un viento cimarrón…

poesía

un viento cimarrón cabalga
como vestigio mudo
tengo que caminar dos mil millas
aprendiendo sin sangre
de pálido gris que me estremece
hasta volver a mi lado del sofá
una fiera serenata
por ti bebe y brinda
no asoma el llanto
viejo lirio del campo
por ahora
nada, corre y vuela
regresa pronto
no importa el nombre
está aquí para quedarse
un audaz banquete de chorlitos
bailando en la calle
esa arena tan hija del mar
ligeros hay que cabalgar
hoy, cuando más joven soy
un himno que suena en lo lejano
otra chica, otro planeta
del arrecife al piélago
alodial
abandona tu sombría opinión
dónde estás?
escucha la música del céfiro
con azulado delirio
en los finales clandestinos
con juventud de mayo
el mundo está dispuesto
asciende vulnerable
serpiente fría del invierno
mi beso cuelga de tu labio
cada tibia mañana
relumbrando en mi cabeza
porque quiero escribir
el lago a donde va el cisne
estoy pensando en ti
incluso la bruja más vieja
se suicida
coreando alegremente
abreva la intemperie
entre las flores muertas
puntual y certeramente
aunque hable solo
una muerte glacial
hinchada vela para un largo viaje
entre la sepultura ciega
te dejas embriagar
capaz de morir sin decibelios
toda la gente lo dice
ardiente
en el estanque quieto
donde suena el eco
versa, ora hasta el infinito
un sol, cuya aurora sonríe
una noche robada
en el enigma de un rincón
comienza a despertarse
la bruma nocturna exhala
un glorioso estruendo mudo
ágil y diligente
se agostó de desidia
sale una rana
en la quinta avenida de neón
el sol era memoria
ni rastro
junto a la charca
en el ebrio verano
entre las cortesanas
penetra su voz hasta la roca
en mi faro perdido
camino solitario
apacible insulario de desdichas
con su ala única de águila
chica furtiva del viernes
aunque ¿quién sabe?
del lado oscuro
víctima de la ebriedad
luce remotamente
un cantar fuera de tono
te abrazo
sin miedo de lavar la herida
en la brisa meditada
según se agita
oh, noble dama
insaciable
más que una sensación
el viento de otoño
ya no me acuerdo
el espejo no aprende nuestro gesto
en el fondo, sin límite
en tu boca aletea
una pandemia del alma es Pandemonia
transeúnte
en el cabaret celeste
la vibrante cigarra
con brisa matinal
mi nube tormentosa de mayo
nube, limusina del cielo
no lo pienses dos veces
dónde o cuándo?
febril sirena de las esferas
angelote con alas
solapante y teatral
mi trueno tras tu rayo
fiel a las migajas de la luna
—y qué?
un insondable río
no tienes que ser lejana estrella
tiene un destello divino
una herida amapola
luz de la hoguera
¿por qué sobre mí?
carajo
replegado en mi estancia
te escribo otra canción?
tiempo de alegría, oh virgen!
ondulando las aguas
en tu cristal solemne
un nuevo mirlo
despioja su camisa
nuestra salvaje foresta
deja que el buen tiempo llegue
un pirata del caribe
en el oscuro camino del astro
la suerte está eyaculada
se dijo alguna vez
en tu regazo
en el vals de un pífano ronco
un sepelio de voz
dulce muchacha del paraíso
feroz es el viento implacable
oscuro cigarro tras caoba café
lóbrego sobre lóbrego
el templo yermo de la duda
en el profundo y ancho azul
mágica mujer de rojo
si se empaña
por el crepúsculo del blues
una sideral región
si los fantasmas duermen
mira la hierba germinar
en un instante
con voz quebrada
si puedes palpitar solitario
ponme un café, lleno de noche
quizás por eso está
la colina de cerezos
para hacer esperar al hombre
lo más seguro salga el sol
una esquiva noche
al nuevo sol
al parecer escapa
el día que llegas al mar
la luna es un mendigo tuerto
¿soy yo esa chica?
con el suspiro de la bruma
se pudre o se renueva?
oh, valquiria
de etéreo simulacro
el sol es un caldero bien fregado
aquel trofeo nebuloso
caen las alas al abismo
parte de ti
—día tras noche—
ríndete al murmullo de la ciudad
una nube sombría y remolona
mejor aún?
lloreando cencellada
más sereno
en un viaje de mil millas
frente a las puertas de la luna
puedo soñar despierto
contra el rompedías
encontré la eternidad
más viva, más desnuda
de la perdición
corazón de cerezo
rezuma olor a madera
más me vuelvo a mirarla
dentro de la sombra caoba
se inclina sobre el cadáver diciendo…
el tiempo corre
amante de Roma
con viento fresco
cae hialino el cristal de nieve
un salvaje día
embiste sin domar
balido tras balada
cabalga de nuevo
conmigo eternamente
no puedo tomarme en serio
nada nos queda
seguramente también
mendigo ciego que murmura
está luciendo suave
indeleble y sublime
un rescoldo estelar
el espejo no entiende nuestra cara
recuerda siempre
un nocturno homenaje
insumisa noche del desierto
para salir de esta estrella
al borde del abismo
en blanco y negro
más…
cae sobre mi
de ausencia desnuda y cenicienta
se ruboriza el piélago
enciende mi peregrina voz
leve y lívidamente
sueño en el desierto
deja tu huella hoy
espera…
sueño del terafante
en voz alta y sonora
—absurdo! demencia!
pones una sonrisa en mi cara
bordado con mi cuerpo
un eco se hizo campo de corales
se anuncia silente
otra embriagadora balada
en un oscuro trueno
mientras hablo sola
no necesita eso
ahora y siempre
otro naufragio
la mente resopla confundida
como judío errante, no tengo precio
sin penas y sin pan
el verano lo viste
en cada historia
silente todavía
no lloro lágrimas
¿alguien puede explicarlo?
una bagatela de violín
día tirado al retrete
del azul lacrimoso
en toda su eternidad
del arrítmico latido
la luna sigue girando
no se acaba el camino
canta hasta el trébol
un nardo lanza al viento
para romper el techo de cristal
mi montón de huesos
con la oblicua mirada del loco
un hombre al piano
se infla optimista
no puede ver tu esencia
el liego abandonado
tiembla en el silencioso paisaje
corcoveando equino
Toda ley humana es una forma de opresión sobre otros.
soy yo quien te escribe
una grave montaña
febril cual mosca cojonera
mira el hervor de su cicuta
salvo en la sombra
de París y Madrid
me pregunto
encontraba otro mar
moldeable de promesas
el universo en su rescoldo
un collar de perlas engarzado
se desmayó de primavera
un día de nieve todo cesa
se pavonea el pisaverdes
sin pensar en el desolado lirio
a sueldo de Moscú
nuestro fuego rezonga
el banquero araña su ábaco
delirescente, azulino
laberintos delusorios
de pereza sufrida
si supiera bailar
la ninfa ya no huye
nadie sabe…
caen las hojas
un ingenio penetrante
lo que todo el mundo dice
esta oscura y densa selva
lo que nos atraviesa
—¡oh, roedores judiciales!
parte de mi
caminando bajo el verde tilo
en un fundido a negro
la cúpula de una nube
herida de los labios
todo mi fuego
aguacero de versos
—¡abrid la ventana
un par de corazones escarlata
tras el verde ciprés
tras vivir y soñar
veo mi palabra perdida
háblame de la ociosa pubertad
sobre el verdor inédito
«allegro ma non troppo»
con sanguino añejo
llora en la lluvia, redundante
jugando al escondite
sólo a veces
pétalo de azahar
… mutis por el fiordo
mi satán desatado
postreramente
sin soñarlo siquiera
crepitando sutil
de tierra y cielo
también llega a su ocaso
Destructor y creador
tan risible como arrogante
el azul que me llena
sin nombre
mas, sin sobresaltos
nuestro amor
cruzar la puerta
sin embargo, oh sin embargo
si anochecen lunas en tu piel
más cerca aún, más cerca
pero di que serás mía
abrázame con fuerza, insensato!
ora interminable
ahora que llueve
sumiso como esclavo
ven a bailar conmigo
ante un vendaval
se convierte en canción
con ceniza de luna
indemne entre el cieno de cloaca
bajo el fuego impetuoso
al emerger de las aguas
gimoteando lluvia
estrella fugaz
amada ninfa
entre penumbra e intemperie
de nieve pegajosa
agradable recuento del latido
en la ladera
con el brillo de un alma brumosa
puede ser poco inteligible
pavimento de tumba
el verano sestea entre mies
con hervor sanguíneo
con lágrima de abril
rebosante de gracia
llueve suavemente
conspirando en el cielo
en el muro con lepra de un siglo
sometiendo a las olas de arena
como vieja armadura oxidada
acaso no es así?
tocaba el saxo
para, gozosos, celebrar el día
¿cómo reparar un corazón roto?
limusina
bacante surgida de mi sombra
amor de verano
mi silencio indolente y cobijado
en el profundo cielo y en el mar
huele a miel y rosa
¡ay la leche!
hay señales en la niebla
contigo siempre
ora breve y fugaz
por el oleaje empecinado
embiste nuestro rostro
con mística ebriedad
qué nos queda?
sombra sin ojos
bebe un vino amargo
¡toma castaña, Pandemonia!
cuando estás aquí
las hormigas arrastran
mi domingo de harápos
con la mítica valquiria
latiendo al unísono
di lo que quieras
pongo una sonrisa en tu boca
vuelo a casa
una palabra que grita
en la ensenada
con herrumbroso atardecer
—las olas están rotas
no se acaba la calle
escarcelante, libre
llueve un raudal de luz
llega otro día
surge siniestramente del naufragio
ninfa del cielo
ondea la nieve su bandera
al volver triunfal
un delusorio suspiro
con párpado de escarcha
niño de escarcha
se disuelve y coagula
a su embrujada hora
de vuelta a la melodía
rescoldo sepultado
cuanto más me alejo
sin azul ni desierto
una nada nadea
no será alcanzable
—la savia no está lejos
un silencio invisible
capitán Cebada
en la caverna
el eco claro de tu voz
su satán, otra vez!
agua llorada que cae
mientras pescas en un río revuelto
semejante a las sendas del mar
nuestro caballo más veloz
te entiendo, hermana
viejo y olvidado amor
si ya no significa nada
el origen de toda actividad
a veinte bajo cero
a veces
al alba y al ocaso
del frío monte al salvaje lago
breve cortejo nupcial
el azul es fácil de amar
radiante por el áureo
mira de cara o de reojo
dios bendiga el blee blop blues
mi candor nativo
lanza sus perlas la tempestad
te entiendo, hermano
mi frente sangrante
rompe las enseñanzas de Orfeo
fascinando sin más
con este swing sombrío
nada puede quedar
incontestable
en mi propia piel
si no hay forma de decir adiós
de estrellas deslunadas
con el humo y ceniza terminales
a remojo del cielo
la sombra mendiga

INT. PALACIO

juego

DE LA EMPERATRIZ.
Una estancia de un palacio secreto, torre renacentista o castillo imperial de recreo cerca del mar y atravesado por dos vías transversales. Un Juglar cantando con música medieval de cuerda que se ríe despiadada, irónica y frívola de forma alternativa como un loco se queda petrificado de frente con rigidez hierática cuando aparece la emperatriz por La Puerta, una extraña sonrisa brilla en su rostro. Sus atributos, robados a la emperatriz, son El Cetro, La Flor de lis y Un Escudo con águila de plata sobre un fondo púrpura y forma de membrana.
El joven TAU es llevado a presencia de la emperatriz GHÍMEL.
GHÍMEL, la emperatriz,
Pon tus intenciones por testigo ante ti mismo; mas ante los demás pon por testigo a tus obras.
Esta le recompensa.
GHÍMEL
Aquí tienes, por no haber sucumbido a las tentaciones y pruebas que yo misma te puse, era una de las mujeres disfrazada.
Ambos se enamoran definitivamente.

INT. CASTILLO

juego

Una sala imperial de un castillo de defensa con Una Puerta. DÁLETH, El Bufón, usurpando El Trono del emperador, aparece sentado en el mismo, un cubo de oro sobre el que destaca un águila negra. Tiene en sus manos El Orbe o globo del mundo y Un Cetro rematado por una flor de lis. La cimera de Su Casco tiene cuatro triángulos. El rojo predomina en su vestimenta. Música cortesana de juglares.
El aparentemente viejo emperador, DÁLETH KAN YA, emperador autoritario y posesivo, autoridad, realización material, que está muy preocupado por la pérdida de poder y autoridad, sólo piensa en los impuestos que va a perder porque en realidad ha sido sustituido por un maligno bufón usurpador sin que nadie lo sepa, pero al final lo descubren.
CONTRAPICADO del Emperador.
DÁLETH
Al trabajo de tus manos da bendición y en el del pensamiento pon corazón.. Está bien recaudador de impuestos, ¿Cuánto tenemos recaudado?
Un recaudador con aspecto de buitre negro.
RECAUDADOR
19000 Tarokkos, Majestad.
DÁLETH
¡No es suficiente! ¡Quiero más, más, más!
RECAUDADOR, en voz baja
Es insaciable.
DÁLETH
¿Cómo?
RECAUDADOR
Oh, nada, nada, Majestad.
DÁLETH agarra por el cuello al recaudador.
DÁLETH
¿Quiero saber porque están bajando tanto los impuestos recaudados? ¿Acaso los está robando alguien?
PICADO del recaudador. El recaudador se pone a sudar exageradamente y casi a llorar. Se pone de rodillas y suplica al emperador.
RECAUDADOR
¡Oh la puerta, la iniciación, el poder, la piedra cúbica, la base!
TAU
¡Menudo pelota!
DÁLETH
¿Cómo?
RECAUDADOR
Majestad no se preocupe por los impuestos, sino por lo que está pasando en el reino.
GHÍMEL
¡Basta! ¿Qué bufonada es esta?
Todos corren a esconderse tras el trono. El bufón se desmaya en el mismo.
TODOS
¡La emperatriz!

Trono de Oro

juego

CUBO DE ORO.
ÁGUILA
¡Hércules, su majestad, el poder y la autoridad, cuidado!
BODOS
Pero si no es un trono.
TAU
Es el water del emperador.
BODOS
Y el águila es en realidad un buitre negro.

TAU
¿Al papa?
¡Pero si se quedó con la esfinge!
GHÍMEL
Pues vuelve allí.
Y la emperatriz señalando autoritariamente con el dedo manda a TAU a volver a por el papa. TAU agacha la cabeza resignado.

INT. CLOACA

juego

Panorámica circular de la antesala del infierno, un salón esférico con las siete puertas que conducen a las estancias del infierno, luciferina con un grifo mitad águila y mitad león, satánica con una serpiente de escamas azules, mammonea con una reproducción mecánica del vellocino de oro, asmodeica con una sirena provocante, belcebudina con un toro asirio con rostro de hombre barbado, laviatánica con un sapo gigantesco vestido de terciopelo escarlata y belfegorina con cuatro simios alados sujetando unas angarillas. Gritos, llantos, lamentaciones, fuego del infierno, risas sarcásticas, ruido de instrumentos de tortura.
SAMECH ATO, el Gran Detritor y sus siete ayudantes -LUCIFER, SATANÁS, MAMMÓN, ASMODEO, BELCEBÚ, LEVIATÁN y BELFEGOR.
Llegado a la Gruta abismal, el infierno, TAU se enfrenta a su pesadilla más temida y sufre una experiencia de muerte.
Es el descenso a los infiernos de los siete pecados capitales.
Al entrar al mismo únicamente se puede salvar si posee el talismán apropiado, que se consigue habiendo confesado el pecado correspondiente al gran sacerdote HEH.
En caso contrario se sufrirá un castigo acorde con el pecado capital cometido.
Por lo tanto el protagonista se expone a cada uno de los siete castigos posibles y tiene la posibilidad de salvarse o de condenarse a los mismos.
La cueva conduce al escondite secreto de los Detritor, los cuales tienen raptada como esclava a la emperatriz.
Descubren a TAU y le torturan para saber quién es y que pretende.
Nuestros amigos entran por una Puerta con una ciudad en ruinas en relieve y que pone “Tipharética”.
TAU
Aquí huele a chamusquina.
BODOS
¿Quieres dejar de hacer tanto humo, lince? Estropeas mis circuitos.
TAU
¿Yo? ¡Tú eres el que apestas a azufre, hojalata!
SAMECH (OFF)
¡Ja, Ja, Ja, el deseo, los bajos instintos, la perversión, el desorden, la magia, la elocuencia, el comercio, el misterio y las artes mágicas os han traído hasta mí, el Baphomet de los templarios, incautos jovenzuelos!
TAU
Ah, que miedo me da… Mira como tiemblo.
SAMECH (OFF)
Me hicieron guarda de viñas y mi viña que era mía no guardé.
BODOS
¡Venga ya! Deja de hacerte el gracioso.
TAU y BODOS, a la vez
¡Si has sido tú!
¿Yo?
LOS TRES
¿Quién ha dicho eso?
El diabólico SAMECH aparece como macho cabrío en las negras patas y roja cabeza, mujer en los senos y brazos, escamas verdes en los flancos, alas azules de forma membranosa.
SAMECH
Ja, ja, ja, ja, ja.
Ahora veremos si os libráis de nuestros exquisitos castigos.
(iu, iu, iu, iu, Ugiqu taqamir re ir lezqúer ca muarsqir avpuirisir bursifir).
SAMECH Desaparece.
TAU
Qué mal educado.
BODOS también desaparece.
TAU
¡Vaya, otro mal educado!
TAU desaparece también y queda TAU solo.
TAU
Eh, ¿¡Qué pasó!? ¿Dónde fueron, amigos? No me dejéis solo.
SAMECH
¡No hay escapatoria, pollino, aquí no hay vuelta atrás!

EXT. PRADERA – DÍA

juego

Una pradera en campo abierto que es cruzada por un río tranquilo y navegable. Canto de canarios, cigarras y grillos. Un águila, un buey, un hombre y un león. Centelleo de las olas fluviales.
En la huida por el Camino de vuelta los Detritor convertidos en bestias y animales salvajes del Apocalipsis lanzan su última ofensiva.
SHIN, una doncella desnuda en el interior de una guirnalda con dos varitas en las manos es perseguida y rodeada por las cuatro bestias tetramórficas, Águila, Buey, Hombre y León de SHIN.
Los gemelos y la emperatriz están jugando despreocupados en la pradera.
Son raptados por los Detritor.
TAU tiene que superar la fuerza del león, la inteligencia y astucia del hombre, la tozudez y constancia del buey y la valentía y arrojo del águila.
Otra señal de derrumbamiento, la desprotección de la mujer.
Pero también la destrucción de los animales dañinos o benéficos.
Equilibrio de fuerzas.
El camino de vuelta.
SHIN KO PES, una mujer de mundo ligera de cascos y ropas, que trata de tentar a TAU para que saboree los placeres mundanos de la carne, acaba torturándolo sádicamente.
BODOS y TAU escapan pero las Arpías lanzan a los Detritor para perseguirlos.
Serán castigados a recoger los excrementos de los animales.
Lo sensitivo, el carro, el cuerpo, la vida transitoria.
El mundo de SHIN, una trampa para atraparlos.
BODOS y TAU vienen sobre un barco y la oyen gritar.
Intentan ayudarla pero no pueden desde donde están.
Confunden a SHIN con una diosa buena y la adoran pero al darse cuenta que no es así, tienen que salir huyendo.
Los poderes les fallan y salen corriendo cómicamente convertidos en aterradas y timoratas mujeres.
Todos los Detritor se convierten en basura que BODOS recoge obsesivamente en su nave.
TAU
No podemos permitir el triunfo de los animales dañinos.
SHIN
Sale el sol y se pone, y otra vez vuelve a su lugar donde torna a nacer.

Nocturno

greguerías

Oigo música para llamar al silencio;
esta noche lo invoca el canto de los grillos
que se ocultan detrás del escombro del parque.
Que se hospedan aquí pese al brutal rugido
de la ciudad que sin razón amamos
y que ya es imbatible en su fracaso.

Julio exhala su ardor rojo y noctívago
y es como si en su combustión anunciase
que hemos de estar para algo más en esta vida.
Para algo más que una ilusión invicta
entre el arbusto cuajado de espliego y la palabra.
Para no siempre ceder ante las cosas del mundo
que a menudo significa renunciar a ser libres.
¿Cómo entender si no el prodigio del martín pescador,
del águila o la libélula sobrevolando el pantano?
¿Cómo explicar el milagro de la música
prendido en los zapatos de baile de un mendigo?

Esa misma música me dice:
Oscura incertidumbre que resuelta
por la noche nos acosas
sin dejar rastro en el tiempo.

No es posible buscar desde el abismo.
Una pletórica indulgencia encuentro a cambio,
densa y estéril como frutos de arizónica
que liban las polillas embaucadas por su olor.
-un olor que se masca como goma arábiga-

Ni el disco solar ni la noche me alumbran,
ni me habla tu voz por ningún recodo
pero tampoco, has de saber,
se ensombrece la hora del relevo.

Federico Leal (De Toma de tierra)

Esas cobardes gallinas que gritan prudentes ¡centro…

greguerías

Esas cobardes gallinas que gritan prudentes:
“¡centro!, extremos huelen” y pican en el patio
que a la derecha se impone desde Europa,
falsos demócratas que vinieron del establo,
más bien caverna, de la España del águila y
cuyos polluelos arrastran el culo por las instituciones
de la nueva farsa España.

O los republicanos reconvertidos
en sanguijuelas que se pegan a la corona,
zorra dorada que vigila desde el trono
su dominio ignorante y apestoso,
olor a podrido de transición,
la mano de Franco todavía campante
¿y ellos? socialistas sin socialismo, parasitismo.

Y tantos otros que husmean
con sus hocicos por fuera del espectáculo,
esperando la oportunidad del salto,
unos no pueden en su descarrile al centro,
otros, viejas caras con aspecto nuevo
que repican sus gemidos en la CEOE.

Así el nuevo domingo irás a votar
con oportunidad de algo,
entonces irá a pasar la institución
a otras pocas manos ¿y el dueño del corral?
riendo en su dorado manto.

La foto en blanco y negro está firmada…

greguerías

La foto en blanco y negro está firmada por René Berger en 1942. Un atractivo hombre de alrededor de 40 años de edad dirige su mirada escrutadora al objetivo. En sus hundidos ojos se advierte una mirada profunda e incisiva de águila. Apenas es posible adivinar su atuendo, tan sólo es visible el cuello de una camisa a cuadros de estilo rústico. Por lo demás el hombre tiene unos marcados rasgos. Mentón anguloso y barbilla partida. Unos labios finos y bien dibujados están enmarcados en el doble paréntesis de sus comisuras y de sus mentones, también partidos y obscurecidos por la barba descuidada de un día. Una amplia frente deja paso a dos entradas no excesivamente pronunciadas que se internan hacia su negro, liso y abundante cuero cabelludo cuyos mechones parecen formar una fuente. La nariz es recta con un potente puente nasal que encaja como una cuña en la frente. El ceño está al límite de ser fruncido manteniendo sus cejas horizontales, como en tensión. Unas ojeras no muy marcadas subrayan sus profundos ojos negros. Cuando vuelvo de nuevo la mirada hacia él la suya ha dejado de ser incisiva y tiene un aire quizás más triste y melancólico. Al reverso de la foto una inscripción congela mi sangre: “Death Can Come True”.

La foto

greguerías

La foto en blanco y negro está firmada por René Berger en 1942. Un atractivo hombre de alrededor de 40 años de edad dirige su mirada escrutadora al objetivo. En sus hundidos ojos se advierte una mirada profunda e incisiva de águila. Apenas es posible adivinar su atuendo, tan sólo es visible el cuello de una camisa a cuadros de estilo rústico. Por lo demás el hombre tiene unos marcados rasgos. Mentón anguloso y barbilla partida. Unos labios finos y bien dibujados están enmarcados en el doble paréntesis de sus comisuras y de sus mentones, también partidos y obscurecidos por la barba descuidada de un día. Una amplia frente deja paso a dos entradas no excesivamente pronunciadas que se internan hacia su negro, liso y abundante cuero cabelludo cuyos mechones parecen formar una fuente. La nariz es recta con un potente puente nasal que encaja como una cuña en la frente. El ceño está al límite de ser fruncido manteniendo sus cejas horizontales, como en tensión. Unas ojeras no muy marcadas subrayan sus profundos ojos negros. Cuando vuelvo de nuevo la mirada hacia él la suya ha dejado de ser incisiva y tiene un aire quizás más triste y melancólico. Al reverso de la foto una inscripción congela mi sangre: “Death Can Come True”.

ÁGUILA

greguerías

(por Paco Pepe)

Que remonte su vuelo, que te lleve
tu latido de águila a la altura;
yo que intento volar en esta oscura
noche, te siento cerca, eterno, leve.

Firme es tu voz de estrella, y es de nieve
tu respirar del alma !Qué segura
tu soledad! ¡Qué fiel cabalgadura
para mi azul jinete, lento y breve!

Vuela, conquista el aire y lleva el pecho
de la ansiedad celeste en la mirada
siembra de luz la tierra a cada trecho.

Vuela, Invencible amigo, y sé la espada
para la oscura sed; rómpete el lecho,
se corazón, se estrella, se morada.

(con cariño, feliz cumpleaños)

Alquimia

greguerías

Alquimia es la ablución del águila, tan necesaria para que sus alas den al andrógino la sustancia de un ángel entre los animales que graznan en este árbol anidado, a partes iguales, por el asno y el caballero.
Es el caos del color del corazón y la cruz para el despedazamiento, en el que hacer la digestión es como tragarse a un dragón vomitando fuego en la escalera invertida de un ave Fénix que resurge y vuela de flor en flor por todo el globo, anunciando su gráfico caminar de letras hacia la luna.
Es el mandala sagrado de Mercurio, que en su multiplicidad de niño vuela como un pájaro, y convierte a una piedra en sutil primera materia, no tanto por sus procesos físicos, sino por la bondad infinita de la rueda, serpiente cuyo signo y destino es un sol único y ternario.