Cetro

Las armas de todo cetro alimentan la espiral de poder.

CONFESIONES 5

raza quizá nueva calvero cálidos contemplación crueles describir humana bosque aunque Satán espero saqueadores ofrezco hespérides separé importancia quemará para promesas cielos acostumbraré comercio forzado doméstica cedido busca acabé mangas porvenir arrojo repugnancias caldo exasperada causa soñando rayo aparecía despreocupaciones limbos fogatas inspirado parte cizaña innobles parece embarcado trabajaré almita llegue bella descriptivas segura reina simple desvelar llama revoluciones vivir claridad noches sequé saberlo desesperación llaves separaciones letrero cazar senté país mío parar fumar tapándome pastores sufrimiento movimiento apenas fuera confiad armas holgazanes alegres

CHAPLIN

Lo siento.
Pero… yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio, sino ayudar a todos si fuera posible. Blancos o negros. Judíos o gentiles. Tenemos que ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacernos desgraciados. No queremos odiar ni despreciar a nadie. En este mundo hay sitio para todos y la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las armas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las matanzas.
Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado, sentimos muy poco.
Más que máquinas necesitamos más humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura.
Sin estas cualidades la vida será violenta, se perderá todo. Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos. La verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana, exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros.
Ahora mismo, mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, millones de hombres desesperados, mujeres y niños, víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes. A los que puedan oírme, les digo: no desesperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano.
El odio pasará y caerán los dictadores, y el poder que se le quitó al pueblo se le reintegrará al pueblo, y, así, mientras el Hombre exista, la libertad no perecerá.

Cuando al gran gerifalte vendedor de armas se…

Cuando al gran gerifalte vendedor de armas se le acabaron todos los vivos, la playa depositó el cadáver de un niño muerto en su sopa. Nunca jamás volvió a comer. Entonces, después de haber extinguido a la humanidad, se extinguió también la inhumanidad.

CHAPLIN

Soldados:
No os entreguéis a ésos que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen qué tenéis que hacer, qué decir y qué sentir.
Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado y como carne de cañón. No os entreguéis a estos individuos inhumanos, hombres máquina, con cerebros y corazones de máquina.
Vosotros no sois ganado, no sois máquinas, sois Hombres. Lleváis el amor de la Humanidad en vuestros corazones, no el odio. Sólo los que no aman odian, los que no aman y los inhumanos.
Soldados:
No luchéis por la esclavitud, sino por la libertad. En el capítulo 17 de San Lucas se lee: “El Reino de Dios no está en un hombre, ni en un grupo de hombres, sino en todos los hombres…” Vosotros los hombres tenéis el poder. El poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad, el poder de hacer esta vida libre y hermosa y convertirla en una maravillosa aventura.
En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble que garantice a los hombres un trabajo, a la juventud un futuro y a la vejez seguridad. Pero bajo la promesa de esas cosas, las fieras subieron al poder. Pero mintieron; nunca han cumplido sus promesas ni nunca las cumplirán. Los dictadores son libres sólo ellos, pero esclavizan al pueblo. Luchemos ahora para hacer realidad lo prometido. Todos a luchar para liberar al mundo. Para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia.
Luchemos por el mundo de la razón.
Un mundo donde la ciencia, el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad. Soldados:
En nombre de la democracia, debemos unirnos todos.

AHASVERO

Ningún país que fabrique armas puede considerarse democrático. La democracia tiene una medida objetiva, seamos serios o no seremos.

G.W.BUSH

No Tengo Ni Puta Idea de las armas de destrucción masiva.

Templo de Salomón

Lo escrito, escrito está…

Se había esfumado el guerrero luminoso, y en su sitio quedaba su doble, el guerrero hecho de sombras. Salomón, al reproducir los rasgos de su primo, decolorándolos, hasta en la circunstancia trivial de su vestidura, simbolizaba mejor que ninguna retórica fúnebre la mudanza fundamental que entrañaba su pérdida. No lo había perdido él a Salomón; Salomón le había perdido a él, en el templo. Y la sensación de vacío que le embargaba y provocaba una náusea permanente, le condenaba a mirar dentro de , a mirar en su interior como en el arcano de una caverna habitada por monstruos fieros y tristes. Era una sensación desoladora. Hasta entonces, el duro caparazón de su egoísmo, de su recelo, le había protegido contra ella, pero la muerte de Horacio desmoronó sus baluartes. Estaba viejo; estaba cansado. El peso de otras desapariciones, de otras muertes, antiguas o próximas, la de Ariadna, la de Rudolf Steiner, la de Percy Ernst Schramm, la de Sigfrido, la de Tseu Tchoang, se acumulaba conjuntamente sobre sus hombros. Le aplastaba y experimentaba, de golpe, lo que no había sentido en su plena hondura cuando se sucedieron esas etapas, porque en cada ocasión miró hacia adelante. Ya no había a dónde mirar. Y todo —las armas y los ropajes, las empavesadas velas, las proas doradas, el regocijo victorioso de la vida— se desmenuzaba en cenizas. Totalmente desamparado, el primer síntoma de esa evidencia se trasuntaba, físicamente, en la extraña palidez que se apoderaba de su contorno y que daba la impresión de que se movía entre espectros transparentes. 

Salomón, templo de

Lo escrito, escrito está…

Se había esfumado el guerrero luminoso, y en su sitio quedaba su doble, el guerrero hecho de sombras. Salomón, al reproducir los rasgos de su primo, decolorándolos, hasta en la circunstancia trivial de su vestidura, simbolizaba mejor que ninguna retórica fúnebre la mudanza fundamental que entrañaba su pérdida. No lo había perdido él a Salomón; Salomón le había perdido a él, en el templo. Y la sensación de vacío que le embargaba y provocaba una náusea permanente, le condenaba a mirar dentro de , a mirar en su interior como en el arcano de una caverna habitada por monstruos fieros y tristes. Era una sensación desoladora. Hasta entonces, el duro caparazón de su egoísmo, de su recelo, le había protegido contra ella, pero la muerte de Horacio desmoronó sus baluartes. Estaba viejo; estaba cansado. El peso de otras desapariciones, de otras muertes, antiguas o próximas, la de Ariadna, la de Rudolf Steiner, la de Percy Ernst Schramm, la de Sigfrido, la de Tseu Tchoang, se acumulaba conjuntamente sobre sus hombros. Le aplastaba y experimentaba, de golpe, lo que no había sentido en su plena hondura cuando se sucedieron esas etapas, porque en cada ocasión miró hacia adelante. Ya no había a dónde mirar. Y todo —las armas y los ropajes, las empavesadas velas, las proas doradas, el regocijo victorioso de la vida— se desmenuzaba en cenizas. Totalmente desamparado, el primer síntoma de esa evidencia se trasuntaba, físicamente, en la extraña palidez que se apoderaba de su contorno y que daba la impresión de que se movía entre espectros transparentes.

Satán

Ojo de Neptuno

Pertrechado de mis armas me dispongo a atacar el ojo gigante de Neptuno. Mi Satán se ha desatado cual mosca cojonera.

SATÁN

Pertrechado de mis armas me dispongo a atacar el ojo gigante de Neptuno. Mi Satán se ha desatado cual mosca cojonera.

Thor

El toro de la tempestad levanta sus armas de guerra.

Weininger, Otto

—Repasemos. Otto había salido a las 19:56; contraviniendo sus costumbres, dejó su coche en el garaje y se dirigió, probablemente en taxi, en dirección al aeropuerto; una vez allí, en lugar de coger el avión, accede a la sala de control; consigue desconectar las alarmas, saltarse a todos los controladores aéreos, pasar desapercibido y sabotear el avión. ¿Te parece verosímil?
—¿Fue libre al tomar esa decisión?

compostura desconocida florido orgía manchada dorada muerta romperé…

compostura desconocida florido orgía manchada dorada muerta romperé feroz nos tortura armas destino cuánta cristianismo último amiguito miseria primavera espléndidos criaturas hechicerías paciencia infancia nacido vasallos malos bebían todavía encantos cultivamos ajeno decir inspiración calcinados querido sufragios malolientes oigamos empedradas crimen piedras tomado tambores principios cedido entregarme afición innoble escuchad joven ejercítate otorgado sentimientos logro traición juntos charlé

PANDEMONIA

—Elige tus armas —dices.
Y yo elevo mi clítoris
hasta tocar el tuyo…
Comienza nuestro duelo pasional…
que no acabará
hasta rendirme…
sobre la balsámica almohada
de tus senos.

Duelo

—Elige tus armas —dices.
Y yo elevo mi clítoris
hasta tocar el tuyo…
Comienza nuestro duelo pasional…
que no acabará
hasta rendirme…
sobre la balsámica almohada
de tus senos.

Elige tus armas dices Y yo elevo mi…

—Elige tus armas —dices.
Y yo elevo mi clítoris
hasta tocar el tuyo…
Comienza nuestro duelo pasional…
que no acabará
hasta rendirme…
sobre la balsámica almohada
de tus senos.

Obuses

—Queda usted detenida por posesión de armas!
—Perdone, ¿se refiere a estos obuses? Son mis pechos.

El ruido y la furia

Me puedo imaginar un ejército sin armas pero ¿qué sería de los ejércitos sin tambores?

Espada

En el arte de las armas nadie superó al rey Arturo. Su fuego, su pasión en la guerra no dejaban lugar a dudas. Cada objeto bélico era para el rey motivo de sangre. Refulge al sol el acero del unicornio como un espejo cuando Arturo lo eleva para volver a dejarlo caer sobre dragones y enemigos y alzarlo de nuevo ya empañado del rojo humor.

HÉRCULES

Anillo, Antorcha, Armas, Bucentauro, Cerbero, Correspondencia, Cremación, Crepúsculo, Dragón, el Emperador, el Enamorado, Encina, la Fuerza, Géminis, Gigante, Hespérides, Lilith, Maza, Pájaro, Prometeo, Serpiente, Túnica, Victoria, Viagra.

Lo más peligroso

¿Hay algo más peligroso que un yanki con muchas armas y poco cerebro? Sí, dos, tres, etc. ¿Cuántos?

Lección de “is(t)mos”

  1. Lección de capitalistmo: la mayor densidad monetaria de los ricos es la mejor medida de la riqueza de las naciones.
  2. Lección de comunistmo: ¿acaso el comunismo no ha aprendido la lección?
  3. Lección de socialistmo: la riqueza de las naciones debe ser del Estado.
  4. Lección de humanistmo: la riqueza de las naciones son sus gentes, la mejor medida es la densidad de ploblación, de ahí que humanitariamente no aceptemos la inmigración masiva de los países superpoblados y en desarrollo.
  5. Lección de belicistmo: la riqueza de las naciones está en sus armas -nosotros se las vendemos- y la mejor medida es la densidad de guerras y minas antipersona que hemos sombrado a troche y moche.
  6. Lección de anarquistmo: nos abstenemos porque no estamos de acuerdo con ninguno ni tampoco tenemos la solución.
  7. Lección de cristianistmo: a nosotros no nos interesa la política -por si cuela- sólo nos interesa que la gente no use el condón para que vayan más rápidos al infierno.

Concluya: ¿No son todos los is(t)mos estrechos para la humanidad?

Advertencia

¡No leas este blog, cuidado que vicia! Estamos escribiendo con rayas blancas en el azul… Si no te gusta lo que lees te rogamos insultes al autor con sus propias armas.