un viento cimarr√≥n…

poesía

un viento cimarrón cabalga
como vestigio mudo
tengo que caminar dos mil millas
aprendiendo sin sangre
de p√°lido gris que me estremece
hasta volver a mi lado del sof√°
una fiera serenata
por ti bebe y brinda
no asoma el llanto
viejo lirio del campo
por ahora
nada, corre y vuela
regresa pronto
no importa el nombre
está aquí para quedarse
un audaz banquete de chorlitos
bailando en la calle
esa arena tan hija del mar
ligeros hay que cabalgar
hoy, cuando m√°s joven soy
un himno que suena en lo lejano
otra chica, otro planeta
del arrecife al piélago
alodial
abandona tu sombría opinión
dónde estás?
escucha la m√ļsica del c√©firo
con azulado delirio
en los finales clandestinos
con juventud de mayo
el mundo est√° dispuesto
asciende vulnerable
serpiente fría del invierno
mi beso cuelga de tu labio
cada tibia ma√Īana
relumbrando en mi cabeza
porque quiero escribir
el lago a donde va el cisne
estoy pensando en ti
incluso la bruja m√°s vieja
se suicida
coreando alegremente
abreva la intemperie
entre las flores muertas
puntual y certeramente
aunque hable solo
una muerte glacial
hinchada vela para un largo viaje
entre la sepultura ciega
te dejas embriagar
capaz de morir sin decibelios
toda la gente lo dice
ardiente
en el estanque quieto
donde suena el eco
versa, ora hasta el infinito
un sol, cuya aurora sonríe
una noche robada
en el enigma de un rincón
comienza a despertarse
la bruma nocturna exhala
un glorioso estruendo mudo
√°gil y diligente
se agostó de desidia
sale una rana
en la quinta avenida de neón
el sol era memoria
ni rastro
junto a la charca
en el ebrio verano
entre las cortesanas
penetra su voz hasta la roca
en mi faro perdido
camino solitario
apacible insulario de desdichas
con su ala √ļnica de √°guila
chica furtiva del viernes
aunque ¬Ņqui√©n sabe?
del lado oscuro
víctima de la ebriedad
luce remotamente
un cantar fuera de tono
te abrazo
sin miedo de lavar la herida
en la brisa meditada
seg√ļn se agita
oh, noble dama
insaciable
más que una sensación
el viento de oto√Īo
ya no me acuerdo
el espejo no aprende nuestro gesto
en el fondo, sin límite
en tu boca aletea
una pandemia del alma es Pandemonia
transe√ļnte
en el cabaret celeste
la vibrante cigarra
con brisa matinal
mi nube tormentosa de mayo
nube, limusina del cielo
no lo pienses dos veces
dónde o cuándo?
febril sirena de las esferas
angelote con alas
solapante y teatral
mi trueno tras tu rayo
fiel a las migajas de la luna
‚ÄĒy qu√©?
un insondable río
no tienes que ser lejana estrella
tiene un destello divino
una herida amapola
luz de la hoguera
¬Ņpor qu√© sobre m√≠?
carajo
replegado en mi estancia
te escribo otra canción?
tiempo de alegría, oh virgen!
ondulando las aguas
en tu cristal solemne
un nuevo mirlo
despioja su camisa
nuestra salvaje foresta
deja que el buen tiempo llegue
un pirata del caribe
en el oscuro camino del astro
la suerte est√° eyaculada
se dijo alguna vez
en tu regazo
en el vals de un pífano ronco
un sepelio de voz
dulce muchacha del paraíso
feroz es el viento implacable
oscuro cigarro tras caoba café
lóbrego sobre lóbrego
el templo yermo de la duda
en el profundo y ancho azul
m√°gica mujer de rojo
si se empa√Īa
por el crep√ļsculo del blues
una sideral región
si los fantasmas duermen
mira la hierba germinar
en un instante
con voz quebrada
si puedes palpitar solitario
ponme un café, lleno de noche
quiz√°s por eso est√°
la colina de cerezos
para hacer esperar al hombre
lo m√°s seguro salga el sol
una esquiva noche
al nuevo sol
al parecer escapa
el día que llegas al mar
la luna es un mendigo tuerto
¬Ņsoy yo esa chica?
con el suspiro de la bruma
se pudre o se renueva?
oh, valquiria
de etéreo simulacro
el sol es un caldero bien fregado
aquel trofeo nebuloso
caen las alas al abismo
parte de ti
‚ÄĒd√≠a tras noche‚ÄĒ
ríndete al murmullo de la ciudad
una nube sombría y remolona
mejor a√ļn?
lloreando cencellada
m√°s sereno
en un viaje de mil millas
frente a las puertas de la luna
puedo so√Īar despierto
contra el rompedías
encontré la eternidad
m√°s viva, m√°s desnuda
de la perdición
corazón de cerezo
rezuma olor a madera
m√°s me vuelvo a mirarla
dentro de la sombra caoba
se inclina sobre el cadáver diciendo…
el tiempo corre
amante de Roma
con viento fresco
cae hialino el cristal de nieve
un salvaje día
embiste sin domar
balido tras balada
cabalga de nuevo
conmigo eternamente
no puedo tomarme en serio
nada nos queda
seguramente también
mendigo ciego que murmura
est√° luciendo suave
indeleble y sublime
un rescoldo estelar
el espejo no entiende nuestra cara
recuerda siempre
un nocturno homenaje
insumisa noche del desierto
para salir de esta estrella
al borde del abismo
en blanco y negro
más…
cae sobre mi
de ausencia desnuda y cenicienta
se ruboriza el piélago
enciende mi peregrina voz
leve y lívidamente
sue√Īo en el desierto
deja tu huella hoy
espera…
sue√Īo del terafante
en voz alta y sonora
‚ÄĒabsurdo! demencia!
pones una sonrisa en mi cara
bordado con mi cuerpo
un eco se hizo campo de corales
se anuncia silente
otra embriagadora balada
en un oscuro trueno
mientras hablo sola
no necesita eso
ahora y siempre
otro naufragio
la mente resopla confundida
como judío errante, no tengo precio
sin penas y sin pan
el verano lo viste
en cada historia
silente todavía
no lloro l√°grimas
¬Ņalguien puede explicarlo?
una bagatela de violín
día tirado al retrete
del azul lacrimoso
en toda su eternidad
del arrítmico latido
la luna sigue girando
no se acaba el camino
canta hasta el trébol
un nardo lanza al viento
para romper el techo de cristal
mi montón de huesos
con la oblicua mirada del loco
un hombre al piano
se infla optimista
no puede ver tu esencia
el liego abandonado
tiembla en el silencioso paisaje
corcoveando equino
Toda ley humana es una forma de opresión sobre otros.
soy yo quien te escribe
una grave monta√Īa
febril cual mosca cojonera
mira el hervor de su cicuta
salvo en la sombra
de París y Madrid
me pregunto
encontraba otro mar
moldeable de promesas
el universo en su rescoldo
un collar de perlas engarzado
se desmayó de primavera
un día de nieve todo cesa
se pavonea el pisaverdes
sin pensar en el desolado lirio
a sueldo de Mosc√ļ
nuestro fuego rezonga
el banquero ara√Īa su √°baco
delirescente, azulino
laberintos delusorios
de pereza sufrida
si supiera bailar
la ninfa ya no huye
nadie sabe…
caen las hojas
un ingenio penetrante
lo que todo el mundo dice
esta oscura y densa selva
lo que nos atraviesa
‚ÄĒ¬°oh, roedores judiciales!
parte de mi
caminando bajo el verde tilo
en un fundido a negro
la c√ļpula de una nube
herida de los labios
todo mi fuego
aguacero de versos
‚ÄĒ¬°abrid la ventana
un par de corazones escarlata
tras el verde ciprés
tras vivir y so√Īar
veo mi palabra perdida
h√°blame de la ociosa pubertad
sobre el verdor inédito
¬ęallegro ma non troppo¬Ľ
con sanguino a√Īejo
llora en la lluvia, redundante
jugando al escondite
sólo a veces
pétalo de azahar
… mutis por el fiordo
mi sat√°n desatado
postreramente
sin so√Īarlo siquiera
crepitando sutil
de tierra y cielo
también llega a su ocaso
Destructor y creador
tan risible como arrogante
el azul que me llena
sin nombre
mas, sin sobresaltos
nuestro amor
cruzar la puerta
sin embargo, oh sin embargo
si anochecen lunas en tu piel
m√°s cerca a√ļn, m√°s cerca
pero di que serás mía
abr√°zame con fuerza, insensato!
ora interminable
ahora que llueve
sumiso como esclavo
ven a bailar conmigo
ante un vendaval
se convierte en canción
con ceniza de luna
indemne entre el cieno de cloaca
bajo el fuego impetuoso
al emerger de las aguas
gimoteando lluvia
estrella fugaz
amada ninfa
entre penumbra e intemperie
de nieve pegajosa
agradable recuento del latido
en la ladera
con el brillo de un alma brumosa
puede ser poco inteligible
pavimento de tumba
el verano sestea entre mies
con hervor sanguíneo
con l√°grima de abril
rebosante de gracia
llueve suavemente
conspirando en el cielo
en el muro con lepra de un siglo
sometiendo a las olas de arena
como vieja armadura oxidada
acaso no es así?
tocaba el saxo
para, gozosos, celebrar el día
¬Ņc√≥mo reparar un coraz√≥n roto?
limusina
bacante surgida de mi sombra
amor de verano
mi silencio indolente y cobijado
en el profundo cielo y en el mar
huele a miel y rosa
¬°ay la leche!
hay se√Īales en la niebla
contigo siempre
ora breve y fugaz
por el oleaje empecinado
embiste nuestro rostro
con mística ebriedad
qué nos queda?
sombra sin ojos
bebe un vino amargo
¬°toma casta√Īa, Pandemonia!
cuando estás aquí
las hormigas arrastran
mi domingo de har√°pos
con la mítica valquiria
latiendo al unísono
di lo que quieras
pongo una sonrisa en tu boca
vuelo a casa
una palabra que grita
en la ensenada
con herrumbroso atardecer
‚ÄĒlas olas est√°n rotas
no se acaba la calle
escarcelante, libre
llueve un raudal de luz
llega otro día
surge siniestramente del naufragio
ninfa del cielo
ondea la nieve su bandera
al volver triunfal
un delusorio suspiro
con p√°rpado de escarcha
ni√Īo de escarcha
se disuelve y coagula
a su embrujada hora
de vuelta a la melodía
rescoldo sepultado
cuanto m√°s me alejo
sin azul ni desierto
una nada nadea
no ser√° alcanzable
‚ÄĒla savia no est√° lejos
un silencio invisible
capit√°n Cebada
en la caverna
el eco claro de tu voz
su sat√°n, otra vez!
agua llorada que cae
mientras pescas en un río revuelto
semejante a las sendas del mar
nuestro caballo m√°s veloz
te entiendo, hermana
viejo y olvidado amor
si ya no significa nada
el origen de toda actividad
a veinte bajo cero
a veces
al alba y al ocaso
del frío monte al salvaje lago
breve cortejo nupcial
el azul es f√°cil de amar
radiante por el √°ureo
mira de cara o de reojo
dios bendiga el blee blop blues
mi candor nativo
lanza sus perlas la tempestad
te entiendo, hermano
mi frente sangrante
rompe las ense√Īanzas de Orfeo
fascinando sin m√°s
con este swing sombrío
nada puede quedar
incontestable
en mi propia piel
si no hay forma de decir adiós
de estrellas deslunadas
con el humo y ceniza terminales
a remojo del cielo
la sombra mendiga

Enithar

relatos

Un v√≥rtice tenebroso que nos arrastra en otros abismos insondables. Postrimer√≠as de un hombre rendido, que rema en la noche ante el numerador cu√°ntico sobre las ciudades afligidas. El oscuro globo sigue latiendo en las profundas estelas, como en el √ļtero de las galaxias… donde permanecen suspendidos lanzando sus atroces chispas, eructando t√©tricos fuegos, sobre las ciudades afligidas, llenando el firmamento de verde polvor√≠n. En la oscuridad  est√°n en calma. Las estrellas brillan serenas en lo alto. Tambi√©n reposa bajo ellas contemplando un azul profundo y un tenue resplandor. Mientras tanto el mundo asiste a las postrimer√≠as del poder ilimitado de las huestes. planetas desiertos. el se√Īor Rojo. arenas draconianas. El solitario en la inmensidad. En el momento del tiempo oscuro… el solitario en la inmensidad sobrevuela los mares de estrellas de carbono desplegando sus alas blancas. No hay globos de atracci√≥n, todo es uniforme, aunque salpicado de espuma. ¬ŅQui√©nes fueron los divergentes y todos los dem√°s? Aulladores. Le infundi√≥ terror en su alma… Aulladores, rugiendo feroces en la noche negra. La Torre se eleva blanca y roja entre las plomizas nubes de la noche. Sobre su culmen el rojo es a√ļn m√°s intenso como un faro alertando del peligro. Todos los h√©roes han muerto, solos quedan los divergentes entre la bruma de un espacio intergal√°ctico sin esferas. El secreto oculto. Mi casa de cristal es un escondrijo secreto, ni todas las mir√≠adas de la eternidad… por el portal dimensional un duende burl√≥n, que ven√≠a del v√≥rtice tenebroso, se desliz√≥ sibilinamente. El p√≥rtico secreto de la biblioteca se abre, los dorados lomos de los libros crujen como espantados. Hemos dejado atr√°s al que trae los √≥bolos necesarios. Principio de la luz. Comenzaron a tejer cortinas de tinieblas para reflejar la primera luz. el infinito que se halla oculto, el transportador raudo. El v√≥rtice tenebroso devora neutrones de fusi√≥n, eructando t√©tricos fuegos en la oscuridad y esparciendo sus luces en el abismo sobre las llamas rojas. Martillos invernales. En torno al estent√≥reo con tenebrosa y let√°rgica dicha contempla los martillos invernales sosteniendo un farol de luces amarillas. Su anillo relumbra en su mano, una capa roja la cubre hasta los hombros dejando sus brazos desnudos. Agachada contempla con expectante mirada la inminente llegada de los martillos invernales. Los divergentes congelados, petrificados se encuentran por todas partes como estatuas de sal, mientras permanece enmarcada en su dorado cuadro. Sobre las llamas rojas. El secreto oculto es llevado sobre las llamas rojas en el transportador raudo por guardianes de las galaxias que luchan encarnizadamente con Millones de estrellas, que arden en la materia oscura. Tenebrosa y let√°rgica dicha. Una estela cruza en el cielo a lo largo de millones de parsec dejando a todo el universo at√≥nito. Un fondo de radiaci√≥n violeta y negro sostiene las estrellas. Ni los guardianes de las galaxias han podido evitarlo, impotentes tras su poder burlado. En torno al estent√≥reo. Desgajados de la eternidad fueron llevados por el transportador raudo. Mi casa de cristal. Se sienta llorando en el umbral, a su lado, trato de persuadirlo en vano.  ha sido cruel al convertir mi casa de cristal en torres de arena semejantes a totems. se ha marchado lejos.  camina entre nubes blancas sobre un cielo azul y todos se esconden en sus guaridas. Como truenos de oto√Īo se desatan las huestes de los … el primer engendro en el transportador raudo surge en torno al estent√≥reo. Eructando t√©tricos fuegos, la de melena larga, eructando t√©tricos fuegos sobre la multitud incauta que la rodea. Desgajados de la eternidad, entramos con las luces en el abismo. Al emerger de las aguas. El ojo ve m√°s que el coraz√≥n. Amar a un gusano. globos de atracci√≥n. Los √≥bolos necesarios. La blanca divergente, bella rubia, pone su √≥bolo dorado sobre el ojo izquierdo y contempla con el otro al que viene por el portal dimensional, su rostro desafiante, intriga al visitante. Se derramaron en los vientos. Primera edad, por el portal dimensional se derramaron en los vientos los √≥bolos necesarios.  encuentras a los divergentes, continua su viaje. Sobre las ciudades afligidas. el magno y Los dragones de las alturas, por el portal dimensional se derramaron en los vientos. principio de la luz.  desciende a las ciudades afligidas. Un complejo mecanismo mantiene a los divergentes en continua y fren√©tica actividad. Las megal√≥polis crecen en todas las dimensiones como un c√°ncer y los espacios se llenan cada vez de m√°s gente que acude de todos los rincones. La noche no para en ellas y las luces permanecen encendidas, como si nadie durmiera nunca. Los plut√≥cratas compiten por hacer los edificios m√°s altos, m√°s profundos, m√°s extensos, m√°s modernos, m√°s … El primer engendro. ¬ŅQu√© fue de los divergentes? Quiz√°s por el portal dimensional se fueron a los planetas desiertos. La mujer negra di√≥ a luz el primer engendro, las paredes manchadas de sangre y de luz adquieren caprichosas formas y un globo rojo se eleva sobre su cabeza. La mujer negra sostiene a su engendro entre sus manos, y se mantiene firme y altanera, orgullosa y fuerte. La vemos de perfil pues no quiere mirarnos, parece ignorarnos, toda la noche nos rodea y enmarca. S√≥lo hay rojo y negro.  la desea. Los divergentes la admiran y temen. Con crujidos, punzadas y palpitaciones. Las tormentas se desgarraron, las olas se extendieron y las aguas hirvieron con crujidos, punzadas y palpitaciones, se derramaron los vientos sobre las ciudades afligidas y un lobo surgi√≥ de la nieve entre los cargados pinos de nieve y de neutrones. Guardianes de las galaxias. Un divergente contempla las estrellas y ve descender por el portal dimensional los guardianes de las galaxias que caen en la noche sobre las llamas rojas, el globo gira y derrama polvo negro sobre el suelo, todo queda oculto, el templo de la vida se tambalea. Luces en el abismo. los ciclos legendarios se conservan en la torre cumular. principio de la luz. El agujero negro primordial. la casa, el solitario en la inmensidad. Apresada en las tinieblas. Brota la bestia como un claro manantial en la oscuridad. Apresada en las tinieblas. buscando el secreto oculto por el portal dimensional. Los ciclos legendarios primera edad. sube a la torre m√°s alta y se lanza al vac√≠o, flota en el √©ter y se desvanece entre luces carmines y blancas. Su vestido blanco ondula suavemente y se derrama en los vientos solares. aunque forma no ten√≠a, neutrones de fusi√≥n. Postrimer√≠as del derecho y del rev√©s V√≥rtice tenebroso planetas desiertos, primera edad.  entierra a. Una c√°lida luz ilumina la caverna frente al mar embravecido. Galaxia. v√≠a l√°ctea Seg√ļn el m√©todo se puede atravesar el universo por el portal dimensional, un agujero de gusano intergal√°ctico. el roble eterno aulladores de, laberintos delusorios, templo de la vida Arrancas una flor y asciendes por el valle entre truenos. Entre desiertos helados y abrasadores transcurre El camino. Todo el espacio intergal√°ctico puede ser recorrido por los neutrones de fusi√≥n… numerador cu√°ntico. Comenz√≥ a andar. Nadie … El camino no es de nadie. Surgen espirales de humo desde el oc√©ano y se condensan en llamas.

EXT. ENTRE ABISMOS ‚Äď D√ćA

greguerías

Todas las barcas flotan,
mar aspirante y aspirado,
bajo nubes profundas c√°rdenas,
azules, rojas y naranjas
en el rumor de sombra.
Del hondo horizonte vienen todas
vestidas de rutilante y azul,
a abrazarse con vueltas de resaca
en verde orilla desde verde orín.
Mar desierto, con mares mezclados
en redonda conciencia del azul,
que me habla y me canta,
que me confía y me afirma;
por ti yo paso en pie de alerta,
en mí pretil sentado,
conforme con mi viaje.
Todas las nubes que vinieron,
que vienen y que vendr√°n,
me rodean con signos insondables;
ellas son para mí
la afirmación alzada de este hondo
fondo de aire en que yo vivo;
el flotar verdadero del flotar,
el flotar del tesoro en lo alto abismal.

Junio

greguerías

Oh luna silente que los √°rboles aman y eres sobre el llano dulzura de la sombra o niebla y resonancia en el alma dormida del paisaje.
Todas la rosas de la pálida luna caían, fantasmales, por la ventana abierta de tu cuerpo desnudo.
Estábamos juntos. Después lo he olvidado. (Walt Whitman)
Hazme, divino amor, la lluvia dorada de tus versos.
Limpios son los abismos de la ausencia. Como besos sin aire que no dejan huella. Como miradas que ni rastro dejan. Como la pena.
Hoy somos como los pasajeros de un vuelo perdido. Pasajeros del amor que no saben coger pista de aterrizaje.
A los pies que idolatro desplegada, Mano al fin de madurez inesperada, Otro rebelde henchido de mirada Repicar√° la carne desgarrada.
Como estrellas fugaces, todos los sue√Īos se rompen. Fin?
Quiero aprender tu piel como mapa de un tesoro imposible, escondido en la isla de los sue√Īos, en la playa arenosa de tus d√≠as, en tu mar.
El polvo sometido iza sus llamas, conteniendo de luz s√≥lo las formas. Las f√ļlgidas espinas de mis l√°grimas tristes sonr√≠en a tus ojos.
Cerebro hueco: vergel de perversiones debajo del sombrero.
Acaríciame como la suave y fresca sombra de junio.
El amor eterno es inconcluso.

Marzo

haikus, poesía

¬ŅDestino? ¬ŅAlmas gemelas? ¬ŅAmor verdadero? ¬ŅA√ļn vives en la Edad Media?
Se llenó el cosmos de preguntas y quisimos responderlas a todas. No hay respuestas. Sólo preguntas. Sólo el vacío nos inunda.
El problema es que no hay tiempo para todos los “T√ļ”. Y no todos los versos son de m√°rmol, ni todos los pensamientos son p√°jaros.
El roce de tu piel es como brisa fresca de verano. El brillo de tus ojos como el amanecer de un ni√Īo. Eres todo poes√≠a en mi recuerdo.
El goteo de luz de su mirada. Los profundos mares de su ausencia. La limosna de la yema de sus dedos. Los silencios oscuros de sus labios.
Rozar tu piel y no alcanzarte es espejismo de locura. Y respirar el aire que respiras es como el fuego del desierto que me abrasa.
Las penas flotan por ti en el mar de la distancia incomprensible y en el oscuro bosque de la ausencia como infinita niebla.
Si amas la rosa en su frescura, aprender√°s a amarla ya seca y marchita.
Moriré de pena sin tu amor.
Ese oscuro objeto de tuiteo eres t√ļ.
Inalcanzable como una estrella, tan distante como el fondo del mar, invisible como el aire, pr√°cticamente nada…
El esperpento de un esperpento es la realidad.
Son fríos los cuchillos del amor como frío es el viento de esta tarde.
No me sigas, no. No me sigas si no has venido a quedarte. S√≥lo el que se queda puede llenar el vac√≠o… …para siempre.
Qu√© bello el infinito abismo, oscuro y limpio como la muerte…
Y el final del día es la ruina solitaria, la que queda tirada por el suelo, entre olvidados páramos y lágrimas de rocío en la hierba.
HAIKU DE LA ROSA ENAMORADA De mi amor por ti, en sábanas perfumadas caerán los pétalos.
Los amores se van como los días y la muerte no llega tan deprisa para olvidarlos a todos de repente.
Cuando el pétalo de mi rostro se marchite, quiero morir escribiendo como la espina de quien muere matando.
Vosotros que admir√°is la belleza en el rostro, obviando el dolor de los desahucios interiores ¬ŅQu√© sab√©is de belleza y de dolor?
Se apagó el cigarro del día y para siempre será el cadáver y las cenizas de un poema. (A Leopoldo María Panero)
Quiero besar la luna en tus labios.
Tus labios tienen hoy brillo de luna.
La melancolía es el arpa del corazón acorazado.
Ama. Todo lo demás es etcétera.
Mi destino es ser quien soy. ¬ŅSe ha terminado el camino?
Se llenó de tristeza el ojo enamorado, se llenó de amor el ojo triste.

Enero

greguerías

Desc√ļbreme, mi √ļnica conexi√≥n es la palabra.
Tu mirada me dejó sin aliento.
Qu√© in√ļtil decir adi√≥s a los que ya no escuchan.
Las estrellas son fango donde hundir la mirada.
Cerca del silencio est√°n tus labios, tus l√°grimas, tus huesos, en el callado lugar de las estrellas.
Soy sonoro silencio que incendió tu mirada. Mis cenizas volaron cabalgando los vientos para buscar el aire que respiraste hoy.
Es oscura la noche en el mar del olvido. Y mientras busco el faro de tus ojos, me recreo en la niebla de mi dolor dormido.
El precio del amor es el infierno.
Mi amor estar√° pensando en mi…
Sin pasi√≥n ¬Ņqu√© puede quedar en pie en nuestras ruinas?
Pasaron las nubes como pasa el olvido.
No quiero sentirlo, lo siento sin querer.
No me sigas, amor… yo voy a todas partes para perderte.
¬ŅCu√°nto rinden mis sue√Īos en el banco de tu realidad?
Mis lágrimas quieren escribirse en tu corazón.
Para amarte están las nubes hoy así.
El tiempo es estar a m√°s de una mirada de ti.
La distancia es estar a m√°s de diez labios de mi.
Hay delirio en tus labios, hay locura en mi cuerpo, vayamos al veneno ahora.
Te he raptado tantas veces con mi pensamiento… Y t√ļ sin enterarte.
La ciudad en que nos conocimos era un mito. Por eso jamás te encontré.
Ves la gacela y tras ella un cazador. Desarmado serás mío.
No me sigas, amor… Yo voy a todas partes para perderme.
Busco un amor incondicional. ¬ŅHay uno as√≠?
El destino te ha traído hasta mi. No juegues con el destino.
No me sigas si no esperas un gran amor en tu vida.
Eres el mejor presagio de una gran tormenta.
Las pesta√Īas se hicieron para volar en tu mirada.
Al fin me encontré en el doble cielo de tus ojos.
Me atravesó la rapsodia en azul de tu mirada.
La m√ļsica de tu coraz√≥n es el jazz de mis latidos.
Cada día saco brillo a tus labios.
No hay fracaso para el que regala amor.
Llenaré mis manos de tu cuerpo.
Guardo mi corazón para el que viva por él.
Tu aliento funde mi cuerpo.
Buenas noches a todos los que hoy me amaron con un click.
Cambio un amor por tu cielo de bolsillo.
Las corcheas al borde del abismo: veneno en tus labios, venus de ébano, ni el aire, ni las hojas arpa de lluvia, son reflejo de otro lado.
Luces de mu√Īecas rusas entre tus labios. Cuajada celeste, la noche del or√°culo es nieve y agua.

Nocturno

greguerías

Oigo m√ļsica para llamar al silencio;
esta noche lo invoca el canto de los grillos
que se ocultan detr√°s del escombro del parque.
Que se hospedan aquí pese al brutal rugido
de la ciudad que sin razón amamos
y que ya es imbatible en su fracaso.

Julio exhala su ardor rojo y noctívago
y es como si en su combustión anunciase
que hemos de estar para algo m√°s en esta vida.
Para algo más que una ilusión invicta
entre el arbusto cuajado de espliego y la palabra.
Para no siempre ceder ante las cosas del mundo
que a menudo significa renunciar a ser libres.
¬ŅC√≥mo entender si no el prodigio del mart√≠n pescador,
del águila o la libélula sobrevolando el pantano?
¬ŅC√≥mo explicar el milagro de la m√ļsica
prendido en los zapatos de baile de un mendigo?

Esa misma m√ļsica me dice:
Oscura incertidumbre que resuelta
por la noche nos acosas
sin dejar rastro en el tiempo.

No es posible buscar desde el abismo.
Una pletórica indulgencia encuentro a cambio,
densa y estéril como frutos de arizónica
que liban las polillas embaucadas por su olor.
-un olor que se masca como goma ar√°biga-

Ni el disco solar ni la noche me alumbran,
ni me habla tu voz por ning√ļn recodo
pero tampoco, has de saber,
se ensombrece la hora del relevo.

Federico Leal (De Toma de tierra)

NUBE CA√ćDA

greguerías

Como una seráfica y caída sombra,
Sin u√Īas, ni universo, ni vigorosa vida,
Hoy sucumbe al dudoso mundo de Neptuno,
Sin luz, ni realidad, ni gozoso deleite,
Desvanecida bruma, caída en el abismo.
Entre informes figuras de ignorado engrudo,
Sin humo, ni manos, ni m√ļsica de muerto,
Yace, bajo la imagen inferior del infinito,
Sin cielo, ni dragón, ni erótico suspiro,
Dormida en noche, una invencible nube.

EXT. TORRE – D√ćA

greguerías

LAS NUBES son cisnes, cisnes blancos, grises o negros,
sobre el lago azul y sereno del cielo.
El sol es su jinete, y de las nubes, sube y baja
con la montura celeste en que cabalga
el monte o las monta√Īas.
Las nubes del monte lloran el mar sobre nosotros
y nos devuelven, puras, las l√°grimas lloradas
por todos los vivientes.
Mientras el frío viento las va esquilando,
se precipitan como min√ļsculas banderas blancas de nieve:
las banderas de paz de los abismos de la noche.
La nube, aquella larga nube de plata,
dorada tambi√©n por el crep√ļsculo,
es enhebrada por la torre para coser
los abismos del cielo de la noche.
La torre enhebra nubes, jugando entre campanas,
esos camellos verdinegros que por la aguja
pasan, juegan, ta√Īen, cantan, bailan‚Ķ a las almas.
En esas nubes grises, blancas y negras
naufragan las palabras y sus almas.
No son ya nubes de agua o nieve,
son nubes de palabras y de almas,
que reman, como un Caronte de arriba,
con el remo de la torre, y que pasan, pasan, pasan
—pasa otra nube—
un reba√Īo de nubes, de palabras y de almas.

SOLES DE MAYO

poesía

De todas las miradas del mundo,
yo me quedo con la poesía,
porque la poesía es el misterio
que se esconde, con pulso herido
y del otro lado, como sombra de l√°grimas,
en todos los secretos del mundo,
en todos los insondables abismos
de las almas luminosas o dolidas
que se asoman a nuestra ventana
como soles jubilosos de mayo.

(Homenaje-par√°frasis a Federico Garc√≠a Lorca en un d√≠a de misterio, como otro cualquiera, a punto de cumplirse los 117 a√Īos de su nacimiento. Perd√≥n por mi osad√≠a al reescribirle, estimados amantes -que no adeptos- de la poes√≠a)

SOLES DE MAYO

poesía

De todas las miradas del mundo,
yo me quedo con la poesía,
porque la poesía es el misterio
que se esconde, con pulso herido
y del otro lado, como sombra de l√°grimas,
en todos los secretos del mundo,
en todos los insondables abismos
de las almas luminosas o dolidas
que se asoman a nuestra ventana
como soles jubilosos de mayo.

(Homenaje-par√°frasis a Federico Garc√≠a Lorca en un d√≠a de misterio, como otro cualquiera, a punto de cumplirse los 117 a√Īos de su nacimiento. Perd√≥n por mi osad√≠a al reescribirle, estimados amantes -que no adeptos- de la poes√≠a)

ZEUS

greguerías

Le gusta estar sin hacer nada. Pero nada en absoluto. Recostada en el sof√° se ha pasado los tres √ļltimos meses. Sin parar. ¬ŅRespira? Si no fuera porque no huele a muerto, no lo sabr√≠a decir. El aire llega a su nariz, el agua a sus labios, la poca comida que necesita cae directa a su est√≥mago. Pero nada sale, todo permanece en el abismo de sus intestinos. A veces pienso que es un v√≥rtice solenoidal del universo. Un d√≠a intent√© utilizarla como separador cicl√≥nico pero mi impericia o mi impaciencia han dado al traste con el experimento en repetidas ocasiones. Una de las cosas que cay√≥ en su vientre fue un agujero negro. Y jam√°s se supo de √©l.¬†

Diario olímpico de Zeus. Eón siete mil de la era olímpica tardía. Hora de la siesta.

CORA

greguerías

Lo siento; me march√© sin comentar. Veo que el tiempo transcurre y que aqu√≠ la fiesta sigue intacta, aunque, ya lo anunci√≥ Friedrich Wilhelm, el deejay ya falleci√≥… ¬°Continuad! Continuad, amigos… bailando como locos, al son del abismo por siempre jam√°s.

EN MI FINCA

greguerías

En mi finca hay uno que pasa el d√≠a mirando talk-shows a todo volumen. Un d√≠a bajo y le pico y le digo ¬ęOye, ¬Ņpodr√≠as hacer el favor de, cada tanto, pillar un buen libro? Aunque fuera uno de esos que trae La Vanguardia. Europa no saldr√° nunca del abismo si todo lo que t√ļ sabes de la vida es a qui√©n se tir√≥ ayer Manolete.¬Ľ √Čl me mira bien confundido y suelta rob√≥tico ¬ęYou may say I’m a dreamer, but I’m not the only one. I hope some day you’ll join us and the world will be as one …¬Ľ

AHASVERO

relatos

Flotaré, nadaré, me enterraré en tu cuerpo,
Navegando en las c√°lidas olas de tu vientre,
Entre las erizadas islas de tus pechos,
Tras el naufragio en tu voraginal ombligo,
Entrando en la l√ļbrica cueva de tu boca,
Cayendo en el abismo marino de tu lengua,
Perdido en la nacarada espuma de tus dientes,
He arribado a las violetas rocas de tus labios.

Escuché los cuentos de dragones
que tu ombligo me contaba,
abrazado a las olas azules de tus brazos.
Me dijiste, ¬Ņrelajado, coraz√≥n?
pues flotemos…
Hagamos un PERIPLO ER√ďTICO POR TU CUERPO…

rueda y cabeza de animal

relatos

Me despertaron los ruidos de abajo, las voces que ascendían por la escalera. Todo parecía provenir de mundos paralelos, alejados de mi conciencia por escalones infranqueables, y el desasosiego no se hizo esperar. La amargura viajaba en ascensor hacia mi habitáculo. La mal engrasada rueda del ascensor gritaba, al girar, como un agorero y, en el centro de aquel cubículo ascendente, la cabeza de aquel asno se me ofrecía en una bandeja. Ascendía del abismo como un viento transportado desde un cuento de hadas, hacia mí misma que, agitada, pasaba con ansiedad las hojas del libro para llegar al final de aquella historia.

Tango

greguerías

Triza su saliva los h√ļmeros, los dientes,
arrabal de la sangre,
brujulean los dedos de su lengua
buscando las farolas de mis ansias.

La luz nace de lo hondo,
el sol, de los abismos,
la noche, de los peces de su caliz.

En s√°banas de az√ļcar
y madrigales de miel
duerme mi amor.

Tango

greguerías

Triza su saliva los h√ļmeros, los dientes,
arrabal de la sangre,
brujulean los dedos de su lengua
buscando las farolas de mis ansias.

La luz nace de lo hondo,
el sol, de los abismos,
la noche, de los peces de su caliz.

En s√°banas de az√ļcar
y madrigales de miel
duerme mi amor.

CONDENADOS5

greguerías

negro demasiada compondr√°n tesoro extraviadas aromas verano sabidur√≠a mendigos desear√≠a poderes pu√Īo camino entrega golpe andar v√≠rgenes avisaba muy ense√Īes sombra cuyas contesta edad amable encontrado atar conozca paganas otorgada dicha desenvolvimientos. Yo tambi√©n sent√≠a entonces la magia de la cruz. tras queridos armad hallo quienes zarzas vaciado oxida temporada esperanza fing√≠a mirada seguirlo abismo familias vientre hab√≠an expliqu√© han gira luego aqu√≠ instintivos guijarros mantuviera pensemos moda haya llevaba dormir tumbado trague tres muda adopt√© acciones horrores existencias mejor ambiciones no tengo otra manera de gritar.

CALLE

greguerías

Letan√≠a Stigia para los que est√°n aparcados en la calle Desenga√Īo:
El dolor cuando la vida es un monólogo de miles, y miles son los días sin sosiego.
El dolor cuando naufragas en un mar de excrementicias dudas.
El dolor cuando la soledad es m√°s profunda que el abismo.
El dolor cuando el veneno del desconsuelo es tu √ļnico vino.
El dolor cuando sientes que todo lo has perdido, hasta tu propio amor, sobre el que escupes sangre.
El dolor cuando la esperanza, el humor y los días azules son una letanía de cenizas blasfemas.
El dolor cuando el semen se pudre sobre los muertos.
El dolor cuando decir madre significa vómito y cuajarón de podredumbre.
El dolor cuando amar es una √ļlcera miasm√°tica.
El dolor cuando aparcas m√°s de mil veces en la calle Desenga√Īo.

Este hombre

greguerías

Los comienzos son siempre dif√≠ciles; la distancia siempre es demasiado larga y los hombres, siempre, siempre, demasiado humanos. Y qu√© cerradas andan las bocas de estos hoy, ma√Īana. Sin nada que decirse. Este hombre ha llegado a su abismo, a nuestra Italia (ya lo sabes) y al silencio de los hombres -cien veces mil m√°s terrible que el silencio de Dios- a un mismo tiempo. Y este hombre, que se ha quedado mudo de palabras y de hechos, empieza a hablar con labios tr√©mulos en otros labios, quiz√°s posibles. Y este hombre encuentra silenciosas las mil por mil palabras de sus hermanos hombres, y este hombre est√° callado aunque los hombres hablan, hablan, hablan, mudos. Y qu√© cerradas andan las bocas de √©stos hoy, ma√Īana, sin nada que decirse. Amargo, dulce, jerogl√≠fico, este hombre, digo, de igual manera, ha llegado a su abismo.

El aviador cojo

greguerías

En la esquina, tras el contenedor de basura, de pie, con las piernas cruzadas, mira a un lado y a otro de la calle, est√° esperando a alguien. Gorro de aviador decimon√≥nico, gafas de cristal grueso tras el que se adivina su estrabismo de cartero, por mirar a un lado y a otro de la calle, una pierna m√°s larga que la otra que le hace cojear. Una bolsa de papel de unos grandes almacenes colgada en la mano. Mirada extraviada, como un cartero que mira con un ojo a la carta y con otro al n√ļmero de la puerta, como un esp√≠a, como un novio desesperado de esperar. Mira a un lado, mira a otro, nadie aparece, espera a alguien que nunca viene. Todas las tardes, hasta las diez o m√°s, depende del fr√≠o, del aguante, de la esperanza de que ese alguien venga, pero que nunca viene. Luego se aleja poco a poco por la calle, siempre en la misma direcci√≥n. De vez en cuando vuelve otra vez la vista. Es in√ļtil nadie viene, o mejor dicho, ese alguien no viene. Sigue andando con su cojera unos pasos m√°s para volver de nuevo a esperar. Y si viniera ahora, mientras me voy. Tiempo perdido irremisiblemente. Pero no viene. No viene. No viene. Otra vez, unos pasos m√°s, quiz√°s ahora venga, esperar√© aqu√≠, en mitad de la calle. Presiento que hoy vendr√°, justo cuando me haya alejado, cuando ya no me vea, cuando ya no me encuentre aqu√≠. A la vuelta de la esquina. ¬ŅCu√°ndo vendr√°? Ya es tarde. Tengo que irme. Debi√≥ venir m√°s temprano que yo. Ma√Īana vendr√© m√°s temprano. S√© que tiene que venir, que tiene que pasar por aqu√≠. Alg√ļn d√≠a. Ma√Īana. Seguro. Ma√Īana. Ma√Īana viene. Su voz, he o√≠do su voz. No, no es. ¬ŅY si viene cuando me aleje? Espero… no, ya no espero m√°s.

—¬ŅVamos, cari√Īo?
—No… no. No viene.
—¬°Joder, t√≠o, vale!

CELIA OQUENDO

greguerías

Querido H:

Probablemente ser√°s uno m√°s de los que me he enamorado sin ser correspondida. Yo no soy tu princesa azul, evidentemente, pues mis besos no despiertan tu coraz√≥n muerto o dormido. Ha sido un a√Īo maravilloso. Lo recordar√© siempre. Vos eras para m√≠ un oasis en el desierto. Recuerdo los d√≠as que hemos pasado juntos. He sido tan feliz: Valle Verde, Los Arrojos, La Pampa, Pelotones, La playa del ahorcado… quedar√°n grabados para siempre en mi memoria. Sobre todo aquella tarde en la playa fue para m√≠ el cenit de mi existencia. Sent√≠ fundirse el mundo completamente reconciliado con mi entero ser. Ser√° posible que para vos pasase desapercibido. No lo s√©. Hay tantas cosas de vos que no s√©… Ahora lamento no haber sido m√°s incisiva en tu vida. Mi pasi√≥n no ha sido todo lo fuerte que debiera. Ese coraz√≥n enquistado que llevas dentro y no muestras a nadie es tambi√©n mi fracaso. Tampoco yo he sabido llegar a √©l. La dificultad no debiera desanimarme pues te amo por encima de todas las cosas. Sin embargo me fallan las fuerzas, siento que es una labor de titanes. Y este amor que siento por vos no debe negarme a m√≠ misma. As√≠ es ahora. Ya no puedo seguir, pues no puedo, no debo, dejar de quererme a m√≠ misma. Lamento tanto no tener m√°s energ√≠as para seguir intent√°ndolo. A veces pienso que te vas a perder para siempre en tu soledad inconquistable y otras me consuela al menos pensar que simplemente no ha llegado la persona que toque en lo profundo de ese abismo tuyo y salgas sin darte cuenta apenas. Otras veces pienso que quiz√°s esa persona ya pas√≥ y la perdiste para siempre. Si es as√≠, debes reaccionar. No mueras. Eres demasiado joven todav√≠a. Debes sobreponerte a tu dolor y cicatrizar las heridas. Yo tambi√©n lo har√© contigo. Si al final desapareces de mi vida tendr√© que continuar viviendo. Te llevar√© siempre dentro… Esta noche he llorado mucho. El gato vino a mi lado y me miraba inquisitivo. Me consol√≥ sentirle cerca. √Čl no entiende nada pero algo me dice que no quiere verme as√≠. Luego se alej√≥ suavemente, como respetando mi dolor, como sabiendo que lo tengo que pasar, que es necesario este sufrimiento, este duelo. Esta ma√Īana me he quedado en la cama. No tengo fuerzas para levantarme y estoy llorando tambi√©n. Me gustar√≠a inundarlo todo de l√°grimas, que mi dolor llegue hasta el mar como un r√≠o caudaloso que arramble con todo y pase de una vez. S√≥lo las l√°grimas har√°n que cicatrice. Las l√°grimas y el tiempo.

Siempre tuya,
C.O.

Querido H.:

greguerías

Probablemente ser√°s uno m√°s de los que me he enamorado sin ser correspondida. Yo no soy tu princesa azul, evidentemente, pues mis besos no despiertan tu coraz√≥n muerto o dormido. Ha sido un a√Īo maravilloso. Lo recordar√© siempre. Vos eras para m√≠ un oasis en el desierto. Recuerdo los d√≠as que hemos pasado juntos. He sido tan feliz: Valle Verde, Los Arrojos, La Pampa, Pelotones, La playa del ahorcado… quedar√°n grabados para siempre en mi memoria. Sobre todo aquella tarde en la playa fue para m√≠ el cenit de mi existencia. Sent√≠ fundirse el mundo completamente reconciliado con mi entero ser. Ser√° posible que para vos pasase desapercibido. No lo s√©. Hay tantas cosas de vos que no s√©… Ahora lamento no haber sido m√°s incisiva en tu vida. Mi pasi√≥n no ha sido todo lo fuerte que debiera. Ese coraz√≥n enquistado que llevas dentro y no muestras a nadie es tambi√©n mi fracaso. Tampoco yo he sabido llegar a √©l. La dificultad no debiera desanimarme pues te amo por encima de todas las cosas. Sin embargo me fallan las fuerzas, siento que es una labor de titanes. Y este amor que siento por vos no debe negarme a m√≠ misma. As√≠ es ahora. Ya no puedo seguir, pues no puedo, no debo, dejar de quererme a m√≠ misma. Lamento tanto no tener m√°s energ√≠as para seguir intent√°ndolo. A veces pienso que te vas a perder para siempre en tu soledad inconquistable y otras me consuela al menos pensar que simplemente no ha llegado la persona que toque en lo profundo de ese abismo tuyo y salgas sin darte cuenta apenas. Otras veces pienso que quiz√°s esa persona ya pas√≥ y la perdiste para siempre. Si es as√≠, debes reaccionar. No mueras. Eres demasiado joven todav√≠a. Debes sobreponerte a tu dolor y cicatrizar las heridas. Yo tambi√©n lo har√© contigo. Si al final desapareces de mi vida tendr√© que continuar viviendo. Te llevar√© siempre dentro… Esta noche he llorado mucho. El gato vino a mi lado y me miraba inquisitivo. Me consol√≥ sentirle cerca. √Čl no entiende nada pero algo me dice que no quiere verme as√≠. Luego se alej√≥ suavemente, como respetando mi dolor, como sabiendo que lo tengo que pasar, que es necesario este sufrimiento, este duelo. Esta ma√Īana me he quedado en la cama. No tengo fuerzas para levantarme y estoy llorando tambi√©n. Me gustar√≠a inundarlo todo de l√°grimas, que mi dolor llegue hasta el mar como un r√≠o caudaloso que arramble con todo y pase de una vez. S√≥lo las l√°grimas har√°n que cicatrice. Las l√°grimas y el tiempo.

Siempre tuya,
Celia Oquendo

al mendigo

AMUITZ

greguerías

VIAJE A LA PALABRA

Desde las oscuras profundidades marinas
surge, entre algas y bacterias, mi vida
que, sigilosamente, en un lento ascenso
arriba hasta los rayos intermitentes,
destellos s√ļbitos y fulgurantes
de √°mbito supremo.

Cuerpo que deslizo armonioso
entre aguas transparentes,
donde colores, entornos, calores
se funden en amalgama albiazul.
Así, cual pez abisal que cambia
aletas por patas, en perezoso paseo
asomo a las rocas y arenas,
tierra, aire, sol,
dificultades que son retos,
y busco nuevos manjares
desconocidos en mi vida pasada,
encuentro universos
‚Äďhostiles y paradis√≠acos‚Äď
que me acogen en mi rumbo
azaroso e incierto.

Me recojo, rehuyo del ser que soy sin serlo, retorno
y muto sin variar la esencia del abismo,
de la corriente que me arrastró y me izó,
del cambio superficial y de la evolución discontinua.
Rehago mi cuerpo, mi vida, estiro vértebras y osamenta,
pienso y siento ‚Äďqu√© placer pensar y sentir‚Äď
y reconozco tu mundo, desde el que contemplas
las olas del mar cuya profundidad me creó, y por fin,
encuentro el modo de llegar a ti: la palabra.
Ahora soy s√ļbdito de tu reino.

Labios de diosa

greguerías

Olvidada deidad de los labios carnosos y perfectos -ni demasiado gruesos ni demasiado finos- que ayer me visitaste para perturbar mis carnales deseos, ¬Ņc√≥mo voy a saborear los besos de estas mortales, despu√©s de tu beso ardiente de luna?

Oh divina Dione, quién pudiera olvidar tus labios.

Pero yo he caído en el abismo de tus labios de diosa y nada me va a redimir.