un viento cimarr√≥n…

poesía, viaje

un viento cimarrón cabalga
como vestigio mudo
tengo que caminar dos mil millas
aprendiendo sin sangre
de p√°lido gris que me estremece
hasta volver a mi lado del sof√°
una fiera serenata
por ti bebe y brinda
no asoma el llanto
viejo lirio del campo
por ahora
nada, corre y vuela
regresa pronto
no importa el nombre
está aquí para quedarse
un audaz banquete de chorlitos
bailando en la calle
esa arena tan hija del mar
ligeros hay que cabalgar
hoy, cuando m√°s joven soy
un himno que suena en lo lejano
otra chica, otro planeta
del arrecife al piélago
alodial
abandona tu sombría opinión
dónde estás?
escucha la m√ļsica del c√©firo
con azulado delirio
en los finales clandestinos
con juventud de mayo
el mundo est√° dispuesto
asciende vulnerable
serpiente fría del invierno
mi beso cuelga de tu labio
cada tibia ma√Īana
relumbrando en mi cabeza
porque quiero escribir
el lago a donde va el cisne
estoy pensando en ti
incluso la bruja m√°s vieja
se suicida
coreando alegremente
abreva la intemperie
entre las flores muertas
puntual y certeramente
aunque hable solo
una muerte glacial
hinchada vela para un largo viaje
entre la sepultura ciega
te dejas embriagar
capaz de morir sin decibelios
toda la gente lo dice
ardiente
en el estanque quieto
donde suena el eco
versa, ora hasta el infinito
un sol, cuya aurora sonríe
una noche robada
en el enigma de un rincón
comienza a despertarse
la bruma nocturna exhala
un glorioso estruendo mudo
√°gil y diligente
se agostó de desidia
sale una rana
en la quinta avenida de neón
el sol era memoria
ni rastro
junto a la charca
en el ebrio verano
entre las cortesanas
penetra su voz hasta la roca
en mi faro perdido
camino solitario
apacible insulario de desdichas
con su ala √ļnica de √°guila
chica furtiva del viernes
aunque ¬Ņqui√©n sabe?
del lado oscuro
víctima de la ebriedad
luce remotamente
un cantar fuera de tono
te abrazo
sin miedo de lavar la herida
en la brisa meditada
seg√ļn se agita
oh, noble dama
insaciable
más que una sensación
el viento de oto√Īo
ya no me acuerdo
el espejo no aprende nuestro gesto
en el fondo, sin límite
en tu boca aletea
una pandemia del alma es Pandemonia
transe√ļnte
en el cabaret celeste
la vibrante cigarra
con brisa matinal
mi nube tormentosa de mayo
nube, limusina del cielo
no lo pienses dos veces
dónde o cuándo?
febril sirena de las esferas
angelote con alas
solapante y teatral
mi trueno tras tu rayo
fiel a las migajas de la luna
‚ÄĒy qu√©?
un insondable río
no tienes que ser lejana estrella
tiene un destello divino
una herida amapola
luz de la hoguera
¬Ņpor qu√© sobre m√≠?
carajo
replegado en mi estancia
te escribo otra canción?
tiempo de alegría, oh virgen!
ondulando las aguas
en tu cristal solemne
un nuevo mirlo
despioja su camisa
nuestra salvaje foresta
deja que el buen tiempo llegue
un pirata del caribe
en el oscuro camino del astro
la suerte est√° eyaculada
se dijo alguna vez
en tu regazo
en el vals de un pífano ronco
un sepelio de voz
dulce muchacha del paraíso
feroz es el viento implacable
oscuro cigarro tras caoba café
lóbrego sobre lóbrego
el templo yermo de la duda
en el profundo y ancho azul
m√°gica mujer de rojo
si se empa√Īa
por el crep√ļsculo del blues
una sideral región
si los fantasmas duermen
mira la hierba germinar
en un instante
con voz quebrada
si puedes palpitar solitario
ponme un café, lleno de noche
quiz√°s por eso est√°
la colina de cerezos
para hacer esperar al hombre
lo m√°s seguro salga el sol
una esquiva noche
al nuevo sol
al parecer escapa
el día que llegas al mar
la luna es un mendigo tuerto
¬Ņsoy yo esa chica?
con el suspiro de la bruma
se pudre o se renueva?
oh, valquiria
de etéreo simulacro
el sol es un caldero bien fregado
aquel trofeo nebuloso
caen las alas al abismo
parte de ti
‚ÄĒd√≠a tras noche‚ÄĒ
ríndete al murmullo de la ciudad
una nube sombría y remolona
mejor a√ļn?
lloreando cencellada
m√°s sereno
en un viaje de mil millas
frente a las puertas de la luna
puedo so√Īar despierto
contra el rompedías
encontré la eternidad
m√°s viva, m√°s desnuda
de la perdición
corazón de cerezo
rezuma olor a madera
m√°s me vuelvo a mirarla
dentro de la sombra caoba
se inclina sobre el cadáver diciendo…
el tiempo corre
amante de Roma
con viento fresco
cae hialino el cristal de nieve
un salvaje día
embiste sin domar
balido tras balada
cabalga de nuevo
conmigo eternamente
no puedo tomarme en serio
nada nos queda
seguramente también
mendigo ciego que murmura
est√° luciendo suave
indeleble y sublime
un rescoldo estelar
el espejo no entiende nuestra cara
recuerda siempre
un nocturno homenaje
insumisa noche del desierto
para salir de esta estrella
al borde del abismo
en blanco y negro
más…
cae sobre mi
de ausencia desnuda y cenicienta
se ruboriza el piélago
enciende mi peregrina voz
leve y lívidamente
sue√Īo en el desierto
deja tu huella hoy
espera…
sue√Īo del terafante
en voz alta y sonora
‚ÄĒabsurdo! demencia!
pones una sonrisa en mi cara
bordado con mi cuerpo
un eco se hizo campo de corales
se anuncia silente
otra embriagadora balada
en un oscuro trueno
mientras hablo sola
no necesita eso
ahora y siempre
otro naufragio
la mente resopla confundida
como judío errante, no tengo precio
sin penas y sin pan
el verano lo viste
en cada historia
silente todavía
no lloro l√°grimas
¬Ņalguien puede explicarlo?
una bagatela de violín
día tirado al retrete
del azul lacrimoso
en toda su eternidad
del arrítmico latido
la luna sigue girando
no se acaba el camino
canta hasta el trébol
un nardo lanza al viento
para romper el techo de cristal
mi montón de huesos
con la oblicua mirada del loco
un hombre al piano
se infla optimista
no puede ver tu esencia
el liego abandonado
tiembla en el silencioso paisaje
corcoveando equino
Toda ley humana es una forma de opresión sobre otros.
soy yo quien te escribe
una grave monta√Īa
febril cual mosca cojonera
mira el hervor de su cicuta
salvo en la sombra
de París y Madrid
me pregunto
encontraba otro mar
moldeable de promesas
el universo en su rescoldo
un collar de perlas engarzado
se desmayó de primavera
un día de nieve todo cesa
se pavonea el pisaverdes
sin pensar en el desolado lirio
a sueldo de Mosc√ļ
nuestro fuego rezonga
el banquero ara√Īa su √°baco
delirescente, azulino
laberintos delusorios
de pereza sufrida
si supiera bailar
la ninfa ya no huye
nadie sabe…
caen las hojas
un ingenio penetrante
lo que todo el mundo dice
esta oscura y densa selva
lo que nos atraviesa
‚ÄĒ¬°oh, roedores judiciales!
parte de mi
caminando bajo el verde tilo
en un fundido a negro
la c√ļpula de una nube
herida de los labios
todo mi fuego
aguacero de versos
‚ÄĒ¬°abrid la ventana
un par de corazones escarlata
tras el verde ciprés
tras vivir y so√Īar
veo mi palabra perdida
h√°blame de la ociosa pubertad
sobre el verdor inédito
¬ęallegro ma non troppo¬Ľ
con sanguino a√Īejo
llora en la lluvia, redundante
jugando al escondite
sólo a veces
pétalo de azahar
… mutis por el fiordo
mi sat√°n desatado
postreramente
sin so√Īarlo siquiera
crepitando sutil
de tierra y cielo
también llega a su ocaso
Destructor y creador
tan risible como arrogante
el azul que me llena
sin nombre
mas, sin sobresaltos
nuestro amor
cruzar la puerta
sin embargo, oh sin embargo
si anochecen lunas en tu piel
m√°s cerca a√ļn, m√°s cerca
pero di que serás mía
abr√°zame con fuerza, insensato!
ora interminable
ahora que llueve
sumiso como esclavo
ven a bailar conmigo
ante un vendaval
se convierte en canción
con ceniza de luna
indemne entre el cieno de cloaca
bajo el fuego impetuoso
al emerger de las aguas
gimoteando lluvia
estrella fugaz
amada ninfa
entre penumbra e intemperie
de nieve pegajosa
agradable recuento del latido
en la ladera
con el brillo de un alma brumosa
puede ser poco inteligible
pavimento de tumba
el verano sestea entre mies
con hervor sanguíneo
con l√°grima de abril
rebosante de gracia
llueve suavemente
conspirando en el cielo
en el muro con lepra de un siglo
sometiendo a las olas de arena
como vieja armadura oxidada
acaso no es así?
tocaba el saxo
para, gozosos, celebrar el día
¬Ņc√≥mo reparar un coraz√≥n roto?
limusina
bacante surgida de mi sombra
amor de verano
mi silencio indolente y cobijado
en el profundo cielo y en el mar
huele a miel y rosa
¬°ay la leche!
hay se√Īales en la niebla
contigo siempre
ora breve y fugaz
por el oleaje empecinado
embiste nuestro rostro
con mística ebriedad
qué nos queda?
sombra sin ojos
bebe un vino amargo
¬°toma casta√Īa, Pandemonia!
cuando estás aquí
las hormigas arrastran
mi domingo de har√°pos
con la mítica valquiria
latiendo al unísono
di lo que quieras
pongo una sonrisa en tu boca
vuelo a casa
una palabra que grita
en la ensenada
con herrumbroso atardecer
‚ÄĒlas olas est√°n rotas
no se acaba la calle
escarcelante, libre
llueve un raudal de luz
llega otro día
surge siniestramente del naufragio
ninfa del cielo
ondea la nieve su bandera
al volver triunfal
un delusorio suspiro
con p√°rpado de escarcha
ni√Īo de escarcha
se disuelve y coagula
a su embrujada hora
de vuelta a la melodía
rescoldo sepultado
cuanto m√°s me alejo
sin azul ni desierto
una nada nadea
no ser√° alcanzable
‚ÄĒla savia no est√° lejos
un silencio invisible
capit√°n Cebada
en la caverna
el eco claro de tu voz
su sat√°n, otra vez!
agua llorada que cae
mientras pescas en un río revuelto
semejante a las sendas del mar
nuestro caballo m√°s veloz
te entiendo, hermana
viejo y olvidado amor
si ya no significa nada
el origen de toda actividad
a veinte bajo cero
a veces
al alba y al ocaso
del frío monte al salvaje lago
breve cortejo nupcial
el azul es f√°cil de amar
radiante por el √°ureo
mira de cara o de reojo
dios bendiga el blee blop blues
mi candor nativo
lanza sus perlas la tempestad
te entiendo, hermano
mi frente sangrante
rompe las ense√Īanzas de Orfeo
fascinando sin m√°s
con este swing sombrío
nada puede quedar
incontestable
en mi propia piel
si no hay forma de decir adiós
de estrellas deslunadas
con el humo y ceniza terminales
a remojo del cielo
la sombra mendiga

Abril

haiku, relato

HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejar√°n de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreir√°.
Los amores se van como los días y la muerte no llega tan deprisa para olvidarlos a todos de repente.
El amor est√° lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y l√°grimas Y de dulces “te quiero”.
Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Cerca del silencio est√°n tus labios, tus l√°grimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Lloran las tímidas guitarras bajo las nubes de un sol de lágrimas vibrantes.
En este momento estoy a cero grados de separación de ti.
De tus manos zarparon las caricias que suavizan la sórdida aridez de este mundo que parece vagar a la deriva como un barco fantasma.
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
Llave de mi puerta Luz de mi ventana Venda de mi herida
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
A veces veo muertos de ganas en el cementerio de los deseos por cumplir.
Si te conformas con sus hermosos ojos negros, dejar√°n de mirarte como te miraron. Si te conformas con su sonrisa, no sonreir√°.
El amor est√° lleno de miradas, silencios… De palabras azules Y de rojos besos, De sonrisas y l√°grimas Y de dulces “te quiero”.
Hombre de arena, ya no queda nada, ni perfume en el viento.
El silencio de tu voz se perdió en la neblina.
Llega la luz del alba: soles de himeneo sobre mi almohada.
Soy la luna del sol de tus ojos.
Eres trigo verde Bajo mi limonero. El quimono de seda Que cubre mi desnudo. El abrupto barranco Donde caer rendida.
Donde Están Los Besos Que El sol Te dió, Allí Estará Mi amor.
Cerca del silencio est√°n tus labios, tus l√°grimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
Descargu√© tu alma de la nube y ahora soy t√ļ lloviendo.
No hay hilo rojo pero para cada corazón hay llaves en el universo infinito del amor.
Todas las estrellas cuentan y yo cuento a las estrellas.
DESAYUNO CON AMANTES Dame el café de tus ojos, el zumo de tu mirada y, de tus labios, el pan, bien untado de tu risa.
La rosa es novia de la espina.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres tu que me lees ahora.
Lentos como la nieve Caían los copos de tu amor Sobre mi espalda dorada.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres TU.
La soledad es el ensayo de la muerte.
Mi vida est√° pintada sobre un muro incendiado de corazones solitarios.
Si quieres cambiarme, no es a mi a quien quieres. B√ļscate a otra.
Distracciones sin amor; amor sin distracciones… Where’s my Summer Love?
Las estrellas son almas de besos incendiarios que acarician de luz los bellos labios.

El Pirata

greguería, viaje

√ćtaca le regal√≥ un hermoso barco llamado El Invencible. Con el coraz√≥n inflamado, cuando cumpli√≥ catorce, se despidi√≥ de √ćtaca. Part√≠o el pirata joven buscando su fortuna. De su bajel pirata, por su osad√≠a, los viejos bucaneros se mofaban. Duro fue el viaje entre tormentas, calmachichas, encallando entre arenas, rocas y baj√≠os, peleando por m√ļltiples tesoros, baratijas y miserias… M√°s el grande, el √ļnico tesoro, no era el barco, no lo fu√© la fortuna, no fue la gloria, ni la fama. El grande, el √ļnico tesoro, era llegar a √ćtaca, tras largas aventuras y periplos.

Homenaje a Konstantino Kavafis, cuya vida se enmarca entre dos 29 de abril.

Ten siempre a √ćtaca en la memoria.
Llegar allí es tu meta.
M√°s no apresures el viaje.

 

Ahora todo es noche. El gran teatro de La Zaranda

greguería

Hay muchos tipos de teatro. Hay tambi√©n, expresado de forma simplista, teatro bueno y teatro malo. Y m√°s all√° de las definiciones o categorizaciones f√°ciles, nos encontramos en contadas ocasiones con la esencia del teatro, con el esp√≠ritu de lo teatral como acto de liturgia, aquello que alg√ļn creador denomin√≥ el teatro sagrado, y al que solo unos pocos pueden acceder, pues es un territorio en el que no entran en juego los recursos efectistas, las vanidades de directores de escena o dramaturgos que necesitan colocarse por encima del propio acto creador, ni las piruetas exhibicionistas de aquellos que, incapaces de entender el texto teatral, tanto el literario como el espectacular, se dedican a encubrir su falta de preparaci√≥n intelectual y art√≠stica y su impericia de artesanos con posicionamientos esc√©nicos vac√≠os de contenido. El gran teatro solo est√° al alcance de unos pocos sabios, que, parad√≥jicamente, en este pa√≠s, y en otros de nuestro entorno mediterr√°neo, suelen ser recluidos al olvido, obligados a vivir en la oscuridad, a enfrentarse al exilio de los creadores en su propia tierra, porque son molestos para los mediocres bur√≥cratas que ostentan un m√≠nimo poder, porque resultan inc√≥modos por su capacidad cr√≠tica y su clarividencia para destapar la inmundicia de una sociedad cada vez m√°s ignorante, m√°s entregada al gesto superfluo y al postureo de las redes asociales, que se fotograf√≠a ante la imagen vanidosa de su yo vac√≠o de ideas y contenidos y que ni siquiera se plantea, porque no puede o no sabe, en ning√ļn caso porque no se atreve, qui√©n es ese yo que pone morritos en Instagram mientras se fotograf√≠a en un teatro fingiendo que ve, porque tampoco saben que el teatro es el arte de ver, de verse viendo.
Pocas veces ya me estremezco en un teatro, y mucho menos se me pone la piel de gallina como me sucedi√≥ ayer viendo Ahora todo es noche, el espect√°culo de La Zaranda, que no es una obra m√°s, es un jal√≥n en su carrera y en el teatro espa√Īol, por su intensidad, su autenticidad, su hermosura art√≠stica, teatral, pict√≥rica, por su profundidad simple, y por ser un aut√©ntico canto a la esencia del teatro. En Ahora todo es noche late como nunca el esp√≠ritu del gran Juan S√°nchez, desde el recuerdo, pero no desde la nostalgia, y brilla como en sus mejores momentos, que no han sido pocos, el texto de Calonge, el trazo sabio, pict√≥rico, teatral, r√≠tmico, de Paco el de La Zaranda, y la inigualable interpretaci√≥n del propio Francisco S√°nchez, de Enrique Bustos y de Gaspar Campuzano. Aut√©ntico teatro que sale de las tripas, del alma misma de gente que no solo ama el teatro sino que son la reencarnaci√≥n del teatro mismo. Y ya no son, desde su inestable atalaya, de la Andaluc√≠a baja, ni de la Espa√Īa mediana, ni siquiera como se califican ahora de ninguna parte, como terminan siendo los c√≥micos aut√©nticos, ahora son ya de todas partes, ahora son patrimonio teatral de la humanidad.
Quien quiera acercarse a la comprensi√≥n del aut√©ntico teatro, no se pierda este espect√°culo de La Zaranda, Ahora todo es noche, del 19 al 29 de abril en el Teatro Espa√Īol de Madrid.

Javier Bravo

√öltimos golpes

greguería

Tres razones, principalmente, os pueden sacar de casa y acercaros al teatro a ver la obra que os sugiero. Si os interesan las propuestas sobre temas sociales candentes y que os ayuden a la reflexión más allá de las meras y crudas noticias. Si os gusta compartir experiencias que no os dejen impasibles y, tercera pero esencial, si disfrutáis con puestas en escena sencillas y con garra, de las que no te dejan indiferente.
La obra es Últimos golpes, dirigida por Fernando Calatrava, en la que la actriz Beatriz Grimaldos interpreta a una mujer, víctima de la violencia de género, que decide armarse de valor para poner fin a un largo camino de violencia y humillación.
Se representar√° en el Teatro Galileo durante todo el mes de abril dentro del proyecto dramat√ļrgico Los martes fronterizos que dirige Sanch√≠s Sinisterra y que tambi√©n es el autor del texto de esta obra.

Nota l√©ase con acento italiano argentino o andaluz…

greguería

[Nota: léase con acento italiano, argentino o andaluz, a placer de uno]
Todos sab√≠an que, en aquel puerto de piratas, la llegada del “Il Vicoratto” marcaba el comienzo de la ociosa tarde estival, la tangada, el vaso de ron.. y todo el mundo se puso a terminar sus √ļltimas faenas para poder as√≠ iniciar el consumo del fruto de las “Parthenocissus quinquefolius” del pa√≠s, como, misteriosamente para los dem√°s, llamaba el boticario a lo que m√°s les gusta a los Calamocanos.
Ugardo el Bot√°nico fue el primero en acudir a la vera de la barra. Llevaba todo el d√≠a plantando una nueva semilla tra√≠da de ultramar y ten√≠a -seg√ļn √©l mismo dijo- “la cocotte seca por el sol y ten√≠a que remojarla”. Conderoti que ya conoc√≠a su especialidad, como la de todos sus parroquianos, sac√≥ el vaso llen√°ndolo de grappa hasta el borde. El “culto padrecito de las flores”, apodo que deb√≠a desde hacia a√Īos al pasamanero, engull√≥ su caldo de una sola g√°rgara, eructando satisfecho a continuaci√≥n.
En pocos minutos la taberna de Conderoti había congregado a todos los religiosos practicantes de Calamoca, incluyendo a su oficiante mayor Chico Potaggio el Trompas, que tomo su habitual tequila.
Lombroso, con el metro a√ļn en el bolsillo, quiso medir el volumen de cada uno de los vasos, anotando el consumo medio de cada uno de los bebensales, medidas con las que esperaba completar su teor√≠a de la degeneraci√≥n progresiva de la √©tica et√≠lica de las razas, pero al quinto vaso, de las manos de un gigant√≥n con sombrero que no se dej√≥ medir los vol√ļmenes et√≠licos, sali√≥ un bastonazo que degener√≥ sobre su cabeza, haciendo saltar el metro en quince astillas.
Juliaro Stacatto, el m√ļsico, sorteaba su viol√≠n entre la concurrencia para poder seguir pagando las deudas contra√≠das con Conderoti. Su habilidad para colocar el viol√≠n era sin duda menor que la que ten√≠a para acabar con los vasos de hidromiel, puesto que a√ļn no hab√≠a conseguido vender ni un solo boleto. Claro que tampoco parec√≠a mucho el inter√©s de los presentes por un viol√≠n que √ļnicamente les daba dolor de cabeza en las resacosas ma√Īanas.
M√°s de una vez hab√≠a sido amenazado de muerte musical -con el instrumento- por sus condescendientes vecinos si no dejaba de tocar. Era quiz√°s por ello que el viol√≠n estaba un tanto cascado y, probablemente, alguno se lo hizo probar de hombros para arriba. Dado los problemas que este le acarreaba, esta ma√Īana hab√≠a decidido rifarlo en la taberna y por eso pas√≥ todo el d√≠a abrillant√°ndolo y d√°ndole lustre…

Tumbacuartillos y calamocanos 2

greguería

[Nota: léase con acento italiano, argentino o andaluz, a placer de uno]
Todos sab√≠an que, en aquel puerto de piratas, la llegada del “Il Vicoratto” marcaba el comienzo de la ociosa tarde estival, la tangada, el vaso de ron.. y todo el mundo se puso a terminar sus √ļltimas faenas para poder as√≠ iniciar el consumo del fruto de las “Parthenocissus quinquefolius” del pa√≠s, como, misteriosamente para los dem√°s, llamaba el boticario a lo que m√°s les gusta a los Calamocanos.
Ugardo el Bot√°nico fue el primero en acudir a la vera de la barra. Llevaba todo el d√≠a plantando una nueva semilla tra√≠da de ultramar y ten√≠a -seg√ļn √©l mismo dijo- “la cocotte seca por el sol y ten√≠a que remojarla”. Conderoti que ya conoc√≠a su especialidad, como la de todos sus parroquianos, sac√≥ el vaso llen√°ndolo de grappa hasta el borde. El “culto padrecito de las flores”, apodo que deb√≠a desde hacia a√Īos al pasamanero, engull√≥ su caldo de una sola g√°rgara, eructando satisfecho a continuaci√≥n.
En pocos minutos la taberna de Conderoti había congregado a todos los religiosos practicantes de Calamoca, incluyendo a su oficiante mayor Chico Potaggio el Trompas, que tomo su habitual tequila.
Lombroso, con el metro a√ļn en el bolsillo, quiso medir el volumen de cada uno de los vasos, anotando el consumo medio de cada uno de los bebensales, medidas con las que esperaba completar su teor√≠a de la degeneraci√≥n progresiva de la √©tica et√≠lica de las razas, pero al quinto vaso, de las manos de un gigant√≥n con sombrero que no se dej√≥ medir los vol√ļmenes et√≠licos, sali√≥ un bastonazo que degener√≥ sobre su cabeza, haciendo saltar el metro en quince astillas.
Juliaro Stacatto, el m√ļsico, sorteaba su viol√≠n entre la concurrencia para poder seguir pagando las deudas contra√≠das con Conderoti. Su habilidad para colocar el viol√≠n era sin duda menor que la que ten√≠a para acabar con los vasos de hidromiel, puesto que a√ļn no hab√≠a conseguido vender ni un solo boleto. Claro que tampoco parec√≠a mucho el inter√©s de los presentes por un viol√≠n que √ļnicamente les daba dolor de cabeza en las resacosas ma√Īanas.
M√°s de una vez hab√≠a sido amenazado de muerte musical -con el instrumento- por sus condescendientes vecinos si no dejaba de tocar. Era quiz√°s por ello que el viol√≠n estaba un tanto cascado y, probablemente, alguno se lo hizo probar de hombros para arriba. Dado los problemas que este le acarreaba, esta ma√Īana hab√≠a decidido rifarlo en la taberna y por eso pas√≥ todo el d√≠a abrillant√°ndolo y d√°ndole lustre…

24 de abril

greguería

Del Diario de Sissi La Seductora:

Yo, Elizabeth de Babiera, m√°s conocida como Sissi, no he revelado a√ļn las inconfesables pasiones que me han atormentado durante mi desafortunada vida. Hoy, recordando aquel otro 24 de abril de 1854 ante el altar, he decidido no ser tan amable con los que me conocieron como lo he sido hasta ahora. No s√≥lo voy a hablar de m√≠. Sobre todo voy a hablar de los que me hicieron sufrir y as√≠ devolverles a la altura que se merecen, no precisamente al altar en que ahora les ten√©is.

Primaveras

greguería

Ser√©is al menos once o doce, perdonad el olvido, pero sobre todo las grandes cobard√≠as, los rubores de un v√°stago dormido. Deb√©is saber que poco sol hab√≠a en ese invernadero. Poco pudo crecer. Han hecho falta soles, abriles aguas y doce primaveras. A vosotras os debo la sabia que me corre por las venas, la le√Īa, las ra√≠ces y, ojal√°, alguna vez, las hojas y los frutos de este arbusto con vocaci√≥n de √°rbol estepario.