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    LUNA LUNERA Estricta gobernanta de mareas uña de… 

    LUNA, LUNERA
    Estricta gobernanta de mareas,
    uña de cal clavada en firmamento,
    anémico y magnético satélite,
    agujero de leche en mi ventana.

     
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    Agujero negro pixel apagado del universo 

    Agujero negro: pixel apagado del universo.

     
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    ZEUS 

    Le gusta estar sin hacer nada. Pero nada en absoluto. Recostada en el sofá se ha pasado los tres últimos meses. Sin parar. ¿Respira? Si no fuera porque no huele a muerto, no lo sabría decir. El aire llega a su nariz, el agua a sus labios, la poca comida que necesita cae directa a su estómago. Pero nada sale, todo permanece en el abismo de sus intestinos. A veces pienso que es un vórtice solenoidal del universo. Un día intenté utilizarla como separador ciclónico pero mi impericia o mi impaciencia han dado al traste con el experimento en repetidas ocasiones. Una de las cosas que cayó en su vientre fue un agujero negro. Y jamás se supo de él. 
    De nada sirvió copular tres veces seguidas dentro de ella. El semen era devorado por sus conductos vaginales. Desaparecía olímpicamente. Su histérico útero absorbía mis fluidos con delectación y saña. Y así día tras día. Ánforas y ánforas de semen acabaron en su vientre y jamás dieron el fruto esperado. Un día incluso traje un caballo para cubrirla. El equino derramó dentro de ella, de una sola corrida, todo lo que estaba reservando desde hace un año. ¡Oh, milagro, milagro! Al fin reaccionó… Y tras el necesario tiempo, la jaca por fin dio a luz una preciosa galaxia centauro. ¿Estaré perdiendo mi deidad o sólo ha sido un gatillazo?

    Diario olímpico de Zeus. Eón siete mil de la era olímpica tardía. Hora de la siesta.

     
    • granvargas el Permalink

      Genial, pandy. Y es que siesta y vicio forman una combinación letal, jajaja

    • Ahasvero el Permalink

      Galactógena, en más de un sentido, hermano.

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    Diario olímpico de Zeus 

    Le gusta estar sin hacer nada. Pero nada en absoluto. Recostada en el sofá se ha pasado los tres últimos meses. Sin parar. ¿Respira? Si no fuera porque no huele a muerto, no lo sabría decir. El aire llega a su nariz, el agua a sus labios, la poca comida que necesita cae directa a su estómago. Pero nada sale, todo permanece en el abismo de sus intestinos. A veces pienso que es un vórtice solenoidal del universo. Un día intenté utilizarla como separador ciclónico pero mi impericia o mi impaciencia han dado al traste con el experimento en repetidas ocasiones. Una de las cosas que cayó en su vientre fue un agujero negro. Y jamás se supo de él. 
    De nada sirvió copular tres veces seguidas dentro de ella. El semen era devorado por sus conductos vaginales. Desaparecía olímpicamente. Su histérico útero absorbía mis fluidos con delectación y saña. Y así día tras día. Ánforas y ánforas de semen acabaron en su vientre y jamás dieron el fruto esperado. Un día incluso traje un caballo para cubrirla. El equino derramó dentro de ella, de una sola corrida, todo lo que estaba reservando desde hace un año. ¡Oh, milagro, milagro! Al fin reaccionó… Y tras el necesario tiempo, la jaca por fin dio a luz una preciosa galaxia centauro. ¿Estaré perdiendo mi deidad o sólo ha sido un gatillazo?

    Diario olímpico de Zeus. Eón siete mil de la era olímpica tardía. Hora de la siesta.

     
    • granvargas el Permalink

      Genial, pandy. Y es que siesta y vicio forman una combinación letal, jajaja

    • Ahasvero el Permalink

      Galactógena, en más de un sentido, hermano.

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    No sigas la luz le decían y… 

    “No sigas la luz”, le decían, y jamás salió del agujero.

     
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    Yo también soy un agujero negro que todo… 

    Yo también soy un agujero negro que todo lo devora; jamás es suficiente. El problema es que a mí no me arreglas con fotos de gatitos de ojos grandotes y un texto cutre montado en photoshop. No me arreglas con esas cartelinas de mierda en las que pones sólo aquello que te animas a decir. Es decir: TONTERÍAS QUE NO IMPORTAN LO MÁS MÍNIMO. Yo atiendo sólo a gente que dice verdades; aunque le avergüencen. Sobre todo, si le avergüenzan. La verdad más verdadera casi siempre da corte; por lo general, si no te avergüenzas al decirlo, pues igual mejor no lo digas porque, es más que seguro que ya algún otro cobarde lo ha dicho por ti, ¿sabes? No hagas que pierda mi tiempo en el eterno ciclo de la corrección política. Yo sólo leo cuando pone alguna verdad. Al resto intento no mirarlo para evitar el vomito vacío. ¿Has visto cuando una noche de taja has lanzado tanto fuera que ya dentro no tienes nada? ¿Qué ibas a expulsar a continuación? ¿La tripa? ¿Vas a volverte hacia el váter como un calcetín y regarlo todo de tu mierda y de tu sangre? Y sin embargo no puedes dejar de estar allí, hincado, abriendo la boca como un Alien y viendo recto hacia esa sopa burbujeante y amarilla y saturada de arroz con guindilla y mortadela. No gracias, ya paso de leer; no puedo ni quiero exponerme a tamaño acidulante.

     
    • Liacice el Permalink

      He estado ahí, de rodillas y con ácido en la boca. Y también he vomitado en alto el asco que me dan muchas cosas. El tiempo, me ha hecho elevarme del suelo, canearme el pelo y apaciguarme las entrañas, pero…¡tal vez sea momento de salir del agujero negro devorador para regresar a la insurrección!!!!!

    • Cat el Permalink

      Sam, ¿Ni mis ojos? (no son photoshop) risas

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    AHASVERO 

    Un agujero negro es el ombligo del diablo.

     
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    Un agujero negro es el ombligo del diablo 

    Un agujero negro es el ombligo del diablo.

     
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    SKY 

    Bosteza la luna.
    La luna nueva,
    un agujero negro
    en las tinieblas.

     
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    Bosteza la luna un agujero negro en las… 

    Bosteza la luna:
    un agujero negro
    en las tinieblas.

     
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    La estrella más cercana 

    En este sitio yo soy la estrella más cercana. Y mi profundo escote un agujero negro.

     
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    Una cosa… 

    Una cosa que no sé si ha sucedido nunca: que una golondrina se haya metido por el agujero de una guitarra colgada.

     
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    Upanishads 

     
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    Agujero 

    Un Huracán ha abierto la Puerta al número Pi.
    ¿Ahora vivimos en un agujero negro?
    ¿Nadie va a escapar de él?
    -Un huracán lo abrió, os lo aseguro.
    ¿Nadie cierra esa puerta?
    -Nadie, salvo Pi. Vete a buscarle…

     
    • Sky el Permalink

      Pasó el ayer
      pasó también el hoy,
      so ciruelo.

    • Sky el Permalink

      Tu destino
      las hojas secas

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    PFNHDM 2.UN TIPO ORDINARIO Y OBSCENAMENTE FELIZ 

    Salió a la calle, el suelo estaba mojado y se respiraba aire fresco. Poco habitual en esta mierda de ciudad ¿Eh, imbécil? Lo normal es tener el moco más espeso del país y, en un solo día que te las pongas, los cuellos de las camisas más sucios que el rabo de una vaca. Maldita contaminación de mierda. En fin. Necesito despejarme. Encendió otro cigarrillo. Aspiró profundamente. Qué poco nos queda, imbécil -pensó. El coche no había sido robado y dibujó de nuevo su estúpida sonrisa. Qué seguro se sentía de sí mismo. Un millón por un fiambre. Era para pensarlo detenidamente. Por un millón podría retirarse. Tendría que hacerlo por narices. Quién iba a continuar en Madrid después de eso. ¿Tendría bastante para irse a Las Bahamas, por ejemplo? A lo mejor no. Y a un monasterio del Tíbet, ¿Qué tal? Su imaginación empezó a volar. Sí, con ese cantautor, joder, sí, ese que me gusta tanto… Joder, el güisqui hace estragos en la memoria, imbécil. Tenía que dormir. Sería mejor consultarlo con la almohada. Era una decisión muy importante. No podía hacerse a la ligera. Tendría que sopesarlo bien. Y de nuevo volvía a llover. Definitivamente en casa había mejor música y apretó el acelerador. De pronto le vino a la mente, el puto Leonard Cohen, ese era el cantautor que no recordaba hace un momento. Y se vio viviendo en el Tíbet con Leonard Cohen y un monje calvo con gafas de culo de botella y dientes de roedor. De nuevo esa estúpida sonrisa afloró en su comisura.
    A estas alturas debería haberme presentado. Ojos y sienes algo hundidos, frente prominente, orejas pequeñas, mentón partido, labios finos -últimamente también partidos- y pómulos salientes. Cualquiera diría que soy un frankestein pero en realidad suelen decir que le doy un aire a Ralph Fiennes. Yo no creo que sea tan atractivo, aunque opiniones hay para todas. Desde luego mis ojos no son azules sino verdes. Creo.
    Decir que llevo una vida ordinaria es un halago para esta anodina y rutinaria inactividad que la caracteriza. Lo más exótico que me sucede es echar a los miembros borrachos del club a la puta calle cuando mi jefe me lo ordena. Me da cierta sensación de poder sobre esos ricachones. Maldita sea. Y ocurre tan pocas veces que finalmente mi jefe ha decidido llamarme por teléfono sólo cuando hay algún problema en el club. La gente que lo frecuenta es muy civilizada. Al menos en apariencia. Creo que lo decidió así, para que no fuera yo el primer borracho que acababa todas las noches vomitando en el servicio de su trastienda. Ya ves. Había tan poco trabajo para mí que todas las noches trasegaba varios güisquis y poco más. Mi jefe debió pensárselo mejor y amablemente rehizo mis obligaciones. La música que ponen es buena, aunque siempre sea la misma. Yo no soy un portero. Se supone que me paga para mantener la seguridad del club y de mi propio jefe. Sin embargo, los que entran al club, son miembros selectos y adinerados. Escogidos personalmente por mi jefe. No parece equivocarse mucho y eso me deja a mí sin acción. La verdad es que, para mi descargo, borrachos, lo que se dice borrachos, no he echado jamás a ninguno. Esa es la excusa que utiliza mi jefe para quitarse de en medio a los miembros del club que no aprecian sus trapicheos financieros. Les expulsa y punto. Y yo me encargo de quitarles las ganas de volver, calentándoles un poco las costillas. Tengo un trabajito para ti, dice, y yo me acerco por el club. Él me indica desde la ventanilla de su trastienda quién es el afortunado y yo procedo a darle el premio gordo de la noche. Eso es todo. Entonces tengo derecho a güisqui gratis y a cobrar mi jodido sueldo de matón -que no está nada mal. Así pueden pasar meses hasta que me encarga un nuevo trabajito. En ese paréntesis he de vivir sin otra ocupación que mis maquinaciones mentales y mi propio güisqui y mi propia música en mi propia covacha y con mi propia soledad de matón de tres al cuarto.
    Antes de ser este tipo desagradable al que todos temen he sido cosas peores -peor sobre todo por la falta de la pasta gansa que mi actual ocupación me proporciona. Por ejemplo, investigador privado -como dicen los finolis- o sabueso -como todos nos llamamos en la profesión… antes de esto… madero, y aún antes guarda de seguridad, tramoyista, mozo de almacén, barrendero, pocero, guarda de puercos y, excepcionalmente, el único oficio en el que no tenía que limpiar la mierda de la gente, pinchadiscos, gracias al cual me viene mi afición por la música.
    Mi flamante y ascendente curriculum se está completando, ahora que me sobra mucho tiempo, con estudios de derecho -otra demostración de mi tendencia a acabar ejerciendo profesiones con inclinación a la coprofilia, aunque esta vez se supone que más refinadamente malolientes. Muy limpias, si señor.
    Sin embargo, soy un tío obscenamente feliz.

    He decidido ser escritor. La divina trinidad formada por el lector, el personaje y el autor en una sola persona me atrae como un agujero negro.

    Era, como todos la llamaban, la dame de voyage. Una auténtica muñeca.

    Eso decía él. Yo lo vi de otra forma. Qué juzgue el lector.

     
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    ALFONSO TIPODURO 

    Salió a la calle, el suelo estaba mojado y se respiraba aire fresco. Poco habitual en esta mierda de ciudad ¿Eh, imbécil? Lo normal es tener el moco más espeso del país y, en un solo día que te las pongas, los cuellos de las camisas más sucios que el rabo de una vaca. Maldita contaminación de mierda. En fin. Necesito despejarme. Encendió otro cigarrillo. Aspiró profundamente. Qué poco nos queda, imbécil -pensó. El coche no había sido robado y dibujó de nuevo su estúpida sonrisa. Qué seguro se sentía de sí mismo. Un millón por un fiambre. Era para pensarlo detenidamente. Por un millón podría retirarse. Tendría que hacerlo por narices. Quién iba a continuar en Madrid después de eso. ¿Tendría bastante para irse a Las Bahamas, por ejemplo? A lo mejor no. Y a un monasterio del Tíbet, ¿Qué tal? Su imaginación empezó a volar. Sí, con ese cantautor, joder, sí, ese que me gusta tanto… Joder, el güisqui hace estragos en la memoria, imbécil. Tenía que dormir. Sería mejor consultarlo con la almohada. Era una decisión muy importante. No podía hacerse a la ligera. Tendría que sopesarlo bien. Y de nuevo volvía a llover. Definitivamente en casa había mejor música y apretó el acelerador. De pronto le vino a la mente, el puto Leonard Cohen, ese era el cantautor que no recordaba hace un momento. Y se vio viviendo en el Tíbet con Leonard Cohen y un monje calvo con gafas de culo de botella y dientes de roedor. De nuevo esa estúpida sonrisa afloró en su comisura.
    A estas alturas debería haberme presentado. Ojos y sienes algo hundidos, frente prominente, orejas pequeñas, mentón partido, labios finos -últimamente también partidos- y pómulos salientes. Cualquiera diría que soy un frankestein pero en realidad suelen decir que le doy un aire a Ralph Fiennes. Yo no creo que sea tan atractivo, aunque opiniones hay para todas. Desde luego mis ojos no son azules sino verdes. Creo.
    Decir que llevo una vida ordinaria es un halago para esta anodina y rutinaria inactividad que la caracteriza. Lo más exótico que me sucede es echar a los miembros borrachos del club a la puta calle cuando mi jefe me lo ordena. Me da cierta sensación de poder sobre esos ricachones. Maldita sea. Y ocurre tan pocas veces que finalmente mi jefe ha decidido llamarme por teléfono sólo cuando hay algún problema en el club. La gente que lo frecuenta es muy civilizada. Al menos en apariencia. Creo que lo decidió así, para que no fuera yo el primer borracho que acababa todas las noches vomitando en el servicio de su trastienda. Ya ves. Había tan poco trabajo para mí que todas las noches trasegaba varios güisquis y poco más. Mi jefe debió pensárselo mejor y amablemente rehizo mis obligaciones. La música que ponen es buena, aunque siempre sea la misma. Yo no soy un portero. Se supone que me paga para mantener la seguridad del club y de mi propio jefe. Sin embargo, los que entran al club, son miembros selectos y adinerados. Escogidos personalmente por mi jefe. No parece equivocarse mucho y eso me deja a mí sin acción. La verdad es que, para mi descargo, borrachos, lo que se dice borrachos, no he echado jamás a ninguno. Esa es la excusa que utiliza mi jefe para quitarse de en medio a los miembros del club que no aprecian sus trapicheos financieros. Les expulsa y punto. Y yo me encargo de quitarles las ganas de volver, calentándoles un poco las costillas. Tengo un trabajito para ti, dice, y yo me acerco por el club. Él me indica desde la ventanilla de su trastienda quién es el afortunado y yo procedo a darle el premio gordo de la noche. Eso es todo. Entonces tengo derecho a güisqui gratis y a cobrar mi jodido sueldo de matón -que no está nada mal. Así pueden pasar meses hasta que me encarga un nuevo trabajito. En ese paréntesis he de vivir sin otra ocupación que mis maquinaciones mentales y mi propio güisqui y mi propia música en mi propia covacha y con mi propia soledad de matón de tres al cuarto.
    Antes de ser este tipo desagradable al que todos temen he sido cosas peores -peor sobre todo por la falta de la pasta gansa que mi actual ocupación me proporciona. Por ejemplo, investigador privado -como dicen los finolis- o sabueso -como todos nos llamamos en la profesión… antes de esto… madero, y aún antes guarda de seguridad, tramoyista, mozo de almacén, barrendero, pocero, guarda de puercos y, excepcionalmente, el único oficio en el que no tenía que limpiar la mierda de la gente, pinchadiscos, gracias al cual me viene mi afición por la música.
    Mi flamante y ascendente curriculum se está completando, ahora que me sobra mucho tiempo, con estudios de derecho -otra demostración de mi tendencia a acabar ejerciendo profesiones con inclinación a la coprofilia, aunque esta vez se supone que más refinadamente malolientes. Muy limpias, si señor.
    Sin embargo, soy un tío obscenamente feliz.

    He decidido ser escritor. La divina trinidad formada por el lector, el personaje y el autor en una sola persona me atrae como un agujero negro.

    Era, como todos la llamaban, la dame de voyage. Una auténtica muñeca.

    Eso decía él. Yo lo vi de otra forma. Qué juzgue el lector.

     
    • Álamos de viento el Permalink

      No pretendo analizar tu escritura en términos literarios. Solo diré que tiene un poderoso llamado, una especie de trance… Odiseo lo explicaría mejor, sin duda. Ha sido muy grato visitarte. Gracias por compartir :)

    • Álamos de viento el Permalink

      No pretendo analizar tu escritura en términos literarios. Solo diré que tiene un poderoso llamado, una especie de trance… Odiseo lo explicaría mejor, sin duda. Ha sido muy grato visitarte. Gracias por compartir :)

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    AHASVERO 

    Se la folló por su dinero y consiguió hacerle el agujero más grande.

     
    • BlogsiAna el Permalink

      :-) ¡LOL! Que ingeniosas son tus frases. Esta me ha hecho reir tanto. Son maravillosos ejemplares de minificciones. ¿Has pensado publicar un cuadernillo de minific? Un beso, querido.

    • Ahasvero el Permalink

      Nunca lo había pensado, ni siquiera sabía que esto fuera minific, en realidad yo esperaba que, en algún momento, lo calificaran de magnific. Besos de otro lesbiano, LOLEE.

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    Agujero 

    Se la folló por su dinero y consiguió hacerle el agujero más grande.

     
    • BlogsiAna el Permalink

      :-) ¡LOL! Que ingeniosas son tus frases. Esta me ha hecho reir tanto. Son maravillosos ejemplares de minificciones. ¿Has pensado publicar un cuadernillo de minific? Un beso, querido.

    • Ahasvero el Permalink

      Nunca lo había pensado, ni siquiera sabía que esto fuera minific, en realidad yo esperaba que, en algún momento, lo calificaran de magnific. Besos de otro lesbiano, LOLEE.

    • Pep el Permalink

      jajajaja

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    Se la folló por su dinero y consiguió… 

    Se la folló por su dinero y consiguió hacerle el agujero más grande.

     
    • BlogsiAna el Permalink

      :-) ¡LOL! Que ingeniosas son tus frases. Esta me ha hecho reir tanto. Son maravillosos ejemplares de minificciones. ¿Has pensado publicar un cuadernillo de minific? Un beso, querido.

    • Ahasvero el Permalink

      Nunca lo había pensado, ni siquiera sabía que esto fuera minific, en realidad yo esperaba que, en algún momento, lo calificaran de magnific. Besos de otro lesbiano, LOLEE.

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