejor…y hagamoslo

     
  • viva el Tue5Apr11 Permalink
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    La bolsa de basura de los ricos es… 

    La bolsa de basura de los ricos es la cucaña de los indigentes.

     
  • viva el Fri25Feb11 Permalink
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    Con chip de queen se suda basura sesuda 

    Con chip de queen se suda basura sesuda

     
  • viva el Thu10Feb11 Permalink
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    Spamear 

    Llenar el SPA de basura mingitoria, o sea mearse en el SPA.

     
  • viva el Thu10Feb11 Permalink
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    Spamear: llenar el SPA de basura mingito… 

    Spamear: llenar el SPA de basura mingitoria, o sea mearse en el SPA.

     
  • viva el Sat11Dec10 Permalink
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    busco y busco mis recuerdos, pero no los… 

    busco y busco mis recuerdos, pero no los encuentro. ¿habrán acabado en la basura?

     
  • viva el Mon15Nov10 Permalink
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    Indiana Jones 

    Indiana Jones escapa, en una persecución urbana, del camión de la basura.
    —No lleva látigo —dice aquel niño—, sólo unas tiras de plástico colgando de su oreja.
    —Y sólo los restos de detritus del vecindario —digo yo—, sólo tesoros despreciados.
    —Perdí los asuntos en el traje de plástico —dice Indiana.

     
  • viva el Fri22May09 Permalink
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    La poesía es el correo basura del alma… 

    La poesía es el correo basura del alma
    …también del corazón y la cabeza.

     
  • viva el Sat23Aug08 Permalink
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    samoyedos 

    El tío Antonio toma el sol en la esquina y mira su reloj. Su única preocupación es saber la hora exacta. Y mantener su reloj de muñeca en hora claro, mientras toma el sol en la esquina. Mira su reloj, agarrándose la muñeca, porque el pulso le tiembla, y acerca su vista, porque ya no ve bien. Las cinco y diecinueve, murmura. Dado que su reloj se retrasa por el día y se adelanta por la noche, le preocupa enormemente saber la hora exacta. Al cabo de los años ha calculado cuanto se retrasa y cuanto se adelanta. Para su edad es una compleja fórmula de resolver, pero a base de ensayo y error es casi seguro que puede calcular la hora en punto. Eso dice. Con frecuencia, cuando paso a su lado, me pregunta, bueno, en realidad siempre que paso a su lado me pregunta ¿Tienes hora? ¿Qué hora es? ¿Llevas reloj? Aunque de sobra sabe que sí tengo, porque en mi primera comunión me regaló un reloj, mi primer reloj, y siempre lo llevo puesto. A mí el tiempo no me importa, no, al menos todavía, pero como sé que me va a preguntar la hora, siempre lo llevo puesto. ¿Qué hora tiene tu reloj?, insiste. Las cinco y veinte, creo. Digo yo. Pero cómo que creo… —protesta— ¿ya son y veinte en punto o no? Como el tuyo tiene segundero es más exacto. A ver, dime la hora exacta, dice. Las cinco, veinte minutos y quince segundos, le digo para tranquilizarlo. Ah, ves, el mío no tiene segundero, …como es viejo. El mío todavía tiene y veinte. Se atrasa, por el día se atrasa. Y vuelve a mirar su reloj, su dorado y viejo reloj. Aunque por la noche se adelanta, ¿sabes? Me cuenta por enésima vez. Sólo está en hora dos veces al día, ¿sabes? Es un buen reloj, no creas. El mío sólo se adelanta, le digo, y ni siquiera sé cuánto. Y eso que te compré el mejor reloj que tenían en la tienda de Frasco, dice. Ya no hacen relojes como los de antes, Toni. Concluye, como siempre. Este me lo regaló mi tío Anton para mi primera comunión, como yo a tí, me revela. De pronto una náusea me invade. Me veo viejo, sentado al sol y contemplando mi viejo reloj con segundero, preocupado por cuánto se atrasa o se adelanta mi reloj, preguntando a mi sobrino ¿Qué hora es en tu reloj, Antoñito? Entonces corro a mi casa y agitado le digo a mi madre: yo no quiero llamarme Antonio, y arrojo el reloj a la basura.

    (A Virutas y Minicuentos)

     
  • viva el Sat23Aug08 Permalink
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    ANTOÑITO 

    El tío Antonio toma el sol en la esquina y mira su reloj. Su única preocupación es saber la hora exacta. Y mantener su reloj de muñeca en hora, claro, mientras toma el sol en la esquina. Mira su reloj, agarrándose la muñeca, porque el pulso le tiembla, y acerca su vista, porque ya no ve bien. Las cinco y diecinueve, murmura. Dado que su reloj se retrasa por el día y se adelanta por la noche, le preocupa enormemente saber la hora exacta. Al cabo de los años ha calculado cuanto se retrasa y cuanto se adelanta. Para su edad es una compleja fórmula de resolver, pero a base de ensayo y error es casi seguro que puede calcular la hora en punto. Eso dice. Con frecuencia, cuando paso a su lado, me pregunta, bueno, en realidad siempre que paso a su lado me pregunta ¿Tienes hora? ¿Qué hora es? ¿Llevas reloj? Aunque de sobra sabe que sí tengo, porque en mi primera comunión me regaló un reloj, mi primer reloj, y siempre lo llevo puesto. A mí el tiempo no me importa, no, al menos todavía, pero como sé que me va a preguntar la hora, siempre lo llevo puesto. ¿Qué hora tiene tu reloj?, insiste. Las cinco y veinte, creo. Digo yo. Pero cómo que creo… —protesta— ¿ya son y veinte en punto o no? Como el tuyo tiene segundero es más exacto. A ver, dime la hora exacta, dice. Las cinco, veinte minutos y quince segundos, le digo para tranquilizarlo. Ah, ves, el mío no tiene segundero, …como es viejo. El mío todavía tiene y veinte. Se atrasa, por el día se atrasa. Y vuelve a mirar su reloj, su dorado y viejo reloj. Aunque por la noche se adelanta, ¿sabes? Me cuenta por enésima vez. Sólo está en hora dos veces al día, ¿sabes? Es un buen reloj, no creas. El mío sólo se adelanta, le digo, y ni siquiera sé cuánto. Y eso que te compré el mejor reloj que tenían en la tienda de Frasco, dice. Ya no hacen relojes como los de antes, Toni. Concluye, como siempre. Este me lo regaló mi tío Anton para mi primera comunión, como yo a tí, me revela. De pronto una náusea me invade. Me veo viejo, sentado al sol y contemplando mi viejo reloj con segundero, preocupado por cuánto se atrasa o se adelanta mi reloj, preguntando a mi sobrino ¿Qué hora es en tu reloj, Antoñito? Entonces corro a mi casa y agitado le digo a mi madre: yo no quiero llamarme Antonio, y arrojo el reloj a la basura.

     
  • viva el Tue15Apr08 Permalink
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    Basura e insomnio 

    Cuando pasa el camión de basura parece pasar el poseso ciclópeo de la noche arrastrando sus cadenas y, tras él, el exorcista insomne arrastrando su insomnio.

     
  • viva el Mon9Jul07 Permalink
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    Papeleo 

    Traspapeleo. La próxima vez vuelva usted también mañana.

     
  • viva el Mon18Jun07 Permalink
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    HAIKU DEL AMANECER 

    El ojo dorado del sol
    entre un párpado azul
    y otro telúrico.

     
  • viva el Thu26Apr07 Permalink
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    Pez-Bombilla 

    “Al fundirse una bombilla eléctrica un pez se ha apagado en el mar” y la bombilla nada en la basura.

     
  • viva el Tue6Feb07 Permalink
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    Mosca 

    Hay moscas que agotarían al mismísimo ejército de salvación en pleno.

     
    • susana el Mar6Feb07 Permalink | Inicia sesión para responder

      uy…el ejercito de salvación es muy duro…sobre todo si cantan “gloria a Dios en las alturas…”

    • Anonimo el Mar6Feb07 Permalink | Inicia sesión para responder

      Yo las llamo cojoneras.

    • Anónimo el Mar6Feb07 Permalink | Inicia sesión para responder

      Yo las llamo cojoneras.

    • Darthz el Mar6Feb07 Permalink | Inicia sesión para responder

      Was me.

    • Ahasvero el Mie7Feb07 Permalink | Inicia sesión para responder

      “Gloria a Dios en las alturas,
      recogieron las basuras
      de mi calle, ayer a oscuras
      y hoy cuajada de bombillas.

      Y pusieron un cartel
      con la foto de los tres
      y banderas de papel
      verdes, rojas y amarillas.

      Y al darles el sol la espalda
      revolotean las faldas
      bajo un manto de guirnaldas
      para que el cielo no vea,

      en la noche de San Juan,
      cómo comparten su pan,
      su mujer y su galán,
      gentes de cien mil raleas.

      Apurad
      que allí os espero si queréis venir
      pues cae la noche y ya se van
      nuestras miserias a dormir.

      Vamos subiendo la cuesta
      que arriba mi calle
      se vistió de fiesta.

      Hoy el noble y el villano,
      el prohombre y el gusano
      bailan y se dan la mano
      sin importarles la facha.

      Juntos les encuentra el sol
      a la sombra de un farol
      empapados en alcohol
      magreando a una muchacha.

      Y con la resaca a cuestas
      vuelve el pobre a su pobreza,
      vuelve el rico a su riqueza
      y el señor cura a sus misas.

      Se despertó el bien y el mal
      la zorra pobre al portal
      la zorra rica al rosal
      y el avaro a las divisas.

      Se acabó,
      el sol nos dice que llegó el final.
      Por una noche se olvidó
      que cada uno es cada cual.

      Vamos bajando la cuesta
      que arriba en mi calle
      se acabó la fiesta.”

  • viva el Mon22Jan07 Permalink
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    Vargas y las poéticas postmodernas 

    Si hay algo que aguanta Vargas peor que a los poetas, es a los críticos de poesía. Un cretino teorizaba sobre la esencia de la postmodernidad en poesía, hablaba de sucesos de lenguaje, fragmentos de soliloquios interiores, atravesados de aprensión, dudas, basura sapiencial, residuos visuales, esperanzas abatidas y… sentido del humor.
    La traducción de Vargas creó a su alrededor un silencio incómodo: ” A los poetas postmodernos les hace gracia la mierda que dejan en los calzoncillos sus propios pedos”

     
  • viva el Fri19Jan07 Permalink
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    ALFONSO TIPODURO 

    Es extraño las circunstancias que pueden llevarle a uno a hacer esas cosas. Quizás, si lo hubiera pensado seriamente, no estaría aquí. Pero ya no valen las lamentaciones. Estaba realmente en el Tíbet, aunque ni rastro de Leonard por ningún sitio, excepto en mi iPod, del que nunca me separo. Es como si los sueños siempre se cumplieran al revés. Yo tenía que venir aquí a desaparecer después de haber hecho el trabajito, no precisamente a terminar el trabajito. Y ahora ¿A dónde voy yo después? Las Bahamas no son tan baratas. Miró a través de la ventana del hotel -si es que podía llamarse así a esta covacha donde se alojaba- y vio pasar a un monje calvo con gafas de culo de vaso y dientes de roedor. Hombre, ese sí que ha venido -pensó, dibujando de nuevo su estúpida sonrisa. Este es un buen augurio -pensé.

    En la recepción le habían dejado una nota. Se mosqueó. Quién coño sabía que estaba allí. Alguien sabía sus intenciones y ahora tendría que cambiar de nuevo sus planes. ¿No habrás sido tú, eh, imbécil? Abrió el sobre. Contuvo la respiración. Un telegrama de su jefe. Menos mal. Respiró. En él le indicaba el contacto que le llevaría a la casa de Alfredo en el Tíbet. Llevará una bufanda blanca y zapatos granates acharolados. Cuando acabes de leer este telegrama estará esperándote en la recepción. Él te conducirá hasta la casa. Qué jodío, el tío. Lo tiene todo controlado. Efectivamente allí estaba un tipo flaco y estirado que, con unos gestos afectados, le indicaba la salida. Y efectivamente, llevaba bufanda blanca y zapatos granates acharolados. El resto era bastante oscuro en él.
    Abrió el coche negro que esperaba en la puerta y le hizo sentarse en la parte de atrás. Sin mediar palabra alguna el oriental arrancó el coche y se dirigió a la salida más estrecha de la plaza. El camino era largo y atravesamos varios tramos de bosque y prados pedregosos. La verdad es que el paisaje era reconfortante, tal y como yo lo había imaginado. El cielo era de un azul imposible y el aire era tan limpio que dolía respirarlo. No había estorbos. No había edificios. No había basura. No había imbéciles. Nada que ver con Madrid. Sólo esas montañas blancas de fondo.

    Abrió la ventanilla hasta que el frío penetró en sus pulmones. Le dolía el pecho de tanto camel y tanta mierda de Madrid pero aguantó las gélidas bocanadas de aire. El tipo estirado le miraba de reojo por el retrovisor. Esto le incomodó un poco pero trató de olvidarlo. Parecía sonreír con esa enigmática sonrisa de los orientales tan distinta a la de los occidentales. Qué hubiera pensado la Gioconda. Nunca sabes que piensan estos tíos. Es una sonrisa servil y a la vez asesina y traicionera. Después de todo, tampoco va a ser un chollo vivir en el Tíbet -pensé. No soportaría esa sonrisa todo el rato. En todas las caras. Centuplicándose a cada paso. Mientras divagaba vi pasar una especie de caravana de búfalos o algo por el estilo –he de confesar que yo no distingo una vaca de un burro. Esos campesinos de duras arrugas no parecen sonreír así -pensé. Y me tranquilicé de mis inquietantes zozobras anteriores. Por poco tiempo. Enseguida comenzaron otras.
    De nuevo nos internamos en un bosque y esta vez el camino se hizo más incómodo. El coche se atascaba de vez en cuando. Me temía lo peor. Me veía empujando. Menudo fastidio. El oriental, en cambio, no parecía preocuparse. Seguía impasible con esa sonrisa servil y traicionera a la vez, aunque el coche patinara como un conejo en una pista de hielo. Así que me relajé. Justo en ese momento el coche paró. No. Mierda. Me lo temía. Cogí los guantes, dispuesto a empujar. El oriental bajó y para mi sorpresa y alivio me indicó con gestos que habíamos llegado. Señaló con el brazo hacia un claro del bosque y también que debía seguir a pie. Una casa se adivinaba a medio kilómetro de allí. El tipo se metió en el coche y dando media vuelta se alejó de nuevo por el mismo camino que había venido. Mi auténtica sonrisa de estúpido se congeló en mi cara.

    Llegué a la casa. No era la entrada principal sino una trasera. Era una especie de cabaña de pastores. Una casa de piedra y madera. No una tienda de pastores nómadas de piel de búfalo, como las que había visto en el camino. Aproveché para fisgonear un poco antes de decidirme a entrar. Algo me estaba mosqueando. Me sentía observado, quizás desde el bosque o desde dentro de la casa misma. Busqué en las dos ventanas que estaban a mi vista. No parecía haber nadie en ellas. Busqué en mi bolsillo para asegurarme de que mi pipa seguía allí. Fiel a su cita. Bueno, ya no queda otra cosa que entrar. Así que lo hice. Llamé a la puerta educadamente. Como un occidental. La puerta estaba abierta y cedió a mis coscorrones. Nadie parecía darse por enterado. No contestaba nadie. ¿Hola? -dije. ¿Hola? ¿Hay alguien? Fui pasando lentamente por el oscuro lugar hacia otra puerta. Era la que más luz parecía ofrecer. Igualmente sin ningún resultado. ¿Alfredo? ¿Hay alguien? Recorrí toda la casa, no era grande, apenas unas cuantas estancias. Nadie por aquí. Nadie por allí. Nadie. ¿Qué coño de broma es esta? -pensé. Así que salgo de nuevo, esta vez a la puerta principal. Justo delante de la puerta tropiezo con un cadáver. ¡Joder!
    El cadáver está boca abajo. Una nota en su espalda escrita en mayúsculas y en perfecto español dice: Por favor, no hables de mí. Y firma Nicolette. Mi frase favorita. Mi jodida frase favorita. Qué coño es todo esto. Qué clase de broma macabra me están gastando. Levanto un poco el cadáver para ver su cara. Ni idea. No conozco a este tío. Bonita situación. A ver qué hago yo ahora. Lejos de toda civilización. Sin ningún medio de transporte. Sin teléfono. Sin saber dónde estoy. Sin nada de nada. Con un cadáver que no se quién es, ni quién coño lo ha matado, ni porqué. Definitivamente algo funciona al revés.
    Lo más gracioso de todo es que al tranquilizarme y volver a examinar la escena del crimen -como dicen- me percato de un maletín bajo sus piernas. Y ¿A que no adivinas, imbécil, que contiene el maletín? Un jodido millón de euros en billetes pequeños. ¿El jodido millón de euros que mi jefe me había prometido por el trabajito? -pienso. No puede ser. Yo tenía que ver a Alfredo para acabar el trabajito con él. Se supone que no había nadie muerto todavía. Que no iba a tener el millón hasta que no hubiera llegado a mi jefe la prueba del finamiento del canalla. En ese jodido momento me entran unas ganas enormes de cagar. Lo que faltaba. Vuelvo al bosque -no voy a hacerlo en la casa- y mientras -pienso- podré vigilar al cadáver desde lejos -aunque no creo que vaya a coger el maletín y a salir corriendo. Cuál no será mi sorpresa cuando en plena faena depositiva veo volver al oriental en el coche negro hasta la mismísima puerta de la casa -el muy capullo- y tranquilamente comienza a recoger el cadáver, el maletín y no se qué otra cosa más -vaya despiste el mío- como si se tratase de un atrezzo de teatro. Sin inmutarse lo más mínimo, el tío. Tengo que alcanzarle -pienso. No tengo papel para limpiarme y, con las prisas, utilizo la nota de la tal Nicolette -vaya día que llevo, joder. Arranca el buga y se va con el fiambre y el maletín y … lo que sea. Así de fresco. Sin más explicación. Ahora sí que no entiendo nada. Así que voy a sacar mi pipa para hacer un disparo y avisarle para que no me deje aquí colgado, cuando me doy cuenta de que me he dejado la pistola al lado del cadáver. Mierda, mierda y mil veces mierda. Esa era la otra cosa que ha cogido del suelo el muy ladino. No tienes remedio, Sonso -me digo a mí mismo sintiéndome el más estúpido de los hombres.
    Es inútil contar cómo y cuánto tiempo me llevó salir de allí, gracias a los pastores nómadas del Himalaya. El caso es que consigo volver al hotel-covacha pero de inmejorables vistas. En la recepción me avisan de que la policía está esperando en mi habitación. La cagaste -pienso. La cagaste burlancaster. Pero no. Si realmente tuvieran algo contra mí, no estarían avisándome ahora de ello -pienso. Así que decido subir a mi magnífica suite con vistas al Everest. No tengo nada que esconder, ni que temer. Yo no he hecho nada ilegal. Todavía. Lo mejor es comportarse con sangre fría y averiguar qué quieren, qué saben o qué quieren saber. No voy a salir corriendo y acusarme de esta forma de algo que no he hecho. Mientras voy mascando estos razonamientos, oigo una acalorada discusión en el fondo del pasillo, justo en donde se encuentra mi habitación. Mosqueo… ¿Será en mi habitación? Para asegurarme me escondo tras un saliente del pasillo y espero oculto en la oscuridad. La discusión sube de tono y puedo distinguir con relativa claridad dos timbres diferentes de hombre y uno de mujer. Todos hablando -mejor dicho gritando- en oriental. Ni pajolera idea de qué, pero, ahora sí, estoy seguro que es en mi habitación. Vaya, alguien está organizando una fiestecita tibetana, con chica y todo, en mi suite. Sin contar conmigo y ni siquiera me invitan -pienso. O tal vez sí. ¿No me estaban esperando? ¿Seré el invitado o el anfitrión? De pronto dos disparos me dejan más tieso que el rabo de un potro en celo. Se acabó la fiesta. ¿Son los cohetes finales? ¿O más bien la fiesta sólo acaba de empezar? Silencio. Nadie parece tener nada que celebrar. La discusión ha cesado. Durante un largo rato, que a mí me parece interminable, no se oye nada. Nadie parece darse por aludido. Ni siquiera el recepcionista o la seguridad del hotel. Nadie acude. Nadie escapa. Nadie grita. Ninguna sirena. Nada. ¿Estarán todos muertos, joder? De nuevo mi oportuna incontinencia, esta vez de carácter mingitorio. Aguanto como sea, pero yo no me muevo de aquí hasta que sepa a qué atenerme.

     
  • viva el Fri19Jan07 Permalink
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    PFNHDM 5.UN TIPO NORMAL EN UN SITIO ESPECIAL 

    monje Es extraño las circunstancias que pueden llevarle a uno a hacer esas cosas. Quizás, si lo hubiera pensado seriamente, no estaría aquí. Pero ya no valen las lamentaciones. Estaba realmente en el Tíbet, aunque ni rastro de Leonard por ningún sitio, excepto en mi iPod, del que nunca me separo. Es como si los sueños siempre se cumplieran al revés. Yo tenía que venir aquí a desaparecer después de haber hecho el trabajito, no precisamente a terminar el trabajito. Y ahora ¿A dónde voy yo después? Las Bahamas no son tan baratas. Miró a través de la ventana del hotel -si es que podía llamarse así a esta covacha donde se alojaba- y vio pasar a un monje calvo con gafas de culo de vaso y dientes de roedor. Hombre, ese sí que ha venido -pensó, dibujando de nuevo su estúpida sonrisa. Este es un buen augurio -pensé.

    En la recepción le habían dejado una nota. Se mosqueó. Quién coño sabía que estaba allí. Alguien sabía sus intenciones y ahora tendría que cambiar de nuevo sus planes. ¿No habrás sido tú, eh, imbécil? Abrió el sobre. Contuvo la respiración. Un telegrama de su jefe. Menos mal. Respiró. En él le indicaba el contacto que le llevaría a la casa de Alfredo en el Tíbet. Llevará una bufanda blanca y zapatos granates acharolados. Cuando acabes de leer este telegrama estará esperándote en la recepción. Él te conducirá hasta la casa. Qué jodío, el tío. Lo tiene todo controlado. Efectivamente allí estaba un tipo flaco y estirado que, con unos gestos afectados, le indicaba la salida. Y efectivamente, llevaba bufanda blanca y zapatos granates acharolados. El resto era bastante oscuro en él.
    Abrió el coche negro que esperaba en la puerta y le hizo sentarse en la parte de atrás. Sin mediar palabra alguna el oriental arrancó el coche y se dirigió a la salida más estrecha de la plaza. El camino era largo y atravesamos varios tramos de bosque y prados pedregosos. La verdad es que el paisaje era reconfortante, tal y como yo lo había imaginado. El cielo era de un azul imposible y el aire era tan limpio que dolía respirarlo. No había estorbos. No había edificios. No había basura. No había imbéciles. Nada que ver con Madrid. Sólo esas montañas blancas de fondo.

    Abrió la ventanilla hasta que el frío penetró en sus pulmones. Le dolía el pecho de tanto camel y tanta mierda de Madrid pero aguantó las gélidas bocanadas de aire. El tipo estirado le miraba de reojo por el retrovisor. Esto le incomodó un poco pero trató de olvidarlo. Parecía sonreír con esa enigmática sonrisa de los orientales tan distinta a la de los occidentales. Qué hubiera pensado la Gioconda. Nunca sabes que piensan estos tíos. Es una sonrisa servil y a la vez asesina y traicionera. Después de todo, tampoco va a ser un chollo vivir en el Tíbet -pensé. No soportaría esa sonrisa todo el rato. En todas las caras. Centuplicándose a cada paso. Mientras divagaba vi pasar una especie de caravana de búfalos o algo por el estilo –he de confesar que yo no distingo una vaca de un burro. Esos campesinos de duras arrugas no parecen sonreír así -pensé. Y me tranquilicé de mis inquietantes zozobras anteriores. Por poco tiempo. Enseguida comenzaron otras.
    De nuevo nos internamos en un bosque y esta vez el camino se hizo más incómodo. El coche se atascaba de vez en cuando. Me temía lo peor. Me veía empujando. Menudo fastidio. El oriental, en cambio, no parecía preocuparse. Seguía impasible con esa sonrisa servil y traicionera a la vez, aunque el coche patinara como un conejo en una pista de hielo. Así que me relajé. Justo en ese momento el coche paró. No. Mierda. Me lo temía. Cogí los guantes, dispuesto a empujar. El oriental bajó y para mi sorpresa y alivio me indicó con gestos que habíamos llegado. Señaló con el brazo hacia un claro del bosque y también que debía seguir a pie. Una casa se adivinaba a medio kilómetro de allí. El tipo se metió en el coche y dando media vuelta se alejó de nuevo por el mismo camino que había venido. Mi auténtica sonrisa de estúpido se congeló en mi cara.
    tienda
    Llegué a la casa. No era la entrada principal sino una trasera. Era una especie de cabaña de pastores. Una casa de piedra y madera. No una tienda de pastores nómadas de piel de búfalo, como las que había visto en el camino. Aproveché para fisgonear un poco antes de decidirme a entrar. Algo me estaba mosqueando. Me sentía observado, quizás desde el bosque o desde dentro de la casa misma. Busqué en las dos ventanas que estaban a mi vista. No parecía haber nadie en ellas. Busqué en mi bolsillo para asegurarme de que mi pipa seguía allí. Fiel a su cita. Bueno, ya no queda otra cosa que entrar. Así que lo hice. Llamé a la puerta educadamente. Como un occidental. La puerta estaba abierta y cedió a mis coscorrones. Nadie parecía darse por enterado. No contestaba nadie. ¿Hola? -dije. ¿Hola? ¿Hay alguien? Fui pasando lentamente por el oscuro lugar hacia otra puerta. Era la que más luz parecía ofrecer. Igualmente sin ningún resultado. ¿Alfredo? ¿Hay alguien? Recorrí toda la casa, no era grande, apenas unas cuantas estancias. Nadie por aquí. Nadie por allí. Nadie. ¿Qué coño de broma es esta? -pensé. Así que salgo de nuevo, esta vez a la puerta principal. Justo delante de la puerta tropiezo con un cadáver. ¡Joder!
    El cadáver está boca abajo. Una nota en su espalda escrita en mayúsculas y en perfecto español dice: Por favor, no hables de mí. Y firma Nicolette. Mi frase favorita. Mi jodida frase favorita. Qué coño es todo esto. Qué clase de broma macabra me están gastando. Levanto un poco el cadáver para ver su cara. Ni idea. No conozco a este tío. Bonita situación. A ver qué hago yo ahora. Lejos de toda civilización. Sin ningún medio de transporte. Sin teléfono. Sin saber dónde estoy. Sin nada de nada. Con un cadáver que no se quién es, ni quién coño lo ha matado, ni porqué. Definitivamente algo funciona al revés.
    Lo más gracioso de todo es que al tranquilizarme y volver a examinar la escena del crimen -como dicen- me percato de un maletín bajo sus piernas. Y ¿A que no adivinas, imbécil, que contiene el maletín? Un jodido millón de euros en billetes pequeños. ¿El jodido millón de euros que mi jefe me había prometido por el trabajito? -pienso. No puede ser. Yo tenía que ver a Alfredo para acabar el trabajito con él. Se supone que no había nadie muerto todavía. Que no iba a tener el millón hasta que no hubiera llegado a mi jefe la prueba del finamiento del canalla. En ese jodido momento me entran unas ganas enormes de cagar. Lo que faltaba. Vuelvo al bosque -no voy a hacerlo en la casa- y mientras -pienso- podré vigilar al cadáver desde lejos -aunque no creo que vaya a coger el maletín y a salir corriendo. Cuál no será mi sorpresa cuando en plena faena depositiva veo volver al oriental en el coche negro hasta la mismísima puerta de la casa -el muy capullo- y tranquilamente comienza a recoger el cadáver, el maletín y no se qué otra cosa más -vaya despiste el mío- como si se tratase de un atrezzo de teatro. Sin inmutarse lo más mínimo, el tío. Tengo que alcanzarle -pienso. No tengo papel para limpiarme y, con las prisas, utilizo la nota de la tal Nicolette -vaya día que llevo, joder. Arranca el buga y se va con el fiambre y el maletín y … lo que sea. Así de fresco. Sin más explicación. Ahora sí que no entiendo nada. Así que voy a sacar mi pipa para hacer un disparo y avisarle para que no me deje aquí colgado, cuando me doy cuenta de que me he dejado la pistola al lado del cadáver. Mierda, mierda y mil veces mierda. Esa era la otra cosa que ha cogido del suelo el muy ladino. No tienes remedio, Sonso -me digo a mí mismo sintiéndome el más estúpido de los hombres.
    Es inútil contar cómo y cuánto tiempo me llevó salir de allí, gracias a los pastores nómadas del Himalaya. El caso es que consigo volver al hotel-covacha pero de inmejorables vistas. En la recepción me avisan de que la policía está esperando en mi habitación. La cagaste -pienso. La cagaste burlancaster. Pero no. Si realmente tuvieran algo contra mí, no estarían avisándome ahora de ello -pienso. Así que decido subir a mi magnífica suite con vistas al Everest. No tengo nada que esconder, ni que temer. Yo no he hecho nada ilegal. Todavía. Lo mejor es comportarse con sangre fría y averiguar qué quieren, qué saben o qué quieren saber. No voy a salir corriendo y acusarme de esta forma de algo que no he hecho. Mientras voy mascando estos razonamientos, oigo una acalorada discusión en el fondo del pasillo, justo en donde se encuentra mi habitación. Mosqueo… ¿Será en mi habitación? Para asegurarme me escondo tras un saliente del pasillo y espero oculto en la oscuridad. La discusión sube de tono y puedo distinguir con relativa claridad dos timbres diferentes de hombre y uno de mujer. Todos hablando -mejor dicho gritando- en oriental. Ni pajolera idea de qué, pero, ahora sí, estoy seguro que es en mi habitación. Vaya, alguien está organizando una fiestecita tibetana, con chica y todo, en mi suite. Sin contar conmigo y ni siquiera me invitan -pienso. O tal vez sí. ¿No me estaban esperando? ¿Seré el invitado o el anfitrión? De pronto dos disparos me dejan más tieso que el rabo de un potro en celo. Se acabó la fiesta. ¿Son los cohetes finales? ¿O más bien la fiesta sólo acaba de empezar? Silencio. Nadie parece tener nada que celebrar. La discusión ha cesado. Durante un largo rato, que a mí me parece interminable, no se oye nada. Nadie parece darse por aludido. Ni siquiera el recepcionista o la seguridad del hotel. Nadie acude. Nadie escapa. Nadie grita. Ninguna sirena. Nada. ¿Estarán todos muertos, joder? De nuevo mi oportuna incontinencia, esta vez de carácter mingitorio. Aguanto como sea, pero yo no me muevo de aquí hasta que sepa a qué atenerme.

     
  • viva el Wed3Jan07 Permalink
    Etiquetas: basura, ,   

    Niños prodigio 

    -En mi cole el único que mete soy yo, todos los días meto la basura en un contenedor.
    -¡Qué bajo concepto tienes de las relaciones, mira que llamar basura a tu semen y contenedor al que lo recibe..!
    -Semen retentum venenum est!

     
  • viva el Wed3Jan07 Permalink
    Etiquetas: basura,   

    59” 

    Sin duda Pedro J. es el más ecológico de este debate, convierte la basura en periodismo y el periodismo en basura.

     
  • viva el Tue19Dec06 Permalink
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    BARRENDERO 

    Eran las cinco en punto de la madrugada. Había llovido y la calle se presentaba desoladora y solitaria. Augusto tenía un aspecto deplorable cuando se asomó por la ventana. En realidad todo en él era penoso, lamentable y desolador. Una mirada abotargada y pusilánime y una nariz grande como una bota junto con su extremada barriga hacían sentir al que lo contemplaba una repulsión instintiva. Se despiojó de las inmensas legañas que le cubrían los ojos y bostezó con desidia. El aspecto andrajoso estaba muy en consonancia con su casa. Había latas de cerveza tiradas por el suelo, platos sucios acumulados en un aguamanil, ropa enlodada de barro dejada aleatoriamente aquí y allá, un sinfín de cachivaches mezclados con comida y botellas de alcohol. Estando dentro, cualquiera podía imaginar sin dificultad la covacha de un pordiosero en un rincón de una calle del arrabal, cuando en realidad se trataba de una casa por cuyo aspecto exterior nadie hubiese imaginado lo terrible, sucio y horrísono que escondía dentro.

    Arrastrando los pies entró en el cuarto de baño y sin encender la luz se miró al espejo. No pudo soportarlo mucho tiempo. Escupió en la taza del water pero las flemas cayeron en el suelo al lado de una toalla tirada. Debería limpiar esto alguna vez, pensó, y tomó el primer trago del día con el que se enjuagó la boca. A la media hora había agotado la botella. En la escalera se oyó al portero retirar el cubo de basura de la calle. Se asomó por la mirilla, como hacía siempre, y comentó entre dientes:

    —¡Maldito mierda!

    Por la ventana del patio oyó como la vieja de enfrente hacía sus deposiciones matutinas. Una sonrisa estúpida recorrió su rostro. Luego le colocó el mentón a “la parienta”, que estaba empotrada en el sillón. La parienta olía bastante mal. Para animarse tomó un trago. Las varices de las mejillas y la nariz estaban a punto para tomar su habitual color rojizo e hinchado.

    Salió a la calle y encendió medio cigarrillo que encontró tirado en la acera. Se lo puso en los labios y metió las manos en los bolsillos. Sonrió como un idiota con la cabeza inclinada.

    Siempre iba andando a todos sitios, también al trabajo. Esa mañana tenía que ir a la zona 3 del barrio 5. Ya se lo sabía de memoria, hoy sólo tenía que barrer tres calles y no muy largas, además, a la velocidad que él barría, habría acabado a las dos horas y podría escaparse a la Ballesta. Así que respiró hondo y de nuevo una sonrisa estúpida llenó su vacuo semblante. Era la cara que ponía cuando pensaba en las tetas de Boni, tan grandes como su cabeza. Y con las manos en el bolsillo se acarició los testículos.

    Los domingos a las nueve la calle aún está solitaria y vacía. Si no fuera por los barrenderos –pensó- las ciudades estarían desbordás de papeles, colillas y cacas de perro, no podríamos vivir en ellas con tanta mierda acumulá. Cogió un periódico tirado y lo dobló con sumo cuidado, como quien dobla una sabana de bebé, y lo introdujo en el bolsillo de la chaqueta. Luego continuó barriendo las colillas. Las cacas de perro no las barro –dijo para sí.

    A las once y cuarto estaba listo, según él. Dio la última calada a la colilla; dejó la pala y la escoba dentro del carretón y, empujándolo, se dirigió con diligencia hacia el Centro.

    Aquel día, muy caluroso para ser enero, acabó la rutina diaria más pronto de lo acostumbrado. Paco el portero, estaba más intranquilo de lo habitual. Su instinto de hurón le decía algo que no era capaz de comprender. Volvió a subir la escalera limpiando el pasamanos, y deteniéndose un poco en cada puerta. Nada parecía fuera de lo corriente, sin embargo no acababa de rumiar. Algo indefinido que no sabía explicar le producía un comecome. Extraño silencio. No podía escuchar las conversaciones de los vecinos. Nadie parecía estar en la casa y sin embargo notaba una desconcertante presencia. Aguzó los sentidos. Si no podía oír, al menos podría oler e incluso entrar a mirar. Ya que no parecía haber nadie, sería el mejor momento para fisgonear. E intrigado por el olor que salía de la casa de Augusto, no pudiendo aguantar más la curiosidad, decidió entrar a curiosear. El cadáver se conservaba mejor de lo que cabía esperar para llevar oliendo tanto tiempo, y es que Augusto había aprendido algo de taxidermia, cuando era joven y había dejado a su mujer como un pájaro.

     
    • Ahasvero el Vie26May06 Permalink | Inicia sesión para responder

      They were the five o’clock of the dawn. It had rained and the street appeared devastating and solitary. Augusto had a deplorable aspect when it was shown by the window. In fact everything in him was laborious, lamentable and devastating. A swollen glance and pusilánime and a great nose as a boot along with their extreme belly made feel to which it contemplated an instinctive repulsion to it. One deloused of immense legañas that to him the eyes covered and yawned with laziness. The ragged aspect was very in consonancia with its house. There were tins of beer thrown by the ground, accumulated dirty plates in a washbowl, enlodada lazy mud clothes randomly here and there, sinfín of knicks-knack mixed with food and alcohol bottles. Being inside, anyone could imagine without difficulty covacha of a pordiosero in a corner of a street of the suburb, when in fact it was a house whose outer aspect nobody had imagined the terrible thing, dirty and horrísono that it hid inside.
      Dragging the feet it entered the bathroom and without igniting the light one watched the mirror. It could not support it long time. Escupió in the cup of water but flemas fell in the ground next to a thrown towel. It would have to clean this sometimes, it thought, and it took the first drink from the day with which the mouth was rinsed. To half an hour it had exhausted the bottle. In the stairs one heard the doorman retire the dustbin of the street. It was shown by the peephole, like it always did, and it commented between teeth:
      – Damn excrement!
      By the window of the patio it heard like the old one of opposite made his depositions matutinal. A stupid smile crossed its face. Soon it placed the chin to him to “the relative”, who was embedded in the armchair. The relative smelled badly enough. In order to animate itself she took a drink. The varices of the cheeks and the nose were to point to take their habitual reddish and swollen color.
      It went out and it ignited means cigarette that found wire drawing in the sidewalk. Was put it in the lips and put the hands in the pockets. It smiled like an idiot with the inclined head.
      It always was walking to all sites, also to the work. That morning had to go to zone 3 of district 5. Was already known it of memory, today only had to sweep three streets and not very long, in addition, at the
      speed that he swept, would have finished to the two hours and could escape to the Crossbow. So it breathed deep and again a stupid smile filled its empty semblante. It was the face that put when it thought about the teats of Boni, as great as its head. And with the hands in the pocket one caressed the testicles.
      Nine Sundays to the street still is solitary and empty. If not outside of the street cleaners – it thought – the cities would be in favor desbordás of papers, butts and poops of dog, we could not live in them with as much excrement acumulá. It took a newspaper thrown and it doubled it with extreme care, like that doubles a baby savannah, and it introduced it in the pocket of the jacket. Soon it continued sweeping the butts. The dog poops not them mud – it said for himself.
      To eleven and quarter he was ready, according to him. It gave the last one pierced to the butt; it left the shovel and the broom within the small cart and, pushing it, went with diligence towards the Center.
      That day, very warm to be January, more soon finished the daily routine of the customary thing. Alpaca the doorman, was intranquilo of the habitual thing more. Its instinct of ferret said something to him that was not able to include/understand. It returned to raise to the stairs cleaning the banister rails, and stopping a little in each door. Nothing seemed outside the current, nevertheless did not finish brooding. Something indefinite that did not know to explain produced comecome to him. Strange silence. It could not listen to the
      conversations of the neighbors. Nobody seemed to be in the house and nevertheless it noticed an amazing presence. It sharpened the senses. If it could not hear, it could at least smell and to even enter to watch. Since it did not seem to have nobody, it would be the best moment to snoop. And intrigued by the scent that left the house of Augusto, not being able to hold plus the curiosity, it decided to enter to look around. The corpse was conserved better of which it was possible to hope to take smelling as much time, and is that Augusto had learned something of taxidermia, when he was young and it had left to his woman like a bird.

    • Ahasvero el Vie26May06 Permalink | Inicia sesión para responder

      They were the five o’clock of the dawn. It had rained and the street appeared devastating and solitary. Augusto had a deplorable aspect when it was shown by the window. In fact everything in him was laborious, lamentable and devastating. A swollen glance and pusilánime and a great nose as a boot along with their extreme belly made feel to which it contemplated an instinctive repulsion to it. One deloused of immense legañas that to him the eyes covered and yawned with laziness. The ragged aspect was very in consonancia with its house. There were tins of beer thrown by the ground, accumulated dirty plates in a washbowl, enlodada lazy mud clothes randomly here and there, sinfín of knicks-knack mixed with food and alcohol bottles. Being inside, anyone could imagine without difficulty covacha of a pordiosero in a corner of a street of the suburb, when in fact it was a house whose outer aspect nobody had imagined the terrible thing, dirty and horrísono that it hid inside.
      Dragging the feet it entered the bathroom and without igniting the light one watched the mirror. It could not support it long time. Escupió in the cup of water but flemas fell in the ground next to a thrown towel. It would have to clean this sometimes, it thought, and it took the first drink from the day with which the mouth was rinsed. To half an hour it had exhausted the bottle. In the stairs one heard the doorman retire the dustbin of the street. It was shown by the peephole, like it always did, and it commented between teeth:
      – Damn excrement!
      By the window of the patio it heard like the old one of opposite made his depositions matutinal. A stupid smile crossed its face. Soon it placed the chin to him to “the relative”, who was embedded in the armchair. The relative smelled badly enough. In order to animate itself she took a drink. The varices of the cheeks and the nose were to point to take their habitual reddish and swollen color.
      It went out and it ignited means cigarette that found wire drawing in the sidewalk. Was put it in the lips and put the hands in the pockets. It smiled like an idiot with the inclined head.
      It always was walking to all sites, also to the work. That morning had to go to zone 3 of district 5. Was already known it of memory, today only had to sweep three streets and not very long, in addition, at the
      speed that he swept, would have finished to the two hours and could escape to the Crossbow. So it breathed deep and again a stupid smile filled its empty semblante. It was the face that put when it thought about the teats of Boni, as great as its head. And with the hands in the pocket one caressed the testicles.
      Nine Sundays to the street still is solitary and empty. If not outside of the street cleaners – it thought – the cities would be in favor desbordás of papers, butts and poops of dog, we could not live in them with as much excrement acumulá. It took a newspaper thrown and it doubled it with extreme care, like that doubles a baby savannah, and it introduced it in the pocket of the jacket. Soon it continued sweeping the butts. The dog poops not them mud – it said for himself.
      To eleven and quarter he was ready, according to him. It gave the last one pierced to the butt; it left the shovel and the broom within the small cart and, pushing it, went with diligence towards the Center.
      That day, very warm to be January, more soon finished the daily routine of the customary thing. Alpaca the doorman, was intranquilo of the habitual thing more. Its instinct of ferret said something to him that was not able to include/understand. It returned to raise to the stairs cleaning the banister rails, and stopping a little in each door. Nothing seemed outside the current, nevertheless did not finish brooding. Something indefinite that did not know to explain produced comecome to him. Strange silence. It could not listen to the
      conversations of the neighbors. Nobody seemed to be in the house and nevertheless it noticed an amazing presence. It sharpened the senses. If it could not hear, it could at least smell and to even enter to watch. Since it did not seem to have nobody, it would be the best moment to snoop. And intrigued by the scent that left the house of Augusto, not being able to hold plus the curiosity, it decided to enter to look around. The corpse was conserved better of which it was possible to hope to take smelling as much time, and is that Augusto had learned something of taxidermia, when he was young and it had left to his woman like a bird.

    • Azena el Mie20Dic06 Permalink | Inicia sesión para responder

    • Azena el Mie20Dic06 Permalink | Inicia sesión para responder

    • Ignacio el Mar2Ene07 Permalink | Inicia sesión para responder

      Joder que depresion

    • Ignacio el Mar2Ene07 Permalink | Inicia sesión para responder

      Joder que depresion

    • Ahasvero el Lun8Ene07 Permalink | Inicia sesión para responder

      LO ANOTO, AZENA!

    • Ahasvero el Lun8Ene07 Permalink | Inicia sesión para responder

      LO ANOTO, AZENA!

    • Ahasvero el Lun8Ene07 Permalink | Inicia sesión para responder

      Y QUÉ LO DIGAS, IGNACIO!

    • Ahasvero el Lun8Ene07 Permalink | Inicia sesión para responder

      Y QUÉ LO DIGAS, IGNACIO!

  • viva el Sat9Dec06 Permalink
    Etiquetas: , basura, , , , , , , , , ,   

    El aviador cojo 

    En la esquina, tras el contenedor de basura, de pie, con las piernas cruzadas, mira a un lado y a otro de la calle, está esperando a alguien. Gorro de aviador decimonónico, gafas de cristal grueso tras el que se adivina su estrabismo de cartero, por mirar a un lado y a otro de la calle, una pierna más larga que la otra que le hace cojear. Una bolsa de papel de unos grandes almacenes colgada en la mano. Mirada extraviada, como un cartero que mira con un ojo a la carta y con otro al número de la puerta, como un espía, como un novio desesperado de esperar. Mira a un lado, mira a otro, nadie aparece, espera a alguien que nunca viene. Todas las tardes, hasta las diez o más, depende del frío, del aguante, de la esperanza de que ese alguien venga, pero que nunca viene. Luego se aleja poco a poco por la calle, siempre en la misma dirección. De vez en cuando vuelve otra vez la vista. Es inútil nadie viene, o mejor dicho, ese alguien no viene. Sigue andando con su cojera unos pasos más para volver de nuevo a esperar. Y si viniera ahora, mientras me voy. Tiempo perdido irremisiblemente. Pero no viene. No viene. No viene. Otra vez, unos pasos más, quizás ahora venga, esperaré aquí, en mitad de la calle. Presiento que hoy vendrá, justo cuando me haya alejado, cuando ya no me vea, cuando ya no me encuentre aquí. A la vuelta de la esquina. ¿Cuándo vendrá? Ya es tarde. Tengo que irme. Debió venir más temprano que yo. Mañana vendré más temprano. Sé que tiene que venir, que tiene que pasar por aquí. Algún día. Mañana. Seguro. Mañana. Mañana viene. Su voz, he oído su voz. No, no es. ¿Y si viene cuando me aleje? Espero… no, ya no espero más.

    —¿Vamos, cariño?
    —No… no. No viene.
    —¡Joder, tío, vale!

     
    • Ahasvero el Jue25May06 Permalink | Inicia sesión para responder

      In the corner, after the sweepings container, standing up, with the crossed legs, he watches a side and to another one of the street, he is waiting for somebody. Cap of decimonónico aviator, heavy crystal glasses after which its estrabismo of mailman is guessed, to watch at a side and another one of the street, one more a leg longer than the other than makes him cojear. A stock market of paper of department store hung in the hand. Watched misled, like a mailman who watches with an eye to the letter and another one the number of the door, like a spy, a desperate fiancè to hope. Sight to a side, watches another one, nobody appears, it waits for to which never comes. All the afternoons, until the ten or more, it depends on the cold, the endurance, the hope from which that somebody comes, but that never comes. Soon one moves away little by little by the street, always in the same direction. Once in a while it returns again the Vista. He is useless nobody comes, or rather, that anybody does not come. It continues walking with his cojera steps to more return again to hope. And if it came now, while I go away. Lost time irremisiblemente. But it does not come. It does not come. It does not come. Again, steps now come more, perhaps, I will hope here, in half of the street. I have a feeling that today it will come, just when has moved away to me, when no longer it sees me, when no longer it finds me here. Around the corner. When it will come? It already is late. I must go to me. It had to come more early than I. Tomorrow I will come more early. I know that it must come, that it has to happen this way. Someday. Tomorrow. Surely. Tomorrow. Tomorrow it comes. Its voice, I have heard its voice. No, it is not. And if it comes when it moves away to me? I hope… no, no longer I wait for more.

      We go, honey?
      Not… no. It does not come.
      Joder, man, are worth!

    • Ahasvero el Jue25May06 Permalink | Inicia sesión para responder

      In the corner, after the sweepings container, standing up, with the crossed legs, he watches a side and to another one of the street, he is waiting for somebody. Cap of decimonónico aviator, heavy crystal glasses after which its estrabismo of mailman is guessed, to watch at a side and another one of the street, one more a leg longer than the other than makes him cojear. A stock market of paper of department store hung in the hand. Watched misled, like a mailman who watches with an eye to the letter and another one the number of the door, like a spy, a desperate fiancè to hope. Sight to a side, watches another one, nobody appears, it waits for to which never comes. All the afternoons, until the ten or more, it depends on the cold, the endurance, the hope from which that somebody comes, but that never comes. Soon one moves away little by little by the street, always in the same direction. Once in a while it returns again the Vista. He is useless nobody comes, or rather, that anybody does not come. It continues walking with his cojera steps to more return again to hope. And if it came now, while I go away. Lost time irremisiblemente. But it does not come. It does not come. It does not come. Again, steps now come more, perhaps, I will hope here, in half of the street. I have a feeling that today it will come, just when has moved away to me, when no longer it sees me, when no longer it finds me here. Around the corner. When it will come? It already is late. I must go to me. It had to come more early than I. Tomorrow I will come more early. I know that it must come, that it has to happen this way. Someday. Tomorrow. Surely. Tomorrow. Tomorrow it comes. Its voice, I have heard its voice. No, it is not. And if it comes when it moves away to me? I hope… no, no longer I wait for more.

      We go, honey?
      Not… no. It does not come.
      Joder, man, are worth!

  • viva el Tue21Nov06 Permalink
    Etiquetas: basura   

    SOSPECHAS 

    Si yo fuera el fiscal anticorrupción no dejaría salir de los bancos a las señoras de la limpieza con sospechosas bolsas de basura.

     
  • viva el Mon6Nov06 Permalink
    Etiquetas: basura, , , , , , , ,   

    Modernidad 

    Realmente se trata de una enfermedad no reconocida. No del cuerpo (hardware) sino del espíritu (). Se trata de un auténtico virus del material blando de los occidentales. Se trata de su videocentrismo, algo que, como judío errante que ha visto casi todo, no contemplaba desde la Edad Media. Una especie de analfabetismo, oscurantismo, falta de racionalidad, de logos, de lenguaje, de palabra… que les impide enfrentarse a un largo texto literario sea o no de ficción. El hombre occidental necesita que le alimenten con videos, imágenes, televisión, fotos, carteles, cómics y, como no, de publicidad -esa basura mental que degrada todo lo que toca, especialmente las pizarras limpias de las mentes infantiles.

     
  • viva el Mon4Sep06 Permalink
    Etiquetas: basura, ,   

    Contaminación 

    Cada vez que miro al cielo no puedo soportar que algo tan bello lo hayan contaminado de dioses, santos, mártires… y toda esa basura.

     
  • viva el Tue22Aug06 Permalink
    Etiquetas: basura,   

    He pedido a Papá Noel que me saque… 

    He pedido a Papá Noel que me saque la basura con su saco y sus renos pero el muy cerdo sólo lo hace de navidad en navidad.

     
  • viva el Tue22Aug06 Permalink
    Etiquetas: basura,   

    Ahora se lo pido a papá, no a él 

    He pedido a Papá Noel que me saque la basura con su saco y sus renos pero el muy cerdo sólo lo hace de navidad en navidad.

     
  • viva el Mon17Jul06 Permalink
    Etiquetas: basura,   

    ASTRONAO 

    No me extraña, E.T., que no encontremos extraterrestres, con la cantidad de basura digital que lanzamos al espacio se habrán mudado a las galaxias más alejadas.

     
  • viva el Mon17Jul06 Permalink
    Etiquetas: basura,   

    E.T. 

    No me extraña que no encontremos extraterrestres, con la cantidad de basura digital que lanzamos al espacio se habrán mudado a las galaxias más alejadas.

     
  • viva el Mon17Jul06 Permalink
    Etiquetas: basura   

    TDT o PDT 

    Qué buena es la TDT, ahora la telebasura llega con más calidad y por más canales.

     
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