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    Agosto 

    Hasta el aire puro y fresco puede ahogar si no huele a ti.
    Sólo hay un corazón que desnuda mis palabras.
    Vivir entre silencios invisibles de las flores de espanto y las alas de la muerte mientras amas.

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    HACIENDO EL AGOSTO 

    Agosto, julio , calor, siega, hoz, dedales de cuero, era, trilla, mies, parva, montones de trigo, carro, mulos, trilladora, siesta, viento, botija, almuerzo, horca, horqueta, pala, raedera, amontonar, fanega, media, sacos, sogas, acarreo, aventado, padre, tíos, abuelo, primos, dormir en la era, estrellas, cuentos, imaginación, mi mono azul vaquero,

     
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    En mi calle esta noche las ciudades invisibles… 

    En mi calle, esta noche, las ciudades invisibles son doradas como un atardecer de agosto. Cuba corre en las venas de una jazz band y la se ama en los portales bajo una lluvia de octubre sembrada por farolas.

     
    • marlenemariana27 el Viernes Permalink | Responder

      Me encaaanta!!! Sigue as√≠, es tan interesante “las ciudades invisibles”. Un gran abrazo!

    • sserpa el Domingo Permalink | Responder

      Las farolas de Madrid le hacen la lluvia dorada a los viandantes.

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    ¬ŅLluvia de estrellas ¬ŅNieve en mitad de agosto… 

    ¬ŅLluvia de estrellas?
    ¬ŅNieve en mitad de agosto?
    Ah, son vilanos.

    (Homenaje a Moritake)

     
    • Arianeintheafternnoon el Jueves Permalink | Responder

      Eso les pasa mucho a los pajarracos liricos

    • Ahasvero el Viernes Permalink | Responder

      Y nuestro infantil poeta les persigue hoy en versos como cuando lo hac√≠a de ni√Īo en la realidad.

      Bravo, hermano. Precioso homenaje.

    • Deborah el Jueves Permalink | Responder

      Los milanos guardan los deseos que les soplamos. Coincido con Ahasvero, precioso poema Vargas.

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    El antiguo calendario romano comenzaba en el mes… 

    El antiguo calendario romano comenzaba en el mes de marzo, Julio Cesar puso su nombre en el a√Īo 21 al mes quinto (Quinctilis) pasando a llamarse Iulios, julio para nosotros. Cuando lleg√≥ su sucesor Octavio Augusto hizo lo mismo cambiando el nombre del sexto mes (Sextilis), en el a√Īo 24 antes de nuestra era, desde entonces se llam√≥ Augustus, agosto para nosotros. Ahora viene lo bueno, dar su nombre a Sextilis le pareci√≥ poco a Octavio ya que Iulius ten√≠a 31 d√≠as, y Augustus, solo 29. Por esa raz√≥n, el emperador alter√≥ la duraci√≥n de varios meses, quitando y poniendo d√≠as, hasta lograr que su mes tuviera 31 d√≠as. Por eso, a√ļn hoy, dos mil a√Īos despu√©s, julio y agosto tienen 31 d√≠as cada uno.

     
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    CONDENADO 

    Hace tiempo un cazo era mi sombrero. Hasta este happy end de mi visión. Se acerca agosto y, agitado, me cambio de sitio para perseguir el sentido de vida que encuentro en cada sonrisa, en cada melodía, haciendo cybersex de juventud. No es tontería. Mi blanco es ahora sufrir amables felaciones que alguien con olor a diosa pueda hacerme sobre un piano. No es una estupidez, os lo aseguro.

     
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    Hace tiempo un cazo era mi sombrero. Has … 

    Hace tiempo un cazo era mi sombrero. Hasta este happy end de mi visión. Se acerca agosto y, agitado, me cambio de sitio para perseguir el sentido de vida que encuentro en cada sonrisa, en cada melodía, haciendo cybersex de juventud. No es tontería. Mi blanco es ahora sufrir amables felaciones que alguien con olor a diosa pueda hacerme sobre un piano. No es una estupidez, os lo aseguro.

     
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    Hace tiempo un cazo era mi sombrero Hasta… 

    Hace tiempo un cazo era mi sombrero. Hasta este happy end de mi visión. Se acerca agosto y, agitado, me cambio de sitio para perseguir el sentido de vida que encuentro en cada sonrisa, en cada melodía, haciendo cybersex de juventud. No es tontería. Mi blanco es ahora sufrir amables felaciones que alguien con olor a diosa pueda hacerme sobre un piano. No es una estupidez, os lo aseguro.

     
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    HAIKU PRE√ĎADO 

    Noche de agosto:
    llenando el firmamento
    luna de parto.

     
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    AGOSTO MONTECOPROSO 

    Cuando el coprosaurio defecó, la mierda todavía estaba allí.

     
    • Arias el Viernes Permalink | Responder

      Lo siento no puedo resistirme a otra par√°frasis del microcuento de Monterroso, espero que pase la censura:

      “Cuando eyacul√≥, la puta todav√≠a estaba all√≠.”

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    El Coprosaurio 

    Cuando defecó, la mierda todavía estaba allí. Agosto Montecoproso.

     
    • Arias el Viernes Permalink | Responder

      Lo siento no puedo resistirme a otra par√°frasis del microcuento de Monterroso, espero que pase la censura:

      “Cuando eyacul√≥, la puta todav√≠a estaba all√≠.”

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    ..un barco que navega por la vida cargado de genes‚Ķ 

    El domingo por la ma√Īana, un golpe seco despert√≥ a Hilde. Era la carpeta de anillas, que hab√≠a ca√≠do al suelo. Hab√≠a estado tumbada en la cama leyendo acerca de Sofia y Alberto, que hablaban de Marx. Luego se hab√≠a dormido boca arriba con la carpeta en el edred√≥n. La lamparita que ten√≠a sobre la cama hab√≠a estado encendida toda la noche.
    El despertador en el escritorio marcaba las 8.59 con cifras verdes.
    Hab√≠a so√Īado con grandes f√°bricas y ciudades llenas de humo y holl√≠n. Sentada en una esquina, una ni√Īa vend√≠a cerillas. Gente bien vestida, con largos abrigos, simplemente hab√≠a pasado flotando.
    Al incorporarse en la cama se acordó de aquellos legisladores que despertarían en una sociedad hecha por ellos mismos. Ella podía estar contenta de vivir en Bjerkely.
    ¬ŅSe habr√≠a atrevido a despertarse en Noruega sin saber en qu√© parte lo har√≠a?
    Pero no sólo era cuestión del lugar donde despertaría. También podría haberse despertado en una época completamente distinta.
    En la Edad Media, por ejemplo, o en una sociedad de la Edad de Piedra de hace diez o veinte mil a√Īos. Hilde intent√≥ imaginarse sentada delante de la puerta de una caverna. Tal vez estar√≠a preparando una piel.
    ¬ŅComo vivir√≠a una chica de quince a√Īos antes de que existiera lo que llamamos cultura? ¬ŅC√≥mo habr√≠a pensado entonces?
    Hilde se puso un jersey, cogió la carpeta y se sentó para continuar la lectura de la larga carta de su padre.
    Justo en el instante en que Alberto acababa de decir ¬Ľfinal del cap√≠tulo¬Ľ, alguien llam√≥ a la puerta de la Caba√Īa del Mayor
    -¬ŅNo tenemos opci√≥n, verdad? -dijo Sof√≠a.
    -Supongo que no gru√Ī√≥ Alberto.
    Fuera había un hombre muy viejo con pelo y larga barba blancos. En la mano derecha llevaba un bastón, y en la izquierda una gran lámina de un barco. A bordo de éste se podía ver toda clase de animales.
    -¬ŅY qui√©n es este viejo se√Īor? -interrog√≥ Alberto.
    -Me llamo Noé.
    __Me lo imaginaba.
    -Tu propio progenitor, hijo mío. Pero supongo que ya no está de moda acordarse de los progenitores.
    ¬ŅQu√© llevas en la mano? -pregunt√≥ Sof√≠a.
    __Es una lámina de todos los animales que se salvaron del gran diluvio. Toma, hija mía, es para ti.
    Sofía cogió la gran ilustración y el viejo dijo:
    -Tendr√© que ir a casa a regar mis parras…
    Dio un peque√Īo salto juntando los pies en el aire, de la forma que s√≥lo saben hacerlo hombres muy mayores de muy buen humor.
    Sofía y Alberto volvieron a entrar y se sentaron. Sofía empezó a mirar la lámina, pero Alberto se la quitó con autoridad.
    -Primero vamos a centrarnos en las grandes líneas dijo.
    -Empieza.
    -Nos olvidamos de decir que Marx vivi√≥ los √ļltimos treinta y cuatro a√Īos de su vida en Londres, adonde se traslad√≥ en 1849, y muri√≥ en 1883. Durante todo ese per√≠odo tambi√©n vivi√≥ Charles Darwin en las afueras de Londres. Muri√≥ en 1882 y fue enterrado solemnemente en Westminster Abbey como uno de los grandes hijos de Inglaterra. Pero Marx y Darwin no s√≥lo se cruzan en el tiempo y en el espacio. Marx intent√≥ dedicar a Darwin la edici√≥n inglesa de su gran obra El capital, pero Darwin no accedi√≥. Al morir Marx, al a√Īo siguiente de Darwin, su amigo Friedrich Engels dijo: ¬ęDe la misma manera que Darwin descubri√≥ las leyes del desarrollo de la naturaleza org√°nica, Marx descubri√≥ las leyes del desarrollo hist√≥rico de la humanidad¬Ľ.
    Entiendo.
    -Otro importante pensador que tambi√©n deseaba relacionar su actividad con Darwin, fue el psic√≥logo Sigmund Freud. Tambi√©n √©l vivi√≥ el √ļltimo a√Īo de su vida en Londres. Freud se√Īal√≥ que tanto la teor√≠a de la evoluci√≥n de Darwin, como su propio psicoan√°lisis hab√≠an supuesto un agravio al ¬ęingenuo amor propio del ser humano¬Ľ.
    Son ya muchos nombres, pero estamos hablando de Marx, Darwin y Freud, ¬Ņno?
    En un sentido más amplio se puede hablar de una corriente naturalista desde mediados del siglo XIX, hasta muy adentrado nuestro propio siglo. Por naturalismo se entiende un concepto de la realidad que no admite ninguna otra realidad que la naturaleza y el mundo perceptible. Un naturalista considera, por lo tanto, al hombre como una parte de la naturaleza. Un investigador naturalista se basará exclusivamente en hechos dados por la naturaleza, es decir, ni en especulaciones racionalistas, ni en ninguna otra forma de revelación divina.
    -¬ŅEsto es v√°lido para Marx, Darwin y Freud?
    -Decididamente s√≠. Las palabras clave de mediados del siglo pasado son ¬ęnaturaleza¬Ľ, ¬ęambiente¬Ľ, ¬ęhistoria¬Ľ,
    ¬ęevoluci√≥n¬Ľ y ¬ęcrecimiento¬Ľ. Marx hab√≠a se√Īalado que la ideolog√≠a de los seres humanos es un producto de la base material de la sociedad. Darwin demostr√≥ que el ser humano es el resultado de un largo desarrollo biol√≥gico, y el estudio de Freud del subconsciente mostr√≥ que los actos de los hombres se derivan, a menudo, de ciertos instintos animales.
    -Creo que entiendo lo que quieres decir con ¬ęnaturalismo¬Ľ ¬Ņpero no ser√≠a mejor hablar de una cosa cada vez?
    -Vamos a hablar de Darwin, Sofía. Supongo que te acordarás de que los presocráticos buscaban explicaciones naturales a los procesos de la naturaleza. De la misma manera que ellos tuvieron que librarse de las viejas explicaciones mitológicas, Darwin tuvo que librarse de la visión de la Iglesia sobre la creación de animales y hombres.
    ¬ŅPero fue en realidad un fil√≥sofo?
    __Darwin era bi√≥logo e investigador de la naturaleza. Pero fue el cient√≠fico de los tiempos modernos que m√°s que ning√ļn otro desafi√≥ la visi√≥n de la Biblia sobre el lugar del hombre en la Creaci√≥n de Dios.
    -Entonces me vas a hablar un poco de la teor√≠a de la evoluci√≥n de Darwin, ¬Ņno?
    -Empecemos con el propio Darwin. Naci√≥ en la peque√Īa ciudad de Shrewsbury en 1809. Su padre, el doctor Robert Darwin, era un conocido m√©dico del lugar y muy severo en cuanto a la educaci√≥n de su hijo. Cuando Charles era alumno del Instituto de Bachillerato de Shrewsbury, el director dijo de √©l que andaba por ah√≠ hablando tonter√≠as y presumiendo sin m√©ritos, que no hac√≠a absolutaniente nada √ļtil. Por ¬ę√ļtil¬Ľ este director de instituto entend√≠a aprenderse de memoria los verbos latinos y griegos. Con andar por ah√≠, quer√≠a decir que Charles iba y ven√≠a coleccionando escarabajos de todas clases.
    -Llegaría a arrepentirse de aquellas palabras.
    -Tambi√©n mientras estudiaba teolog√≠a se interesaba m√°s por cazar p√°jaros y atrapar insectos que por los estudios. No obtuvo, por tanto, buenos resultados en lo que a teolog√≠a se refiere. Pero aparte de los estudios de teolog√≠a logr√≥ labrarse cierta reputaci√≥n como investigador de la naturaleza. Tambi√©n se interes√≥ por la geolog√≠a, que tal vez fuera la ciencia m√°s expansiva de la √©poca. Despu√©s de obtener su t√≠tulo de teolog√≠a en Cambridge en el mes de abril de 1831, se puso a viajar por el norte de Gales para estudiar formaciones de piedras y f√≥siles. En el mes de agosto del mismo a√Īo, cuando ten√≠a veintid√≥s a√Īos, recibi√≥ una carta que marcar√≠a el rumbo del resto de su vida…
    -¬ŅQu√© pon√≠a en esa carta?
    -La carta ven√≠a de su amigo y profesor John Steven Henslow. Dec√≠a: ¬ęMe han pedido… recomendar a un investigador de la naturaleza para acompa√Īar al capit√°n Fitzroy, que ha recibido el encargo del Gobierno de investigar el extremo sur de Am√©rica. Yo dije que te consideraba a ti la persona m√°s cualificada que conozco para encargarse de una tarea de esta clase. En cuanto a las condiciones de sueldo, no s√© nada. El viaje durar√° dos a√Īos…¬Ľ.
    -¡Madre mía, todo lo que sabes de memoria!
    -Un detalle sin importancia, Sofía.
    -¬ŅY contest√≥ que s√≠?
    -Se mor√≠a de ganas por aprovechar esta oportunidad, pero en aquella √©poca los j√≥venes no hac√≠an nada sin el consentimiento de sus padres. Tras largas consideraciones, el padre dijo que s√≠, y al final ser√≠a √©l quien pagar√≠a el viaje del hijo. En cuanto a las ¬ęcondiciones de sueldo¬Ľ, result√≥ que no hab√≠a tal cosa.
    -Ah…
    -El barco era el buque de guerra H.M.S Beagle. El 27 de
    Septiembre de 1831, sali√≥ de Plymouth rumbo a Sudam√©rica y no volvi√≥ a Inglaterra hasta el mes de octubre de 1836, lo que quiere decir que los dos a√Īos se convirtieron en cinco. Por otra parte, el viaje a Sudam√©rica se convirti√≥ en una vuelta al mundo. Estamos ante el viaje cient√≠fico m√°s importante de los tiempos modernos.
    -¬ŅDieron realmente la vuelta al mundo?
    -Literalmente, s√≠. Desde Sudam√©rica continuaron viaje por el Pac√≠fico hasta Nueva Zelanda, Australia y sur de Africa. Luego volvieron hasta Sudam√©rica, antes de regresar finalmente a Inglaterra. Darwin escribi√≥ que ¬ęel viaje en el Beagle ha sido, decididamente, el suceso m√°s importante de mi vida¬Ľ.
    -No sería fácil ser investigador de la naturaleza en el mar.
    __Los primeros a√Īos, el Beagle navegaba bordeando la costa de Sudam√©rica, lo que proporcion√≥ a Darwin una magn√≠fica oportunidad para conocer el continente tambi√©n por tierra. Important√≠simas fueron tambi√©n sus incursiones en las islas Gal√°pagos en el Pac√≠fico, al oeste de Sudam√©rica. As√≠ pudo recoger y coleccionar un amplio material que se iba enviando a Inglaterra. No obstante, conserv√≥ para s√≠ sus muchas reflexiones sobre la naturaleza y la historia de los seres vivos. Cuando volvi√≥ a su patria, con s√≥lo 27 a√Īos era ya un famoso investigador de la naturaleza. Ten√≠a ya en su mente una idea clara de lo que ser√≠a su teor√≠a de la evoluci√≥n. Pero pasar√≠an muchos a√Īos hasta que publicara su obra m√°s importante. Darwin era un hombre prudente, Sof√≠a; como debe serlo un investigador de la naturaleza,
    -¬ŅC√≥mo se titulaba esa obra?
    -Bueno, en realidad fue m√°s de una. Pero el libro que incit√≥ el debate m√°s enardecido en Inglaterra fue ‚ÄúEl Origen de las especies‚ÄĚ, que sali√≥ en 1859. El t√≠tulo era: On the Origin of Species by Means of Natural Selection or the Preservation of Favoured Races in Struggle for Life. Este t√≠tulo tan largo resume toda la teor√≠a de Darwin.
    -¬ŅY qu√© significa eso?
    -¬ęEl Origen de las especies mediante la selecci√≥n natural y la supervivencia de las razas favorecidas en la lucha por la vida.¬Ľ
    -Pues sí, ese título tiene mucho contenido.
    -Pero lo vamos a ver punto por punto. En el de las especies Darwin present√≥ dos teor√≠as o tesis: En primer lugar dijo que todas las plantas y animales actuales descend√≠an de formas anteriores m√°s primitivas. Mantuvo que tiene lugar una evoluci√≥n biol√≥gica. Y lo segundo que defendi√≥ fue que la evoluci√≥n se deb√≠a a la ¬ęselecci√≥n natural¬Ľ.
    -Porque sobreviven los m√°s fuertes, ¬Ņverdad?
    -Pero primero nos centraremos en la propia idea de la evolución. La idea en sí no era muy original. En determinados círculos, la fe en una evolución biológica había comenzado a extenderse ya desde principios del siglo XIX. El más influyente fue el zoólogo francés Lamarck. Y antes de él, el propio abuelo de Darwin, Erasmus Darwin, había insinuado que las plantas y los animales habían evolucionado de unas pocas especies primitivas. Pero ninguno de ellos había dado una explicación de cómo ocurre esa evolución y, por lo tanto, tampoco fueron peligrosos adversarios de los hombres de la iglesia.
    -Pero Darwin si lo fue.
    -S√≠, y no sin raz√≥n. Tanto los hombres de la Iglesia, como muchos sectores de los ambientes cient√≠ficos, se aten√≠an a la doctrina de la Biblia. Seg√ļn la cual las distintas especies de plantas y animales eran inalterables. La idea era que cada especie animal fue creada de una vez por todas mediante un determinado acto de creaci√≥n. Esta visi√≥n cristiana tambi√©n armonizaba con Plat√≥n y Arist√≥teles.
    ¬ŅC√≥mo?
    -La teor√≠a de las Ideas de Plat√≥n implicaba que todas las especies animales eran inalterables porque estaban formadas seg√ļn las Ideas o formas eternas. El que las especies animales fueran inalterables constitu√≠a tambi√©n una piedra angular en la filosof√≠a de Arist√≥teles. No obstante, precisamente en la √©poca de Darwin se realizaron varias observaciones y hallazgos que pusieron nuevamente a prueba las ideas tradicionales.
    -¬ŅQu√© observaciones y hallazgos fueron √©stos?
    __En primer lugar, se encontraban cada vez m√°s f√≥siles, y adem√°s se encontraron grandes restos de huesos de animales extinguidos. El propio Darwin se hab√≠a asombrado por los hallazgos de restos de animales marinos tierra adentro. En Sudam√©rica, incluso en lo alto de los Andes, hizo hallazgos de este tipo. Sof√≠a, ¬Ņt√ļ me puedes explicar esto?
    -No.
    -Algunos opinaban que simplemente las personas o los animales los hab√≠an tirado por all√≠. Otros pensaban que Dios hab√≠a creado esos f√≥siles y restos de animales marinos. S√≥lo con el fin de enga√Īar a los imp√≠os.
    -¬ŅQu√© opinaba la ciencia?
    -La mayor pade de los ge√≥logos defendi√≥ la ¬ęteor√≠a de la crisis¬Ľ, en el sentido de que la Tierra hab√≠a sido asolada varias veces por grandes inundaciones, terremotos y otras cat√°strofes que extinguieron toda clase de vida. Tambi√©n la Biblia narra una cat√°strofe de ese tipo. Estoy pensando en el diluvio y en el Arca de No√©. Con cada cat√°strofe, Dios hab√≠a renovado la vida de la Tierra creando plantas y animales nuevos y m√°s perfectos.
    ¬ŅY entonces los f√≥siles eran huellas de formas anteriores de vida, formas que se extinguieron tras alguna terrible cat√°strofe?
    -Exactamente. Se dec√≠a, por ejemplo, que los f√≥siles eran huellas de animales que no consiguieron sitio en el Arca de No√©. Pero cuando Darwin se march√≥ de Inglaterra en el Beagle, se llev√≥ consigo el primer tomo de la obra Principios de Geolog√≠a, del ge√≥logo ingl√©s Charles Lyell. Este cient√≠fico opinaba que la geograf√≠a actual, con monta√Īas altas y valles profundos, era el resultado de una evoluci√≥n inmensamente larga y lenta. La idea era que cambios muy peque√Īos pueden conducir a enormes cambios geogr√°ficos, si se tienen en cuenta los grand√≠simos espacios de tiempo transcurridos.
    -¬ŅEn qu√© cambios pensaba √©l?
    -Pensaba en las mismas fuerzas que act√ļan hoy: el sol, el viento, la lluvia, la nieve, el deshielo, los terremotos y los elevamientos de la tierra. Se suele decir que la gota horada la piedra, no mediante la fuerza, sino mediante el continuo goteo. Lyell pensaba que esos cambios peque√Īos y graduales durante largos espacios de tiempo pueden llegar a transformar la naturaleza completamente. Pero esta tesis sola, no pod√≠a explicar por qu√© Darwin hab√≠a encontrado restos de animales marinos en lo alto de los Andes, aunque √©l no abandon√≥ nunca esta idea de que cambios peque√Īos y graduales pod√≠an dar lugar a grandes cambios, transcurridos ya espacios de tiempo inmensamente largos.
    -¬ŅPensar√≠a que tambi√©n se pod√≠a emplear una explicaci√≥n parecida para la evoluci√≥n de los animales?
    -Sí, se preguntaba precisamente eso. Pero como ya he indicado, Darwin era un hombre prudente, e hizo la pregunta mucho antes de atreverse a aventurar alguna respuesta. En este aspecto, emplea exactamente el mismo método que todos los verdaderos filósofos. Es importante preguntar, pero no siempre hay que tener prisa por contestar.
    -Entiendo.
    -Un factor decisivo de la teor√≠a de Lyell era la edad de la Tierra. En la √©poca de Darwin se supon√≠a generalmente que hab√≠an pasado unos 6.000 a√Īos desde que Dios creara el mundo. Se hab√≠a llegado a esa cifra contando las generaciones desde Ad√°n y Eva hasta ese momento.
    -¡Qué ingenuidad!
    -Bueno, eso es f√°cil de decir para nosotros, ahora que tenemos tanta informaci√≥n. Darwin lleg√≥ a la conclusi√≥n de que la Tierra ten√≠a unos 300 millones de a√Īos, pues una cosa quedaba totalmente clara, y era que ni la teor√≠a de Lyell sobre la evoluci√≥n gradual, ni la del propio Darwin tendr√≠an ning√ļn sentido si no se contaba con per√≠odos enormemente largos.
    -¬ŅY qu√© edad tiene verdaderamente la Tierra?
    -Hoy sabemos que la Tierra tiene 4.600 millones de a√Īos,
    -Ya est√° bien…
    -Hasta ahora nos hemos centrado en uno de los argumentos de Darwin sobre la evoluci√≥n biol√≥gica: la existencia estratificada de f√≥siles en las distintas capas de una monta√Īa. Otro argumento era la repartici√≥n geogr√°fica de las especies vivas. En este aspecto, el viaje de investigaci√≥n del propio Darwin contribuy√≥ con un material nuevo e inmensamente rico. Observ√≥ con sus propios ojos que, de una regi√≥n a otra, las distintas especies animales pod√≠an distinguirse por muy peque√Īas diferencias. Sobre todo hizo unas interesantes observaciones al respecto en las islas Cal√°pagos, al oeste de Ecuador.

    -¡Cuéntame!
    -Estamos hablando de un denso grupo de islas volc√°nicas. Por lo tanto no hab√≠a grandes diferencias ni en la fauna ni en la flora. Pero a Darwin le interesaban precisamente esas peque√Īas diferencias que exist√≠an. En todas esas islas se topaba con tortugas gigantes, pero variaban un poco de isla a isla. ¬ŅVerdaderamente hab√≠a creado Dios una raza de tortugas gigantes distinta para cada una de las islas?
    -Lo dudo.
    -A√ļn m√°s importantes fueron las observaciones que hizo Darwin sobre los p√°jaros en las Cal√°pagos. Hab√≠a claras diferencias de isla a isla entre las distintas clases de pinzones, por ejemplo en lo que se refiere a la forma del pico. Darwin demostr√≥ que estas variaciones estaban estrechamente unidas a lo que los pinzones com√≠an en las distintas islas. El pinz√≥n de tierra, de pico puntiagudo, se alimentaba de pi√Īones; el peque√Īo pinz√≥n cantor, de insectos; el pinz√≥n carpintero, de insectos que cog√≠a en los troncos y las ramas de los √°rboles… Cada una de las clases ten√≠a un pico perfectamente adaptado a los alimentos que tomaba. ¬ŅProven√≠an todos esos pinzones de la misma especie de pinzones? ¬ŅSe hab√≠a ido adaptando esa especie al entorno de las distintas islas, manera que al final hab√≠an aparecido nuevas especies de pinzones?
    -Tal vez llegara a esa conclusión.
    -S√≠, quiz√°s Darwin se convirtiera en ¬ędarvinista¬Ľ precisamente en las islas Gal√°pagos. Tambi√©n se dio cuenta de que la fauna en el peque√Īo archipi√©lago se parec√≠a a mucha de la que hab√≠a observado en Am√©rica del Sur. ¬ŅPod√≠a ser que definitivamente Dios hubiera creado esos animales un poco distintos entre ellos, o es que hab√≠a tenido lugar una evoluci√≥n? Dudaba cada vez m√°s de que
    las especies fueran inalterables. Pero a√ļn no ten√≠a ninguna explicaci√≥n satisfactoria sobre c√≥mo tal evoluci√≥n o adaptaci√≥n pod√≠a haberse producido. Quedaba a√ļn otro argumento a favor de la teor√≠a de que todos los animales de la Tierra estaban emparentados.
    -¬ŅCu√°l?
    -El que se refiere al desarrollo del feto en los mam√≠leros. Si se comparan fetos de perro, murci√©lago, conejo y ser humano en una fase temprana, son tan parecidos que casi no se percibe la diferencia. Hasta que el feto no est√° mucho m√°s desarrollado, no se puede distinguir el feto humano del feto de conejo. Esto deber√≠a indicar que somos parientes lejanos, ¬Ņno?
    -¬ŅPero segu√≠a sin encontrar la explicaci√≥n a c√≥mo se hab√≠a producido el desarrollo?
    -Reflexionaba constantemente sobre la teor√≠a de Lyell de que los cambios min√ļsculos pod√≠an dar lugar a grandes variaciones despu√©s de espacios de tiempo inmensamente largos. Pero no encontr√≥ ninguna explicaci√≥n que pudiera servir de principio universal. Conoc√≠a tambi√©n la teor√≠a del zo√≥logo franc√©s Lamarck. Lamarck hab√≠a se√Īalado que cada una de las especies animales hab√≠a evolucionado seg√ļn sus necesidades. Las jirafas, por ejemplo, ten√≠an el cuello tan largo porque durante muchas generaciones lo hab√≠an estirado con el fin de llegar a las hojas de los √°rboles. Lamarck opinaba que las cualidades que cada individuo va adquiriendo poco a poco gracias a sus propios esfuerzos tambi√©n son heredadas por los hijos. No obstante, Darwin dej√≥ esta teor√≠a de las ¬ęcualidades adquiridas¬Ľ a un lado, simplemente porque Lamarck no ten√≠a ninguna prueba de sus atrevidas aseveraciones. Pero hab√≠a otro aspecto, mucho m√°s pr√≥ximo, en el que Darwin pensaba cada vez m√°s. Podr√≠amos decir que ten√≠a el propio mecanismo de la evoluci√≥n de las especies delante de sus narices.
    Estoy esperando.
    -Pero prefiero que t√ļ misma descubras ese mecanismo. Por eso te pregunto: si tienes tres vacas, pero s√≥lo tienes comida para alimentar a dos de ellas, ¬Ņqu√© har√≠as entonces?
    -Puede que tuviera que sacrificar a una de ellas.
    -¬ŅS√≠…? ¬ŅY a qu√© vaca matar√≠as?
    -Seguramente mataría a la vaca que diera menos leche.
    -¬ŅAh, s√≠?
    -Sí, es lógico.
    -Y precisamente eso es lo que la gente ha hecho durante miles de a√Īos. Pero no dejemos todav√≠a a las dos vacas. Y si quisieras que una de ellas tuviera terneros, ¬Ņa cu√°l de ellas elegir√≠as para tenerlos?
    -A la que diera más leche, porque lo más seguro es que también el ternero se convirtiera en una buena vaca lechera.
    -De modo que prefieres las buenas vacas lecheras a las malas. Entonces bastar√° con un ejercicio m√°s. Si vas de caza y tienes dos perros cazadores, pero tienes que deshacerte de uno de ellos, ¬Ņcon cu√°l de ellos te quedar√≠as?
    Evidentemente me quedaría con el que fuera mejor cazador.
    -De esa manera favorecer√≠as al perro cazador m√°s h√°bil, ¬Ņverdad? Y √©se, Sof√≠a, ha sido el procedimiento que ha utilizado la humanidad para criar animales durante m√°s de diez mil a√Īos. Las gallinas no siempre han puesto cinco huevos a la semana, las ovejas no han tenido siempre tanta lana, y los caballos no han sido siempre tan fuertes y r√°pidos. La gente ha ido haciendo una selecci√≥n artificial. Y lo mismo ha pasado dentro del reino vegetal. No se siembran patatas malas si se tiene acceso a mejores semillas. Nadie se ocupa de cortar espigas que no llevan trigo. El punto clave de Darwin es que ninguna vaca, ninguna espiga de trigo ning√ļn perro o ning√ļn pinz√≥n son id√©nticos a otros ejemplares de su misma especie. La naturaleza muestra un enorme abanico de variaciones, incluso dentro de la misma especie ning√ļn individuo es id√©ntico a otro. De eso seguramente te diste cuenta cuando probaste la bebida azul.
    -Ya lo creo.
    -Darwin tuvo que preguntarse a s√≠ mismo: ¬Ņpodr√≠a exisitir un mecanismo semejante tambi√©n en la naturaleza? ¬ŅPodr√≠a ser que la naturaleza realizara una ¬ęselecci√≥n natural¬Ľ de individuos ¬ęaptos¬Ľ para vivir? Y finalmente, pero no por ello menos importante: ¬Ņpodr√≠a un mecanismo de ese tipo crear muy a la larga especies totalmente nuevas de animales y plantas?
    -Me imagino que la respuesta es que sí.
    -Darwin segu√≠a sin poderse imaginar del todo c√≥mo se pod√≠a realizar tal ¬ęselecci√≥n natural¬Ľ. Pero en el mes de octubre de 1838, exactamente dos a√Īos despu√©s de volver en el Beagle, se encontr√≥ por pura casualidad con un peque√Īo libro del especialista en poblaci√≥n Thomas Malthus, titulado An Essay on the PrincipIe of Population (Ensayo sobre el principio de la poblaci√≥n). Fue Benjamin Franklin, el americano que entre otras cosas invent√≥ el pararrayos, quien le dio la idea del libro a Malthus. Franklin hab√≠a se√Īalado que si no hubiese factores del imitadores en la naturaleza, una sola planta o especie se habr√≠a extendido por toda la Tierra. Pero como hay varias especies, se mantienen en jaque entre ellas.
    -Entiendo.
    -Malthus continu√≥ desarrollando esta idea y la aplic√≥ a la situaci√≥n de la poblaci√≥n de la Tierra. Se√Īal√≥ que la capacidad procreadora de los humanos es tan grande que siempre nacen m√°s ni√Īos de los que tienen posibilidad de que vivan. Opinaba que ya que la producci√≥n de alimentos nunca podr√° llegar a alcanzar el crecimiento de la poblaci√≥n, un gran n√ļmero est√° destinado a sucumbir en la lucha por la vida. Los que sobrevivan, y, por consiguiente, saquen adelante la raza, ser√°n los que mejor se defiendan en la lucha por la existencia.
    -Suena lógico.
    -Pero √©ste era ese mecanismo universal que buscaba Darwin. De pronto tuvo la explicaci√≥n de c√≥mo sucede la evoluci√≥n. Se debe a la selecci√≥n natural en la lucha por la vida y, en esa lucha, el que mejor se adapte al entorno es el que sobrevivir√° y llevar√° la raza adelante. √Čsta era la segunda teor√≠a que present√≥ en el libro El origen de la especies. Escribi√≥: ¬ęEl elefante es, de todos los animales conocidos, el que m√°s despacio se reproduce, pero si todas sus cr√≠as sobrevivisen habr√≠a, despu√©s de 750 a√Īos, cerca de diecinueve millones de elefantes descendientes de la primera pareja¬Ľ.
    -Por no hablar de todos los miles de huevas de bacalao de un solo bacalao.
    -Darwin se√Īal√≥ que la lucha por la existencia es a menudo m√°s dura entre especies cercanas, porque tienen que luchar por los mismos alimentos. Es entonces cuando act√ļan las peque√Īas ventajas, es decir, las peque√Īas y positivas variaciones con respecto a la media. Cuanto m√°s dura sea la lucha por la existencia, m√°s r√°pida ser√° la evoluci√≥n de nuevas especies. En esos casos solamente sobrevivir√°n los que est√©n mejor adaptados, todos los dem√°s morir√°n.
    -Cuanto menos alimento haya y m√°s numerosas sean las camadas, ¬Ņm√°s r√°pida ser√° la evoluci√≥n?
    -Si, pero no se trata √ļnicamente de alimentos. Puede ser igual de importante evitar ser presa de otros animales. En este sentido puede ser una ventaja, por ejemplo, tener un color de ¬ęcamuflaje¬Ľ, o la capacidad de correr deprisa o de detectar animales hostiles, o, en el peor de los casos, saber mal. Tampoco es de despreciar un veneno que mate a los animales de rapi√Īa. No es una casualidad que muchos cactus sean venenosos, Sof√≠a. En el desierto crece casi √ļnicamente el cactus, raz√≥n por la cual es una planta muy expuesta a los animales herb√≠voros.
    -La mayoría de los cactus tiene además pinchos.
    -Tambi√©n la capacidad de reproducci√≥n es evidentemente de importancia primordial. Darwin estudi√≥ detalladamente lo ingeniosa que llega a ser en muchos casos la polinizaci√≥n. Las plantas irradian sus maravillosos colores v emiten sus dulces aromas precisamente con el fin de atraer a insectos que contribuyan a la polinizaci√≥n. Por la misma raz√≥n los p√°jaros entonan sus hermosos gorgoritos. Un buey perezoso o melanc√≥lico no tiene como tal ning√ļn inter√©s para la historia de su especie. Tales cualidades aberrantes desaparecer√°n casi instant√°neamente. Porque la √ļnica misi√≥n que tiene el individuo es crecer y alcanzar la madurez sexual y reproducirse para continuar la especie. Es como una larga carrera de relevos. Aquellos que, por alguna raz√≥n, no consiguen llevar adelante sus genes, ser√°n eliminados durante la selecci√≥n. De esta forma la especie siempre ir√° mejorando. La resistencia a las enfermedades es una importante cualidad que siempre van recogiendo y conservando las variantes que sobreviven.
    -¬ŅQuiere decir eso que todo mejora cada vez m√°s?
    -La selecci√≥n constante hace que los que est√©n mejor adaptados a un determinado ambiente, o a una determinada celda ecol√≥gica, sean los que a la larga contin√ļen la especie dentro de ese ambiente. No obstante, lo que es una ventaja en un ambiente no tiene por qu√© serlo en otro. Para algunos de los pinzones de las islas Cal√°pagos la destreza voladora era muy importante. Pero no es tan importante volar bien si la comida hay que buscarla en la tierra. En el transcurso de los tiempos, han surgido tantas especies animales precisamente por existir tantas celdas distintas en la naturaleza.
    -Pero, en cambio sólo hay una especie humana
    -Sí, porque los humanos tienen una fantástica capacidad de adaptarse a las más diversas condiciones de vida. Esto fue algo que asombró a Darwin cuando vio cómo los indios de la Tierra de Fuego sobrevivían en aquel clima tan frío. Pero no significa que todos los humanos sean iguales. Los que viven alrededor del ecuador, tienen la piel más oscura que los que habitan las regiones más al norte, y esto se debe a que la piel morena protege mejor contra la luz solar. Personas blancas que se exponen mucho al sol están, por ejemplo, más expuestas a padecer cáncer de piel.
    -¬ŅEs una ventaja tener la piel blanca si vives en el norte?
    -Pues s√≠, porque en el caso contrario, las personas habr√≠an tenido la piel oscura en todas partes. Pero la piel blanca desarrolla m√°s f√°cilmente vitaminas solares, lo que puede ser una gran ventaja en lugares con poco sol. Hoy en d√≠a esto no es muy importante porque podemos procurarnos suficientes vitaminas solares con lo que comemos. Pero no hay nada que sea casual en la naturaleza. Todo se debe a los min√ļsculos cambios que han ido teniendo lugar durante innumerables generaciones.
    -En realidad es fant√°stico.
    ¬ŅVerdad que s√≠? Entonces, por ahora, podemos resumir la teor√≠a de la evoluci√≥n de Darwin de la siguiente forma…
    ¬°Venga!
    -Podemos decir que la ¬ęmateria prima¬Ľ que se halla detr√°s de la evoluci√≥n de la vida en la Tierra son las constantes variaciones entre los individuos dentro de la misma especie y tambi√©n las enormes camadas que hacen que s√≥lo una peque√Īa parte consiga sobrevivir. El propio ¬ęmecanismo¬Ľ o fuerza motriz Ile la evoluci√≥n es la selecci√≥n natural en la. lucha por la existencia. Esta selecci√≥n hace que siempre sean los m√°s fuertes o los ¬ęmejor adaptados¬Ľ los que sobrevivan.
    -Me parece tan l√≥gico como un ejercicio de matem√°ticas. ¬ŅC√≥mo fue recibido el libro sobre el ¬ęorigen de las especies¬Ľ?
    -Hubo algunas luchas bastante feroces. La Iglesia protest√≥ en√©rgicamente, y la ciencia brit√°nica se dividi√≥ en dos. En realidad no era de extra√Īar, pues Darwin hab√≠a alejado a Dios del acto de la Creaci√≥n. Ahora bien, algunos se√Īalaron que era mucho m√°s grandioso crear algo que llevara inherentes sus propias posibilidades de evoluci√≥n que crear en detalle todas las cosas de una sola vez.
    De pronto Sofía se levantó de la silla de un salto.
    -¡Mira! -exclamó.
    Se√Īal√≥ a la ventana. Junto al lago andaban una mujer hombre cogidos de la mano. Estaban totalmente desnudos.
    -Son Adán y Eva -dijo Alberto-. Poco a poco tuvieron que resignarse a compartir su destino con el de Caperucita Roja y Alicia en el País de las Maravillas. Por eso aparecen aquí.
    Sofia se acercó a la ventana para verlos mejor. Pronto desaparecieron entre los árboles.
    -Porque Darwin pensaba que los humanos descend√≠an de los animales, ¬Ņno?
    -En 1871 public√≥ el libro Descent of man, o La descedencia humana, en el que se√Īala todos los grandes parecidos entre humanos y animales; y que los humanos y los monos antropoideos en alg√ļn momento del pasado tienen que haberse desarrollado del mismo progenitor. Por entonces tambi√©n se hab√≠an encontrado los primeros f√≥siles de cr√°neos de una clase extinguida de humanos, primero en una cantera en el pe√Ī√≥n de Gibraltar y unos a√Īos m√°s tarde en Neanderthal, en Alemania. Curiosamente las protestas fueron menores en 1871 que en 1859, cuando Darwin public√≥ El origen de las especies, pero la idea de que el hombre desciende de los animales ya estaba impl√≠cita en aquel primer libro. Y, como ya he dicho, cuando muri√≥ Darwin en 1882 fue enterrado con todos los honores como un pionero del mundo de la ciencia.
    -De modo que al final recibió los honores que se merecía.
    -Al final s√≠. Pero al principio fue caracterizado como el ¬ęhombre m√°s peligroso de Inglaterra¬Ľ.
    -¡Madre mía!
    -¬ęEsperemos que no sea verdad¬Ľ, dijo una noble se√Īora, ¬ępero si resulta ser verdad, esperemos que no se llegue a saber p√ļblicamente¬Ľ. Un reconocido cient√≠fico de la √©poca dijo algo parecido: ¬ęUn humillante descubrimiento; cuanto menos se hable de √©l, mejor¬Ľ.
    -¬°Ellos casi aportaron la prueba de que los humanos est√°n emparentados con los avestruces!
    -Pues s√≠, es verdad. Pero es f√°cil para nosotros saberlo todo a posteriori. De pronto mucha gente se sinti√≥ obligada a revisar su visi√≥n del G√©nesis de la Biblia. El joven escritor John Ruskin lo expres√≥ as√≠: ¬ęOjal√° los ge√≥logos me dejaran en paz. Al final de cada vers√≠culo de la Biblia oigo sus martillazos¬Ľ.
    -¬ŅY los martillazos eran el dudar de la palabra de Dios?
    -Supongo que era eso lo que quiso decir. Porque no s√≥lo se desmoron√≥ la interpretaci√≥n literal del G√©nesis, sino que la teor√≠a de Darwin implicaba que eran variaciones completamente casuales las que al fin y al cabo hab√≠an producido al hombre. Y m√°s que eso: Darwin hab√≠a convertido al ser humano en un producto de algo tan poco emocional como la ¬ęlucha por la existencia¬Ľ.
    -¬ŅDarwin dijo algo de c√≥mo se producen estas ¬ęvariaciones casuales¬Ľ?
    -Estás tocando el punto más débil de su teoría. Darwin tenía sólo vagas nociones de genética. Algo se produce mediante el cruce. Un padre y una madre nunca llegan a tener dos hijos totalmente iguales; ya ahí se produce una cierta variación. Por otra parte, tampoco se puede conseguir algo verdaderamente nuevo de esa manera. Además hay plantas y animales que son gemíparos, o que se reproducen mediante división celular. En cuanto a la cuestión de cómo se producen las variaciones, el llamado neodarvinismo ha completado la teoría de Darwin.
    -¡Cuéntame!
    -Todo lo que sea vida y reproducci√≥n se trata, en √ļltimo t√©rmino, de divisi√≥n celular. Al dividirse una c√©lula en dos, se producen dos c√©lulas id√©nticas con exactamente los mismos genes. Por divisi√≥n celular se entiende, por tanto, el que una c√©lula se copia a s√≠ misma.
    -¬ŅS√≠?
    -Pero algunas veces ocurren min√ļsculos fallos en este proceso, de modo que la c√©lula copiada no sale exactamente igual a la c√©lula madre. A este fen√≥meno la biolog√≠a moderna lo llama mutaci√≥n. Tales mutaciones pueden carecer totalmente de importancia, pero otras pueden conducir a cambios acentuados de las cualidades del individuo. Algunas pueden ser directamente da√Īinas, y esos ¬ęmutantes¬Ľ se eliminan constantemente de las grandes camadas mediante la selecci√≥n. Muchas enfermedades se deben en realidad a una mutaci√≥n. Ahora bien, algunas veces una mutaci√≥n tambi√©n puede aportar al individuo precisamente aquella cualidad positiva que este individuo necesita para defenderse mejor en la lucha por la existencia.
    -¬ŅPor ejemplo un cuello m√°s largo?
    -La explicaci√≥n de Lamarck sobre el cuello largo de la jirafa, era que las jirafas se hab√≠an estirado. Pero seg√ļn el darvinismo, ninguna cualidad de ese tipo es hereditaria, Darwin pens√≥ que era una variaci√≥n natural de la longitud del cuello del progenitor de la jirafa. El neodarvinismo completa este punto se√Īalando una clara causa de que se produzcan esas variaciones.
    -¬ŅEran las mutaciones?
    -Sí. Cambios completamente accidentales en los genes proporcionaron a algunos de los antepasados de las jirafas un cuello un poco más largo que la media. Cuando había escasez de comida podía resultar muy importante. El que llegaba más alto en los árboles, tenía las mayores posibilidades de sobrevivir. Podemos además imaginarnos que algunas de las jirafas primitivas hubieran desarrollado la capacidad de hurgar en la tierra para encontrar comida. Después de muchísimo tiempo, una especie de animales extinguida puede, como ves, dividirse en dos especies de animales.
    -Entiendo.
    -Vamos a ver unos ejemplos más recientes de cómo funciona la selección natural. Es un principio muy sencillo.
    -¡Venga, cuéntame!
    -En Inglaterra vive una determinada especie de mariposas llamada medidor de abedul. Como su nombre indica, viven en los claros troncos de los abedules. Si retrocedemos al siglo XVIII veremos que la gran mayor√≠a de medidores de abedules era de un color gris claro. ¬ŅPor qu√©, Sof√≠a?
    -Porque así los pájaros no las veían fácilmente.
    -Pero de vez en cuando nac√≠an algunos ejemplares oscuros, debido a mutaciones completamente accidentales. ¬ŅC√≥mo crees que se defendieron estas variantes oscuras?
    -Serían mas fáciles de ver, y por consiguiente también más fáciles de atrapar por pájaros hambrientos.
    -Porque en este ambiente, es decir en los claros troncos de abedul, el color oscuro era una cualidad desfavorable. Por lo tanto, eran siempre las mariposas blancas las que aumentaban. Pero de pronto sucedi√≥ algo en el ambiente. Debido a la industrializaci√≥n, en algunos lugares los troncos blancos se volvieron completamente oscuros por el holl√≠n. ¬ŅQu√© crees que sucedi√≥ entonces?
    Supongo que ahora eran las mariposas oscuras las que se defendían mejor.
    -S√≠, y no tardaron mucho en aumentar en cantidad. Entre 1848 y 1948 el porcentaje de medidores negros de abedules aument√≥ del uno al noventa y nueve por ciento en algunos sitios. El ambiente hab√≠a sido modificado, y ya no era ninguna ventaja ser claro en la lucha por la existencia. ¬°M√°s bien al contrario! Los ¬ęperdedores¬Ľ blancos eran eliminados, con la ayuda de los p√°jaros, nada m√°s aparecer en los √°rboles. No obstante volvi√≥ a suceder un importante cambio. Una reducci√≥n en la utilizaci√≥n de carb√≥n y un mejor equipo de limpieza en las f√°bricas ha dado como resultado un medio ambiente mucho m√°s limpio en los √ļltimos a√Īos.
    -¬ŅDe modo que los troncos se est√°n volviendo blancos?
    -Por eso las mariposas están a punto de volver al color blanco. Eso es lo que se llama adaptación. Estamos ante una ley de la naturaleza.
    -Entiendo.
    -Pero hay más ejemplos sobre cómo las personas intervienen en el medio ambiente.
    -¬ŅEn qu√© est√°s pensando?
    -Se ha intentado combatir las alima√Īas con distintas materias venenosas. En un principio puede dar buenos resultados. Pero cuando se pulveriza un campo o un huerto con venenos contra los insectos, se causa una peque√Īa cat√°strofe ecol√≥gica para aquellas alima√Īas que uno desea combatir. Una serie de mutaciones puede dar lugar a que aparezca un grupo de alima√Īas que sea m√°s resistente al veneno empleado. Ahora esos ¬ęganadores¬Ľ tienen el campo libre, y de esa manera las alima√Īas se vuelven cada vez m√°s dif√≠ciles de combatir precisamente por los intentos humanos de exterminarlas. Son, como ya sabes, las variantes m√°s resistentes las que sobreviven.
    -¡Qué horror!
    -Al menos da que pensar. Tambi√©n en nuestro propio cuerpo intentamos combatir par√°sitos da√Īinos. Estoy pensando en las bacterias.
    -Utilizamos penicilina u otros antibióticos.
    -Y una cura de penicilina es precisamente una ¬ęcat√°strofe ecol√≥gica¬Ľ para los peque√Īos diablos. Pero conforme √≠bamos derrochando penicilina tambi√©n nos hac√≠amos resistentes a ciertas bacterias. De esa forma hemos ido creando bacterias que son mucho m√°s dif√≠ciles de combatir que antes. Nos vemos obligados a utilizar antibi√≥ticos cada vez m√°s fuertes, pero al final…
    -Al final nos saldr√°n las bacterias por la boca, ¬Ņno? ¬ŅQuiz√°s tengamos que empezar a pegarles tiros?
    -Eso quiz√°s sea un poco exagerado. Pero est√° claro que la medicina moderna ha creado un serio dilema. No se trata s√≥lo de que algunas bacterias se hayan vuelto m√°s agresivas. Antes hab√≠a muchos ni√Īos que no llegaban a adultos porque sucumb√≠an a diferentes enfermedades, e incluso se puede decir que s√≥lo sobreviv√≠an unos pocos. Ahora bien la medicina moderna ha dejado esta selecci√≥n natural de alguna manera fuera de juego. Lo que ayuda a un individuo a superar una mala racha de salud, puede a la larga llegar a debilitar las resistencias de la humanidad contra diversas enfermedades. Si no consideramos en absoluto lo que llamamos ¬ęhigiene de la herencia¬Ľ, eso puede conducir a una degeneraci√≥n de la humanidad. Con esto se quiere decir que se debilitan las condiciones gen√©ticas para evitar enfermedades graves.
    -Son perspectivas bastante siniestras.
    -S√≠, pero un verdadero fil√≥sofo no puede dejar de se√Īalar lo ¬ęsiniestro¬Ľ si cree que es verdad. Intentemos resumir de nuevo.
    ¬°Adelante!
    __Puedes decir que la vida es como una gran lotería en la que solamente los décimos ganadores son visibles.
    -¬ŅQu√© quieres decir con eso?
    -Los que han perdido en la lucha por la existencia han desaparecido. Detr√°s de cada especie de plantas y animales de la Tierra hay millones de a√Īos de selecci√≥n de ¬ęd√©cimos ganadores¬Ľ. Y los ¬ęd√©cimos perdedores¬Ľ s√≥lo aparecen una vez, lo cual quiere decir que no existe hoy en d√≠a ninguna especie de plantas o animales que no puedan llamarse ¬ęd√©cimos ganadores¬Ľ en la gran loter√≠a de la vida.
    -Porque sólo se conserva lo mejor.
    -As√≠ puedes expresarlo si quieres. Ahora me puedes alcanzar aquella l√°mina que trajo ese… bueno, ese vigilante de fieras.
    Sol√≠a le dio la l√°mina. Por un lado estaba dibujada el Arca de No√©; por el otro lado se hab√≠a dibujado un √°rbol geneal√≥gico para todas las especies animales. √Čste era el lado que Alberto le quer√≠a ense√Īar.
    -La l√°mina muestra el reparto de las distintas especies de plantas y animales. ¬ŅVes c√≥mo cada una de las distintas especies pertenece a grupos, clases y series?
    -Sí.
    -Junto con los monos, los hombres pertenecemos a los llamados primates. Los primates son mamíferos, y todos los mamíferos pertenecen a los vertebrados, que a su vez pertenecen a los animales pluricelulares.
    -Casi recuerda a Aristóteles.
    -Es verdad. Pero esta l√°mina no s√≥lo nos dice algo de la divisi√≥n de las diferentes especies hoy, sino que tambi√©n dice algo de la historia de la evoluci√≥n de la vida. ¬ŅVes por ejemplo que los p√°jaros se separaron una vez de los reptiles, y que los reptiles se separaron por su parte de los anfibios y que los anfibios lo hicieron de los peces?
    -Sí, queda claro.
    -Cada vez que una de las l√≠neas se divide en dos, han surgido mutaciones que han conducido a nuevas especies. As√≠ surgieron tambi√©n con los a√Īos las diferentes clases y series de animales. Esta l√°mina est√° muy simplificada. En realidad hoy viven en el mundo m√°s de un mill√≥n de especies animales, y ese mill√≥n s√≥lo es una fracci√≥n de todas las especies animales que han vivido en la Tierra. ¬ŅVes por ejemplo que un grupo de animales llamados trilobites est√° totalmente extinguido?
    -Y m√°s abajo est√°n los animales unicelulares.
    -Algunos de los cuales tal vez no hayan cambiado en un par de millones de a√Īos. ¬ŅVes que va una l√≠nea de esos Organismos unicelulares al reino vegetal? Pues tambi√©n las plantas probablemente descienden de la misma c√©lula primigenia que todos los animales.
    -Lo comprendo, pero hay algo que me gustaría saber.
    -Dime.
    -¬ŅDe d√≥nde vino esa ¬ęc√©lula primigenia¬Ľ? ¬ŅTen√≠a Darwin alguna respuesta a esa pregunta?
    -Te he dicho ya que Darwin era un hombre muy prudente. No obstante, sobre este punto que mencionas, se aventur√≥ a adivinar. Escribi√≥: ¬ę.. si pudi√©ramos imaginarnos una peque√Īa charca c√°lida en la que se encontraran toda clase de sales, en la que hubiera amoniaco y f√≥sforo, luz, calor, electricidad, etc., y que se formase qu√≠micamente un compuesto prote√≠nico en esta charca, dispuesto a someterse a cambios a√ļn m√°s complicados…¬Ľ.
    -¬ŅS√≠, qu√©?
    -Darwin filosofa sobre cómo la primera célula podría haber surgido en una materia inorgánica. Y vuelve a dar en el clavo. La ciencia de hoy se imagina precisamente que la primera y primitiva forma de vida surgió en esa charquita cálida que describió Darwin.
    ¬°Cuenta!
    -Bastará con un esbozo superficial, y recuerda que estamos a punto ya de despedirnos de Darwin. Vamos a dar el salto hasta lo más nuevo en la investigación sobre el origen de la vida en la Tierra.
    -Estoy a punto de ponerme nerviosa. Nadie conoce la respuesta a c√≥mo ha surgido la vida, ¬Ņno?
    -Quizás no, pero se han ido colocando cada vez más piezas en ese rompecabezas sobre cómo pudo haber comenzado la vida.
    -¬°Sigue!
    -Afirmemos en primer lugar que toda clase de vida en la Tierra, plantas y animales, est√° construida alrededor de exactamente las mismas sustancias. La definici√≥n m√°s sencilla de ¬ęvida¬Ľ es que vida es una sustancia que en una disoluci√≥n nutritiva tiene la capacidad de dividirse en dos partes id√©nticas. Este proceso es dirigido por una sustancia que llamamos ADN. Con el ADN se indican los cromosomas o materiales gen√©ticos que se encuentran en todas las c√©lulas vivas. Tambi√©n hablamos de la mol√©cula ADN, porque el ADN es en realidad una complicada mol√©cula, o una macromol√©cula. La cuesti√≥n es c√≥mo se produjo la primera mol√©cula ADN.
    -¬ŅSi?
    -La Tierra se form√≥ cuando surgi√≥ el sistema solar hace 4.600 millones de a√Īos. Al principio era una masa incandescente, pero poco a poco la corteza terrestre se fue enfriando. La ciencia moderna opina que la vida se produjo hace entre 3.000 y 4.000 millones de a√Īos.
    -Suena completamente improbable.
    -Eso no lo puedes decir hasta no haber oído el resto. En primer lugar tienes que darte cuenta de que el planeta tenía un aspecto muy distinto al que tiene hoy. Como no había vida, tampoco había oxígeno en la atmósfera. El oxígeno libre no se forma hasta la fotosíntesis de las plantas. El hecho de que no hubiera oxígeno es muy importante. Es impensable que los ladrillos de la vida, que a su vez pueden formar el ADN, hubieran podido surgir en una atmósfera que contuviera oxígeno.
    -¬ŅPor qu√©?
    -Porque el oxígeno es un elemento muy reactivo. Mucho antes de haberse podido formar moléculas tan complicadas como la de ADN, los ladrillos de la molécula ADN se habrían oxidado.
    -Vale.
    -Por eso sabemos tambi√©n con seguridad que no surge nueva vida hoy en d√≠a, ni siquiera una bacteria o un virus. Esto quiere decir que toda la vida en la Tierra tiene que tener la misma edad. Un elefante tiene un cuadro geneal√≥gico tan largo como la bacteria m√°s simple. Podr√≠as decir que un elefante, o una persona, en realidad son una continua colonia de animales unicelulares. Porque en cada c√©lula del cuerpo tenemos exactamente el mismo material gen√©tico. Toda la receta sobre qui√©nes somos se encuentra, por lo tanto, escondida en cada c√©lula min√ļscula del cuerpo.
    -Es curioso.
    -Uno de los grandes enigmas de la vida es que las c√©lulas de un animal pluricelular sean capaces de especializar su funci√≥n. Porque todas las distintas propiedades gen√©ticas no est√°n activas en todas las c√©lulas. Algunas de esas propiedades, o genes, est√°n ¬ęapagadas¬Ľ y otras est√°n ¬ęencendidas¬Ľ. Una c√©lula del h√≠gado produce unas prote√≠nas diferentes a las que produce una neurona o una c√©lula de la piel. Pero tanto en la c√©lula del h√≠gado, como en la neurona y en la c√©lula de la piel, existe la misma mol√©cula ADN, que contiene, como ya indicamos, toda la receta del organismo del que estamos hablando.
    -¬°Sigue!
    -Cuando no había oxígeno en la atmósfera, tampoco había ninguna capa protectora de ozono alrededor del planeta. Es decir, que no había nada que obstaculizara las radiaciones del universo. Esto es muy importante, porque precisamente esta radiación jugaría un papel relevante en la formación de las primeras moléculas complicadas. Esa radiación cósmica fue la propia energía que hizo que las distintas sustancias químicas de la tierra comenzaran a unirse en complicadas macromoléculas.
    -Vale.
    -Puntualizo: para que esas moléculas complicadas de las que está compuesta toda clase de vida pudieran formarse, tuvieron que haberse cumplido al menos dos condiciones: no pudo existir oxígeno en la atmósfera, y tuvo que haber existido la posibilidad de radiación del universo.
    -Entiendo.
    -En la ¬ępeque√Īa charca c√°lida¬Ľ, o ¬ęcaldo primigenio la suelen llamar los cient√≠ficos de hoy en d√≠a, se form√≥ en una ocasi√≥n una macromol√©cula enormemente complicada, la cual ten√≠a la extra√Īa cualidad de poder dividirse en dos partes id√©nticas. Y con ello se pone en marcha esa larga evoluci√≥n, Sof√≠a. Si simplificamos un poco, vemos que ya estamos hablando del primer material gen√©tico, el primer ADN o la primera c√©lula viva. √Čsta se dividi√≥ y se volvi√≥ a dividir, pero desde el principio ocurrieron tambi√©n constantes mutaciones. Despu√©s de un tiempo inmensamente largo ocurri√≥ que esos organismos unicelulares se unieron para formar organismos pluricelulares m√°s complicados. As√≠ se puso tambi√©n en marcha la fotos√≠ntesis de las plantas, y se form√≥ una atm√≥sfera que conten√≠a oxigeno. Esta atm√≥sfera tuvo una doble importancia: en primer lugar, debido a ella, se pudieron desarrollar los animales que respiraban con pulmones. La atm√≥sfera defendi√≥, adem√°s, la vida contra las radiaciones da√Īinas del universo. Porque precisamente esa radiaci√≥n, que quiz√°s fuera una importante ¬ęchispa¬Ľ para la formaci√≥n de la primera c√©lula, tambi√©n es muy da√Īina para toda clase de vida.
    -Pero supongo que la atm√≥sfera no se form√≥ de un d√≠a para otro, ¬Ņno?
    -La vida se produjo primero en ese peque√Īo ¬ęmar¬Ľ que hemos llamado ¬ęcaldo primigenio¬Ľ. All√≠ se pod√≠a vivir protegido contra la peligrosa radiaci√≥n. Mucho m√°s tarde, y despu√©s de que la vida del mar hubiese formado una atm√≥sfera, subieron a tierra firme los primeros anfibios. Y de todo lo dem√°s ya hemos hablado. Estamos sentados en una caba√Īa del bosque mirando hacia atr√°s a un proceso que ha durado unos tres o cuatro mil millones de a√Īos. Precisamente en nosotros el largo proceso ha llegado a tomar conciencia de si mismo.
    -¬ŅPero t√ļ crees, a pesar de todo, que todo esto ha sucedido por pura casualidad?
    -No, yo no he dicho eso. La l√°mina muestra que la evoluci√≥n puede tener una direcci√≥n. En el curso de millones de a√Īos se han ido formando animales con un sistema nervioso cada vez m√°s complicado y poco a poco tambi√©n con un cerebro cada vez m√°s grande. Personalmente no creo que esto sea casual. ¬ŅT√ļ qu√© crees?
    -El ojo humano no puede haber sido creado por pura casualidad. ¬ŅNo crees que significa algo el que podamos ver el mundo que nos rodea?
    -Lo del desarrollo del ojo también asombró a Darwin. No le encajaba muy bien que una cosa tan maravillosa como un ojo pudiera surgir solamente por la selección natural.
    Sof√≠a se qued√≥ mirando a Alberto. Pens√≥ en lo extra√Īo que era que viviera justo en este momento, que viviera solamente esta vez y que jam√°s volviera a la vida. De pronto exclam√≥:
    -¬ęQu√© significa la eterna Creaci√≥n, si todo lo creado ha de desaparecer para siempre!¬Ľ
    Alberto la miró severamente.
    -No deberías hablar así, hija mía. Son palabras del diablo.
    -¬ŅDel diablo?
    -O de Mefisto, del Fausto de Goethe: ¬ęWas sol√≠ uns denn das ewge Schaffen! / Cescha√≠fenes zu nichts hinwegzuraffen! ¬Ľ
    -¬ŅPero qu√© significan exactamente esas palabras?
    -Justo en el instante antes de morir, Fausto mira hacía atrás en su larga vidar y exclama triunfante:

    Deténte, eres tan hermosa.
    La huella de mi vida
    no puede quedar envuelta en la nada.
    Basta el presentimiento de aquella
    felicidad sublime
    para hacerme gozar mi hora inefable.

    -¡Qué palabras tan bonitas!
    -Pero luego le toca al diablo. En cuanto Fausto expira, Mefisto exclama:
    ¡Acabó!
    ¬°Est√ļpida palabra!
    ¬ŅPor qu√© acab√≥?
    ¬ŅNo equivale esto a decir que todo qued√≥
    reducido a la nada?
    ¡Qué significa la eterna Creación,
    si todo lo creado ha de desaparecer para siempre!
    El mundo, al dejar de existir,
    ser√° como si no hubiese existido nunca,
    y, sin embargo, lo vemos agitarse incesante
    como si realmente fuese algo.
    En verdad, prefiero a√ļn mi eterno vac√≠o.

    -¡Qué pesimista! Me ha gustado más la primera cita. Aunque su vida acababa, Fausto veía un significado en las huellas que dejaba tras sí.
    -¬ŅNo es tambi√©n una consecuencia de la teor√≠a de la evoluci√≥n de Darwin que formamos parte de algo grande, y que cada min√ļscula forma de vida tiene importancia para el gran contexto? ¬°Nosotros somos el planeta vivo, Sof√≠a! Somos el gran barco que navega alrededor de un sol ardiente en el universo. Pero cada uno de nosotros tambi√©n es un barco que navega por la vida cargado de genes. Si logramos llevar esta carga al pr√≥ximo puerto, entonces no habremos vivido en vano. Bjornstjerne Bjornson expres√≥ la misma idea en el poema ¬ęPsalmo II¬Ľ:

    ¬°Honremos la primavera eterna de la vida
    que todo lo creó!;
    hasta lo min√ļsculo tiene su creaci√≥n merecida,
    sólo la forma se perdió.
    De estirpes nacen estirpes
    que alcanzan mayor perfección;
    de especies nacen especies,
    millones de a√Īos de resurrecci√≥n.

    ¬°Al√©gra te t√ļ que tuviste la suerte de participar
    como flor en su primer abril
    y, en honor a lo eterno, el día disfrutar
    como ser humano
    y de poner tu grano
    en la tarea de la eternidad;
    peque√Īo y d√©bil inhalar√°s
    un √ļnico soplo
    del día que no acaba jamás!

    -¡Qué bonito!
    -Bueno, entonces no decimos nada m√°s por hoy. Yo digo simplemente ¬ęFinal del cap√≠tulo¬Ľ.
    -Pero entonces tienes que dejar esa ironía tuya.
    -¬°¬ęFinal del cap√≠tulo¬Ľ!, he dicho. Debes obedecer mis palabras.

    Darwin

     
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    LA OTRA GLORIA 

    Yo era aquel ni√Īo que trillaba al amanecer de aquel d√≠a amarillo de agosto que ascend√≠a en forma de pajas secas desde la parva a las orejas. Era el √ļltimo verano antes de irme al seminario. Mi padre y mis t√≠os segu√≠an a√ļn trillando en la era de mi abuelo con m√©todos medievales: una parva; una trilla tirada por un burro; un burro conducido por un ni√Īo; un ni√Īo que sal√≠a del m√°s r√ļstico de los veranos para ir a un seminario postconciliar que acabar√≠a dejando por un instinto m√°s at√°vico y poderoso: se llamaba Gloria y su cuerpo ten√≠a un aspecto bastante m√°s carnal e incre√≠ble que la del cielo.

    Ella me sac√≥ por primera vez de mi infantil estupor, transport√°ndome a una ciudad provinciana que aspiraba a la vanguardia de los cafetines y en el fondo m√°s cateta que yo. Al menos as√≠ lo ve√≠a yo en aquel momento. Recuerdo con v√≠vida timidez el d√≠a en que vino convertida de una adolescente en una sensual mujer, s√≥lo para impresionarme. Fue en una clase de arte, la primera de la ma√Īana. Las iron√≠as de los chicos y las c√≥mplices sonrisas de las otras chicas, expresando todos ellos como una pareja colectiva lo que ni Gloria ni yo pudimos expresar. Fue otro d√≠a de calor como aquel en que trillaba en una interminable y medieval parva y en la entrepierna notaba hervir algo nuevo y placentero, como un nacimiento al desierto. El sol irradiaba desde ese nuevo centro, ahora ya no como un problema de enuresis infantil sino como un calor que hac√≠a palpitar el torso erizado con una intensidad de v√©rtigo. Desnudo en un desierto por primera vez, abras√°ndome en la promesa de un cuerpo voluptuoso de mujer reci√©n salida de la adolescencia.

    Lleg√≥ vestida con una enorme capa y un peinado alisado y voluminoso, pintada de carm√≠n y colorete; sombra de ojos y u√Īas salvajemente rojas. Al despojarse de la capa puso al descubierto su escultural cuerpo ya maduro y unas piernas para desmayarse. Mi imaginaci√≥n complet√≥ el resto y empec√© a verla vestirse: primero las bragas negras y caladas que ce√Ī√≠an su monte de venus y su rajita humedeci√©ndose de placer; luego un sujetador ajustad√≠simo que elevaba sus apuntados pezones; unas medias envainando sus piernas obscenamente. Seguramente unas ligas a las que me hubiera gustado reemplazar con mis manos‚Ķ

    Se sent√≥ a mi lado y mi cuerpo temblaba eriz√°ndome el vello a oleadas fr√≠as y calientes. Todos sonre√≠an sin atreverse a hacer ning√ļn comentario hasta que el profesor de arte, que preparaba las filminas de la sesi√≥n, rompi√≥ el silencio y coment√≥: te has puesto varios a√Īos encima. Est√° guap√≠sima, comentaron inmediatamente sus amigas que en todo momento proteg√≠an a Gloria con su complicidad. Miraban mis reacciones, delegadas quiz√°s por ella para que luego le contasen mi azorada reacci√≥n. Entretanto ella intentaba hablar conmigo de algo. ¬ŅEst√° libre este asiento?. S√≠, s√≠, claro. Aunque yo sab√≠a que Pepe querr√≠a sentarse donde siempre. C√≥mo vienes hoy, coment√© en voz baja. No, normal‚Ķ muchas veces me visto as√≠‚Ķ, dijo. Me hubiera gustado decirle que estaba guap√≠sima, que me apetec√≠a besarla y abrazarla, pero me lo imped√≠a mi terrible timidez y me conform√© con imaginarlo. Un leve e imperceptible suspiro se escap√≥ de ambos. Otra vez ser√°, pens√© que dec√≠a, pero de nuevo debi√≥ ser mi imaginaci√≥n.

    ¬ŅEsa es Gloria?, coment√≥ la enorme foca que acababa de llegar, como siempre tarde. Joder, chica, c√≥mo te has puesto, ¬ŅVas de fiesta a estas horas? Se sent√≥ al final haciendo comentarios en voz baja. Luego con un tono claramente audible dijo: ¬°Ah, claro, el Carlos‚Ķ ¬°jolines! Me volv√≠ hacia ella y con una mirada asesina le hice callar. La hipop√≥tama baj√≥ la cabeza.

    He olvidado por completo cual era el tema de la clase de arte, si es que alguna vez lo supe, que por fin dio comienzo. Yo continu√©, erizado el vello, transportado a los m√°s c√°lidos y hermosos d√≠as de mi ni√Īez. D√≠as radiantes y azules, transparentes como el agua de los sue√Īos en que sientes que tu cuerpo flota sumergido, se eleva, vuela caprichosamente, con la levedad de lo imperceptible y recordando -o quiz√°s imaginando- su carnal y glorioso culo de piel melocot√≥n retozando en mis manos sobre las s√°banas. En la otra Gloria.

     
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    PLENILUNIO DE AGOSTO (HAIKU) 

    Hoy es la luna
    endiosada Selene
    plenil√ļnica.

     
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    Agosto 

    Ser amable es ser invencible.

     
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    Repostero 

    Voy a repostear el mes de agosto del a√Īo pasado mientras a mi vecino le arreglan los wi-fi’s. ¬°As√≠ no hay quien haga un pastel!

     
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