LOS HUESOS DE LAS ESTRELLAS

Los huesos de las estrellas están más que saciados del deleznable destino de sus calcios.

Bajaremos de las nubes para recobrar decididamente el puesto del sonido en las entrañas, que será la inspiración para disolvernos en los andares fatigados. Arrojaremos al mercader del evangelio y a sus siervas y siervos, sin aguantar la compasión con trágico destino. Convertiremos la asunción en criminales himnos, además de juguete que asciende amarillento y sucio. Desembarcaremos los dientes sobre mares de frutas. Trabajaremos manchados sin desazones sutiles. Amortajaremos mercaderes mientras cierran su horquilla de bárbaras injurias. Habremos sido cosmografía, todos, de calcios estelares, como quiere, añorando la luz, nuestro niño interior hacer astrales viajes a las calciferantes estrellas del pasado.

El calcio que hicieron las estrellas para nuestros huesos no será condenado otra vez por los fusiles.