20 haikus florales

Flores de primavera,
vida de las hespérides
campo brillando.

Verano caliente,
jardín de rosas en flor,
aroma dulce.

Invierno frío,
ramillete de cicuta,
belleza en la nieve.

Montañas verdes,
flores silvestres rujen
en la pureza.

Mar azul cristal,
flores de coral crecen,
vida bajo el agua.

Ciudad del ruido,
maceta de geranios rojos,
son tan humanos.

El bosque oscuro,
flores y lunas creciendo,
misterio de la noche.

Pradera verde,
flores de margaritas,
simples y hermosas.

Desierto caliente,
cactus que ha florecido,
vida en la adversidad.

Corazón roto,
flor de lirio marchita,
esperanza será.

Alma solitaria,
flor de cerezo en flor,
belleza sola.

Mentes nubladas,
flor de loto en el lodo,
luz en oscuro.

Espíritu libre,
flor de amapola salvaje,
libertad sin fin.

Amor verdadero,
flor de rosa roja,
pasión eterna.

Paz interior,
flor de loto en el agua,
equilibrio mío.

Tiempo que pasa,
marchito crisantemo,
sólo recuerdo un día.

Vida mutable,
flor de dalia cambiando,
tan adaptada.

Miedo superado,
flor de loto brotando,
fortaleza mía.

Esperanza viva,
flor de luna creciendo,
luz en la oscuridad.

A Diana La Lokita

Advierte el grito de gorriones que

de las plumas y cerebros ardientes,
invertí mis calzoncillos primordiales,
adopciones y léxicos traidores.

Ni el murmullo que hacen los trigales,
a través de las fieles estaciones,

Las latas y corales abrumados
algunos se imaginan ser librados.

Las desgracias no son insoportables,
orientan mis obturaciones lelas,
katiuskas y estudios de vagos directores,

intrigas y luises, igual conservadores.
Todas las vírgenes son diferentes,
alucinan así con nube penetrante.

Saqara en mis sueños

A través del desierto cruzo a lomos de un camello hacia la ciudad de las mil y una noches donde se mezclan olores a especias, a humo de inciensos y perfumes de loto y papiro.

Allí, en el mercado, veo colores y formas exóticas que me deslumbran y me hacen soñar con almizcles de Anubis, megaleion, bergamota y las deleitosas leches de Cleopatra.

El sonido de las mezquitas y los cánticos me llevan a lugares lejanos donde el tiempo parece detenerse y sólo existe la belleza y la paz de las sábilas. En esta ciudad mágica donde las tradiciones son sagradas, como la muerte, me siento como en otro mundo y me dejo llevar por sus encantos y desazones.

La luna renueva

La luna llena se asoma
entre las hojas del sauce,
y en el aire flota aroma
de tristeza.

Estrellas fulgura el cielo,
como lágrimas de un niño,
y en mi corazón deseo
volar lejos, volar lejos…

La noche es fría y oscura,
el viento sopla con fuerza,
y en mi mente una figura
de tristeza.

Más la luna se despierta…
Mi poesía sigue viva,
y en cada verso que escribo
mi espíritu se renueva.

Valle de la Luna

Wadi Rum, Wadi Rum,

Valle de la Luna, corazón del desierto,

oasis de paz de doradas arenas,

sobre las que elevas tus rocosos gigantes

de escarpadas y óseas laderas

y esparces tus dunas de arena,

tostadas por un sol invencible.

Oh lugar mágico,

que nos habla de prístinas épocas,

de agarenas aventuras, mercados exóticos

e interminables caravanas de mercaderes.

Los sarracenos rayos de oro

bañan tus ardientes alberos infinitos

como un tesoro silíceo y polvoriento.

Oh, Wadi Rum, Wadi Rum, Valle de la Luna,

lugar místico, que fascina y estremece

con su sola y abrupta belleza.

Raggio di sole

Sei come un raggio di sole in una giornata grigia
Un bagliore di luce nella mia oscurità.
Con il tuo sorriso rendi felice il mio cuore
E tra le tue braccia trovo la mia pace.

Sei la mia roccia in mezzo alla tempesta,
Il mio nord in un mondo di incertezza.
Con il tuo amore mi sento al sicuro e protetto,
E insieme possiamo affrontare qualsiasi difficoltà.

Sei la mia musa che mi ispira a scrivere,
La mia ragione per andare avanti.
Con il tuo amore ho imparato cosa è veramente felice,
E insieme possiamo raggiungere qualsiasi obiettivo ci prefiggiamo.

Sei il mio tutto, Amore, il mio vero Amore.
ti terrò nel mio cuore,
Perché sei la ragazza più speciale che conosca
E ti amerò per sempre e per sempre.

A Better Day

In the still of the night,

As the moon shines bright,

I lie awake and think,

Of all the things that make me glad,

And all the things that make me sad.

The birds that sing,

The flowers that bring,

A touch of beauty to the earth,

Remind me of the joy and mirth,

That life can bring.

But then I think,

Of all the things that make me sad,

The loved ones lost,

The dreams that fade,

The heartache and the tears,

That come with each new year.

But still I hope,

For brighter days ahead,

For a world with less pain and dread,

And more of the beauty,

That fills my heart with gratitude.

So I’ll hold on tight,

To the things that bring me light,

And let go of the darkness,

That once held me in its grasp,

And trust that in the end,

I’ll find my way,

To a brighter tomorrow,

And a better day.


Un día mejor.

En la quietud de la noche,

Mientras la luna brilla intensamente,

Me acuesto despierto y pienso,

En todas las cosas que me alegran,

Y en todas las cosas que me entristecen.

Los pájaros que cantan,

Las flores que traen

Un toque de belleza a la tierra.

Me recuerdan la alegría y el gozo

Que la vida puede traer.

Pero luego pienso,

en todas las cosas que me entristecen,

los seres queridos perdidos,

los sueños que se desvanecen,

la angustia y las lágrimas,

que vienen con cada nuevo año.

Mas aún espero,

Por los días más brillantes que vendrán,

Por un mundo con menos dolor y miedo,

Y más belleza,

Que llena mi corazón de gratitud.

Así que me aferraré fuerte

 a las cosas que me traen luz,

y soltaré la oscuridad,

que una vez me mantuvo en sus garras,

y confío en que, al final,

encontraré mi camino,

hacia un mañana más brillante.

Y un día mejor.

LOS HUESOS DE LAS ESTRELLAS

Los huesos de las estrellas están más que saciados del deleznable destino de sus calcios.

Bajaremos de las nubes para recobrar decididamente el puesto del sonido en las entrañas, que será la inspiración para disolvernos en los andares fatigados. Arrojaremos al mercader del evangelio y a sus siervas y siervos, sin aguantar la compasión con trágico destino. Convertiremos la asunción en criminales himnos, además de juguete que asciende amarillento y sucio. Desembarcaremos los dientes sobre mares de frutas. Trabajaremos manchados sin desazones sutiles. Amortajaremos mercaderes mientras cierran su horquilla de bárbaras injurias. Habremos sido cosmografía, todos, de calcios estelares, como quiere, añorando la luz, nuestro niño interior hacer astrales viajes a las calciferantes estrellas del pasado.

El calcio que hicieron las estrellas para nuestros huesos no será condenado otra vez por los fusiles.

I think of you

As I lay in bed, I think of you
Your touch, your kiss, the way you move
I close my eyes and let my mind wander
To the thought of you and what we could ponder

Your body, so smooth and oh so fine
Makes me want to call you mine
I long to feel your hands on me
As we explore each other, ecstasy

Our lips locked in a passionate kiss
As we lose ourselves in this bliss
Our bodies entwined, moving in sync
In this moment, there is nothing but you and I

I want to taste every inch of your skin
And make you quiver deep within
I want to make you feel alive
As we ignite a fire that only we can survive

So come to me, my love, and let us explore
The depths of passion and desire that we both adore
Let us get lost in this moment of pure pleasure
As we fulfill each other’s every treasure.

HERMES

El sol se pone en el horizonte, y con él se va el día. La brisa marina mece las palmeras, y el sonido de las olas me lleva lejos. Las estrellas brillan en el cielo, como diamantes en un mar de oscuridad. El aroma exótico de las flores se mezcla con el salado olor del mar. Aquí, en este lugar exótico, me siento en paz y en armonía. Lejos de la agitación y el caos, solo existe la belleza y la tranquilidad. Esta es mi isla paradisíaca, donde me siento libre y feliz. Aquí, en este lugar exótico, mi alma encuentra su verdadera paz.

Las estrellas

Las estrellas brillan en el cielo con su luz cálida y amistosa, nos invitan a soñar y a imaginar un mundo más hermoso y perfecto.

Las estrellas son como pequeños soles que iluminan nuestro camino, nos dan esperanza y nos guían en nuestra aventura por la vida.

Cada noche salen a nuestro encuentro para acompañarnos en nuestro descanso, y nos recuerdan que siempre hay una luz que nos protege y nos da calor.

Las estrellas son un regalo del cielo que nos ofrecen sin pedir nada a cambio, así que debemos cuidarlas y agradecerlas por su brillo y su belleza eterna.

Las estrellas son un tesoro que debemos valorar y admirar, porque son un reflejo de nuestro espíritu y nos hacen ver lo maravilloso que es el universo.

La muerte en la quinta dimensión

En la quinta dimensión tampoco somos inmortales por el hecho de viajar en el tiempo. Si bien, morir en la quinta dimensión, es una cuestión accidental. Casi nadie muere de viejo. Es lógico. Si te notas enfermar, vuelves para atrás en el tiempo, y vuelta a empezar. Así que solamente morimos por error o accidente imprevisto. Imagínate que siento una irrefrenable curiosidad de saber que va a pasar mañana y, movido por tal instinto, decido visitar el futuro. Imagínate que viajo a un tiempo futuro en el que ya estoy muerto. Pues se acabó. No hay vuelta atrás. FIN

La quinta dimensión

Gracias a dios, la quinta dimensión, no sólo nos da problemas, también nos aporta sus propias soluciones. Uno de vosotros, los tetradimensionales, no dispone de tiempo para ir a todos los lugares posibles, igual que nosotros, seamos sinceros, pero sí que nos permite ir a todos los tiempos, lo cual es una gran ventaja. Imagináoslo. No es que lo vayas a ver todo. No. Pero un cerebro con una dimensión más que vosotros, puede quintuplicar lo que vosotros podéis hacer. Así que, cada nueva dimensión te complica las cosas pero también multiplica tus posibilidades. No os hacéis la idea. O sí. Porque cada uno está adaptado al número de dimensiones en las que vive. Hasta los unidimensionales tienen cierta diversión, aunque sin duda sean los más aburridos del multiverso. (Continuará…)

Tiempo atrás

Es un continuo mareo poder viajar atrás en el tiempo. Uno está deshaciendo todas las acciones que hizo continuamente. El lugar que me tocó al azar tiene cinco dimensiones por lo que es fácil viajar en el tiempo en ambos sentidos y ello supone un continuo ajetreo de idas y venidas, de marchas atrás y marchas hacia delante. En vuestro Universo tetradimensional es como viajar a Valencia varias veces, pongamos por caso. A idéntico tiempo no vas a llegar nunca, lo mismo que cuando vas a un sitio nunca está igual… (continuará)

BLACK & WHITE HOLE

Constreñidos durante millones de años en el agujero negro, sin apenas cambios, el tiempo pasa deprisa y es entonces cuando el agujero negro deja de ser negro, se produce un rebote cuántico, se convierte en blanco y salimos disparados de nuevo a través de las galaxias, en un multicolor espectro de frecuencias electromagnéticas, desde los rayos gamma a los infrarrojos. Cien segundos bastan para iluminar millones de galaxias y cada uno de nosotros empezamos un nuevo destino allí donde el azar nos lleve. (continuará…)

PULSOS Y NO PULSOS

Mucho tiempo después supimos que estábamos en otra dimensión, la dimensión última, la irresoluble, la que ya no puede simplificarse más, la dimensión esencial, infracuántica, en la que sólo somos una serie casi infinita de pulsos y no pulsos. Pero en ese momento no sabíamos nada más sobre los nuevos acontecimientos. ¿Estábamos quizás muertos? ¿Esa era la forma de estar muertos? ¿Pero cómo era posible recordar todo lo anterior, como cuando estábamos «vivos» y, sin embargo, no vernos a nosotros mismos ni a los demás? (continuará…)

EL VACIO

El día siguiente todo estaba vacío. No había gente en la calle. No había gente en los coches, que permanecían en el mismo sitio donde se quedaron. ¿Dónde estaban todos? Yo mismo no sabía donde estaba, pero estaba en algún sitio y pensaba, pensaba, pensaba… (continuará)

PRIMER DÍA DEL VERANO

Era el primer día del verano. La mañana era fresca aún, casi fría. No era un día normal. Habíamos comenzado con problemas desde primera hora. Alguien comentó: yo siempre espero lo peor, tengo tendencia al dramatismo. A lo que otra espetó: Sí, como que hoy es el último día del mundo y cosas así, no? Parecía sólo una broma irónica y nos reímos.
Pero esta vez el drama estaba cerca y era real e inminente. Todo dejó de funcionar por completo, los ordenadores, la luz, los móviles con batería, las pilas incluso estaban también descargadas. De repente notamos un extraño calor. Algo nos afectó porque nosotros también quedamos como sin corriente, nuestros músculos no respondían a nada. Nos costó movernos durante un rato, que debió ser corto pero que a nosotros se nos hizo eterno. Por fin salimos a la calle. El silencio era total, nada se movía, los coches estaban parados, la gente paralizada o como zombi. Nos movíamos todos con perezosos movimientos, algo exhaustos y adormilados… (continuará)

ISLAS GRIEGAS — «The Journal of Travellers»

Photo by Aleksandar Pasaric on Pexels.com Photo by Tirachard Kumtanom on Pexels.com Photo by Nextvoyage on Pexels.com Photo by Pixabay on Pexels.com Photo by jimmy teoh on Pexels.com Photo by Pixabay on Pexels.com Las islas griegas, con 1.300.000 habitantes, se dividen en varios archipiélagos: Cycladas, Dodecaneso, Jónicas, Espóradas, islas del Norte del Egeo y las del […]

ISLAS GRIEGAS — «The Journal of Travellers»

Paxoí

El mar se eleva en su lamento tras
La Muerte del gran dios Pan.
Antonio y Cleopatra
celebran una fiesta la víspera
de la batalla de Actio.
Camino del canal de Levkás
una lánguida carey nos mira…

—¿dónde estará la foca monje?—

—Quizás perdida,
en su pequeño círculo del infierno,
en los rancios lagos
de Arta, Prevessa o Missolongi,
tristes ciudades de la desolación,
o quizás en el islote desierto de Erikoúsa.

Las Islas Griegas

PLAN DE VIAJE


Las islas Jónicas: Corfú, Paxoí, Kastrosikiá, Levkás, Ítaca, Cefalonia, Zante…

El Egeo meridional: Creta, Citerea, Cerigoto, Santorín, Terasia…

Las Espóradas del Sur: Rodas, Escarpanto, Nísiros, Kásos, Tilos, Stampalia, Sími, Kastellorizon, Kos, Kálimnos, Léros, Pátmos, Ikaría…

Las Espóradas del Norte: Sámos, Chios…

El Egeo septentrional: Lesbos, Lemnos, Samotracia, Thásos, Skíathos, Skópelos, Skíros…

Las Cícladas: Náxos, Páros, Míkonos, Delos, Rinia, Tínos, Ándros, Síra, Thermiá, Kéos, Sérifos, Sífnos, Kimolos, Milos, Sikinos, Amorgós, Folégandros, Níos, Donousa, Iraklia, Koufonisia, Schinoussa, …

El grupo vernáculo: Salamina, Egina, Póros, Ídhra, Spétsai…

El rastrillo de los destinos cruzados

En el Rastrillo de los destinos cruzados ocurren los más inverosímiles intercambios. Desde una esteatopigia que transfiere la grasa inmunda de sus nalgas a una niña pija, que desde entonces es apodada «La Esteatopija» a través de un ojo que todo lo ve; hasta el soldado de la guerra civil que tras enviar un sobre con balas al vicepresidente empieza a desarrollar un extraño cáncer de vejiga que le llevará dolorosamente a la muerte; pasando por la eficiente forma con que una máquina de escribir como si fuera una diligente secretaria, corrige las cantidades anotadas en un banco, perteneciente al plutócrata de turno, haciendo que los endeudados se liberen de sus agobiados bolsillos; y terminando por la coulotte de una gitana que acaba recibiendo Monsieur Le President en el palacio del Eliseo, y cuyo sortilegio aún no parece haber obrado con claridad.

No se han podido documentar todos los destinos que se han cruzado en este rastrillo pero cada objeto es potencialmente una peligrosa o milagrosa oportunidad de justicia poética. Por medios indescriptibles, se realizan en este rastrillo de los destinos cruzados, innumerables transacciones poético-justicieras, que en poco tiempo pueden aliviar las tremendas injusticias de este imperdonable mundo.

¿Qué fascinante destino aguarda al casco de buzo, a la balanza rota, a la caja de herramientas incompleta, a las máscaras de gas de la segunda guerra mundial, a la cámara fotográfica de fuelle, a las piedras pulidas, a los recipientes de mil formas, a los metales herrumbrosos con miles de funciones?

La tertulia de la tila (abierta ya)

Para los que estáis en Madrid, una propuesta nada innovadora pero poco frecuentada. En estos tiempos postpandémicos, extremosos tiempos -ay pardiez- y en que parece que hemos olvidado las esencias y, cómo no, las buenas costumbres y las charlas relajadas con los amigos, se hace sentir cada vez más la necesidad de una tertulia como el Demonio manda. No de esas de tertulianos pagados y cagados, esbirros de sus dueños, de sus almas vendidas, de sus voces chillonas y sus mal fachados argumentarios.

Estamos preparando una tertulia artístico-literaria que esperamos pronto dar a luz, gracias a vuestra difusión y apoyo, donde los amigos podrán decir paridas, sin límites de humor, sin corrección política, sin argumentarios, sin emolumentos, pero eso sí, con el antiguo sabor del pensamiento amigo, considerado como un plato que ha de apreciarse, saborearse y degustarse con calma. Si alguien sabe de un café, en el centro de Madrid, que esté dispuesto a ofrecerse, que nos haga llegar su propuesta y desde este humilde altar lo anunciaremos a la exigua pero selecta parroquia de estos lares.

La heredera de «El escarabajo»

El libro vino a sus manos. El libro -El escarabajo- la eligió. Decidió que ya era hora de pasar a otra propietaria y la escogió a ella. Había obrado de nuevo la magia de su antiquísimo hechizo. Su ancestral sortilegio. La taumatúrgica transmisión de sus profanos y ocultos poderes.

La reina de las joyas encontró su nueva y digna Heredera. Y los prodigios pronto empezaron a obrar. Aquel talismán egipcio creado para la reina Nefertari, que ahora estaba en posesión de su nueva reina, tras tres mil trescientos treinta y tres años de peripecias, cuyas últimas propietarias habían sido Catalina de Aragón, Olympe de Gouges, Ada Lovelace, Maria Salomea Sklodowska, Amelia Earhart, Carlota Corday, Manuela Malasaña, Emilia Pardo Bazán, Clara Campoamor, Victoria Kent, Rosa Parks, Valentina Tereshkova, Dian Fossey y Rita Levi-Montalcini, llegaba a las delicadas manos de la pintora Diana Sonner.

Hacía tiempo que El Escarabajo había dejado de ser una pieza de suprema joyería para convertirse en otros objetos, no menos preciosos y cargados del mismo poder simbólico de su originaria y metamórfica joya, de la profana transustanciación de su materia primigenia, de su proteica existencia. Bajo su nueva forma se iniciaba un ciclo de florecimiento plástico sin precedentes. Pero nada de esto era ni lejanamente sospechado por su recién estrenada dueña que, ignorante de lo que había de acontecer, empezaba a leer aquellas enigmáticas líneas: «Hacía un mes que navegábamos» y que debían acabar con la invocación del divino nombre de la reina Nerfertari.

Hasta el final

Hoy un viejo de mirada extraviada se ha sentado a mi mesa sin decir nada, sin saludar. Fumaba un purito, simplemente. No hablaba. No quería nada. Se ha sentado sin más. Huesos y pellejos parecían una misma cosa. Encorvado y enjuto ha permanecido allí. Al principio me he sentido incómodo, algo violento por esa invasión de mi espacio y mi privacidad. Yo estaba comiendo solo. Disfrutando de una estupenda sepia a la plancha y una cerveza. Oliendo el fresco y el sol de este mediodía preotoñal, simplemente. ¿Qué pasaba por su mente? ¿Qué extraño delirio le ha llevado hasta mi mesa, frente a mí? Mi ojo clínico se ha puesto a escrutar su mirada: demencia senil. ¿Qué tal va el día? He preguntado para iniciar conversación. Tirando. Ha dicho seca pero suavemente. Tal y como está la cosa no es poco ir tirando, he contestado. No es poco, ha replicado sin más y ha seguido fumando su puro hasta el final.

Todos los paraguas perdidos del mundo

Hay un lugar donde se reúnen todos los paraguas perdidos del mundo. Siempre que hay una perentoria necesidad de un paraguas, ellos se esconden, hacen su congreso mundial de paraguas perdidos del mundo, se dan cita en el incógnito lugar que sólo ellos conocen. Algunos son atrapados a tiempo y podemos usarlos como escudos de nubes, como ojos ciegos que enfrentan los nubarrones y tormentas. Pero la gran mayoría escapan a tiempo y cuesta encontrarlos. Se hacen los perdidos, se camuflan, se hacen los murciélagos, vuelan, se retuercen y alejan espantados por el viento, como si su misión fuese otra en esos momentos. Una paroxística necesidad de huir les empuja por encima de los tejados y de las cabezas de los apresurados viandantes para congregarse en no-sé-qué-sitio pero siempre cuando más se les necesita.

Laberintos delusorios /2

Se sentaron y comieron, mientras tanto, pero, por las ruedas giratorias del espacio, nadie osó oponerse al labrador de los tiempos, al destructor y creador de vórtices inversos. Desde el portal dimensional hasta los laberintos delusorios están sujetos a los ciclos legendarios. Las naves deformadas, su solitario camino, el ciego emprendió sobre las fatigosas colinas que, con trémulo paso, le reciben desde el día de los truenos antiguos. Las naves se retuercen y deforman agitadas como madrigueras de gusanos informes semejantes a catedrales góticas enmarañadas. El ciego ha entrado en las naves deformadas, salomónicas, indómitas. No hay vuelta atrás. Los divergentes huyen de nuevo, aunque pocos logran escapar.

un viento cimarrón…

un viento cimarrón cabalga
como vestigio mudo
tengo que caminar dos mil millas
aprendiendo sin sangre
de pálido gris que me estremece
hasta volver a mi lado del sofá
una fiera serenata
por ti bebe y brinda
no asoma el llanto
viejo lirio del campo
por ahora
nada, corre y vuela
regresa pronto
no importa el nombre
está aquí para quedarse
un audaz banquete de chorlitos
bailando en la calle
esa arena tan hija del mar
ligeros hay que cabalgar
hoy, cuando más joven soy
un himno que suena en lo lejano
otra chica, otro planeta
del arrecife al piélago
alodial
abandona tu sombría opinión
dónde estás?
escucha la música del céfiro
con azulado delirio
en los finales clandestinos
con juventud de mayo
el mundo está dispuesto
asciende vulnerable
serpiente fría del invierno
mi beso cuelga de tu labio
cada tibia mañana
relumbrando en mi cabeza
porque quiero escribir
el lago a donde va el cisne
estoy pensando en ti
incluso la bruja más vieja
se suicida
coreando alegremente
abreva la intemperie
entre las flores muertas
puntual y certeramente
aunque hable solo
una muerte glacial
hinchada vela para un largo viaje
entre la sepultura ciega
te dejas embriagar
capaz de morir sin decibelios
toda la gente lo dice
ardiente
en el estanque quieto
donde suena el eco
versa, ora hasta el infinito
un sol, cuya aurora sonríe
una noche robada
en el enigma de un rincón
comienza a despertarse
la bruma nocturna exhala
un glorioso estruendo mudo
ágil y diligente
se agostó de desidia
sale una rana
en la quinta avenida de neón
el sol era memoria
ni rastro
junto a la charca
en el ebrio verano
entre las cortesanas
penetra su voz hasta la roca
en mi faro perdido
camino solitario
apacible insulario de desdichas
con su ala única de águila
chica furtiva del viernes
aunque ¿quién sabe?
del lado oscuro
víctima de la ebriedad
luce remotamente
un cantar fuera de tono
te abrazo
sin miedo de lavar la herida
en la brisa meditada
según se agita
oh, noble dama
insaciable
más que una sensación
el viento de otoño
ya no me acuerdo
el espejo no aprende nuestro gesto
en el fondo, sin límite
en tu boca aletea
una pandemia del alma es Pandemonia
transeúnte
en el cabaret celeste
la vibrante cigarra
con brisa matinal
mi nube tormentosa de mayo
nube, limusina del cielo
no lo pienses dos veces
dónde o cuándo?
febril sirena de las esferas
angelote con alas
solapante y teatral
mi trueno tras tu rayo
fiel a las migajas de la luna
—y qué?
un insondable río
no tienes que ser lejana estrella
tiene un destello divino
una herida amapola
luz de la hoguera
¿por qué sobre mí?
carajo
replegado en mi estancia
te escribo otra canción?
tiempo de alegría, oh virgen!
ondulando las aguas
en tu cristal solemne
un nuevo mirlo
despioja su camisa
nuestra salvaje foresta
deja que el buen tiempo llegue
un pirata del caribe
en el oscuro camino del astro
la suerte está eyaculada
se dijo alguna vez
en tu regazo
en el vals de un pífano ronco
un sepelio de voz
dulce muchacha del paraíso
feroz es el viento implacable
oscuro cigarro tras caoba café
lóbrego sobre lóbrego
el templo yermo de la duda
en el profundo y ancho azul
mágica mujer de rojo
si se empaña
por el crepúsculo del blues
una sideral región
si los fantasmas duermen
mira la hierba germinar
en un instante
con voz quebrada
si puedes palpitar solitario
ponme un café, lleno de noche
quizás por eso está
la colina de cerezos
para hacer esperar al hombre
lo más seguro salga el sol
una esquiva noche
al nuevo sol
al parecer escapa
el día que llegas al mar
la luna es un mendigo tuerto
¿soy yo esa chica?
con el suspiro de la bruma
se pudre o se renueva?
oh, valquiria
de etéreo simulacro
el sol es un caldero bien fregado
aquel trofeo nebuloso
caen las alas al abismo
parte de ti
—día tras noche—
ríndete al murmullo de la ciudad
una nube sombría y remolona
mejor aún?
lloreando cencellada
más sereno
en un viaje de mil millas
frente a las puertas de la luna
puedo soñar despierto
contra el rompedías
encontré la eternidad
más viva, más desnuda
de la perdición
corazón de cerezo
rezuma olor a madera
más me vuelvo a mirarla
dentro de la sombra caoba
se inclina sobre el cadáver diciendo…
el tiempo corre
amante de Roma
con viento fresco
cae hialino el cristal de nieve
un salvaje día
embiste sin domar
balido tras balada
cabalga de nuevo
conmigo eternamente
no puedo tomarme en serio
nada nos queda
seguramente también
mendigo ciego que murmura
está luciendo suave
indeleble y sublime
un rescoldo estelar
el espejo no entiende nuestra cara
recuerda siempre
un nocturno homenaje
insumisa noche del desierto
para salir de esta estrella
al borde del abismo
en blanco y negro
más…
cae sobre mi
de ausencia desnuda y cenicienta
se ruboriza el piélago
enciende mi peregrina voz
leve y lívidamente
sueño en el desierto
deja tu huella hoy
espera…
sueño del terafante
en voz alta y sonora
—absurdo! demencia!
pones una sonrisa en mi cara
bordado con mi cuerpo
un eco se hizo campo de corales
se anuncia silente
otra embriagadora balada
en un oscuro trueno
mientras hablo sola
no necesita eso
ahora y siempre
otro naufragio
la mente resopla confundida
como judío errante, no tengo precio
sin penas y sin pan
el verano lo viste
en cada historia
silente todavía
no lloro lágrimas
¿alguien puede explicarlo?
una bagatela de violín
día tirado al retrete
del azul lacrimoso
en toda su eternidad
del arrítmico latido
la luna sigue girando
no se acaba el camino
canta hasta el trébol
un nardo lanza al viento
para romper el techo de cristal
mi montón de huesos
con la oblicua mirada del loco
un hombre al piano
se infla optimista
no puede ver tu esencia
el liego abandonado
tiembla en el silencioso paisaje
corcoveando equino
Toda ley humana es una forma de opresión sobre otros.
soy yo quien te escribe
una grave montaña
febril cual mosca cojonera
mira el hervor de su cicuta
salvo en la sombra
de París y Madrid
me pregunto
encontraba otro mar
moldeable de promesas
el universo en su rescoldo
un collar de perlas engarzado
se desmayó de primavera
un día de nieve todo cesa
se pavonea el pisaverdes
sin pensar en el desolado lirio
a sueldo de Moscú
nuestro fuego rezonga
el banquero araña su ábaco
delirescente, azulino
laberintos delusorios
de pereza sufrida
si supiera bailar
la ninfa ya no huye
nadie sabe…
caen las hojas
un ingenio penetrante
lo que todo el mundo dice
esta oscura y densa selva
lo que nos atraviesa
—¡oh, roedores judiciales!
parte de mi
caminando bajo el verde tilo
en un fundido a negro
la cúpula de una nube
herida de los labios
todo mi fuego
aguacero de versos
—¡abrid la ventana
un par de corazones escarlata
tras el verde ciprés
tras vivir y soñar
veo mi palabra perdida
háblame de la ociosa pubertad
sobre el verdor inédito
«allegro ma non troppo»
con sanguino añejo
llora en la lluvia, redundante
jugando al escondite
sólo a veces
pétalo de azahar
… mutis por el fiordo
mi satán desatado
postreramente
sin soñarlo siquiera
crepitando sutil
de tierra y cielo
también llega a su ocaso
Destructor y creador
tan risible como arrogante
el azul que me llena
sin nombre
mas, sin sobresaltos
nuestro amor
cruzar la puerta
sin embargo, oh sin embargo
si anochecen lunas en tu piel
más cerca aún, más cerca
pero di que serás mía
abrázame con fuerza, insensato!
ora interminable
ahora que llueve
sumiso como esclavo
ven a bailar conmigo
ante un vendaval
se convierte en canción
con ceniza de luna
indemne entre el cieno de cloaca
bajo el fuego impetuoso
al emerger de las aguas
gimoteando lluvia
estrella fugaz
amada ninfa
entre penumbra e intemperie
de nieve pegajosa
agradable recuento del latido
en la ladera
con el brillo de un alma brumosa
puede ser poco inteligible
pavimento de tumba
el verano sestea entre mies
con hervor sanguíneo
con lágrima de abril
rebosante de gracia
llueve suavemente
conspirando en el cielo
en el muro con lepra de un siglo
sometiendo a las olas de arena
como vieja armadura oxidada
acaso no es así?
tocaba el saxo
para, gozosos, celebrar el día
¿cómo reparar un corazón roto?
limusina
bacante surgida de mi sombra
amor de verano
mi silencio indolente y cobijado
en el profundo cielo y en el mar
huele a miel y rosa
¡ay la leche!
hay señales en la niebla
contigo siempre
ora breve y fugaz
por el oleaje empecinado
embiste nuestro rostro
con mística ebriedad
qué nos queda?
sombra sin ojos
bebe un vino amargo
¡toma castaña, Pandemonia!
cuando estás aquí
las hormigas arrastran
mi domingo de harápos
con la mítica valquiria
latiendo al unísono
di lo que quieras
pongo una sonrisa en tu boca
vuelo a casa
una palabra que grita
en la ensenada
con herrumbroso atardecer
—las olas están rotas
no se acaba la calle
escarcelante, libre
llueve un raudal de luz
llega otro día
surge siniestramente del naufragio
ninfa del cielo
ondea la nieve su bandera
al volver triunfal
un delusorio suspiro
con párpado de escarcha
niño de escarcha
se disuelve y coagula
a su embrujada hora
de vuelta a la melodía
rescoldo sepultado
cuanto más me alejo
sin azul ni desierto
una nada nadea
no será alcanzable
—la savia no está lejos
un silencio invisible
capitán Cebada
en la caverna
el eco claro de tu voz
su satán, otra vez!
agua llorada que cae
mientras pescas en un río revuelto
semejante a las sendas del mar
nuestro caballo más veloz
te entiendo, hermana
viejo y olvidado amor
si ya no significa nada
el origen de toda actividad
a veinte bajo cero
a veces
al alba y al ocaso
del frío monte al salvaje lago
breve cortejo nupcial
el azul es fácil de amar
radiante por el áureo
mira de cara o de reojo
dios bendiga el blee blop blues
mi candor nativo
lanza sus perlas la tempestad
te entiendo, hermano
mi frente sangrante
rompe las enseñanzas de Orfeo
fascinando sin más
con este swing sombrío
nada puede quedar
incontestable
en mi propia piel
si no hay forma de decir adiós
de estrellas deslunadas
con el humo y ceniza terminales
a remojo del cielo
la sombra mendiga

Enithar

Un vórtice tenebroso que nos arrastra en otros abismos insondables. Postrimerías de un hombre rendido, que rema en la noche ante el numerador cuántico sobre las ciudades afligidas. El oscuro globo sigue latiendo en las profundas estelas, como en el útero de las galaxias… donde permanecen suspendidos lanzando sus atroces chispas, eructando tétricos fuegos, sobre las ciudades afligidas, llenando el firmamento de verde polvorín. En la oscuridad  están en calma. Las estrellas brillan serenas en lo alto. También reposa bajo ellas contemplando un azul profundo y un tenue resplandor. Mientras tanto el mundo asiste a las postrimerías del poder ilimitado de las huestes. planetas desiertos. el señor Rojo. arenas draconianas. El solitario en la inmensidad. En el momento del tiempo oscuro… el solitario en la inmensidad sobrevuela los mares de estrellas de carbono desplegando sus alas blancas. No hay globos de atracción, todo es uniforme, aunque salpicado de espuma. ¿Quiénes fueron los divergentes y todos los demás? Aulladores. Le infundió terror en su alma… Aulladores, rugiendo feroces en la noche negra. La Torre se eleva blanca y roja entre las plomizas nubes de la noche. Sobre su culmen el rojo es aún más intenso como un faro alertando del peligro. Todos los héroes han muerto, solos quedan los divergentes entre la bruma de un espacio intergaláctico sin esferas. El secreto oculto. Mi casa de cristal es un escondrijo secreto, ni todas las miríadas de la eternidad… por el portal dimensional un duende burlón, que venía del vórtice tenebroso, se deslizó sibilinamente. El pórtico secreto de la biblioteca se abre, los dorados lomos de los libros crujen como espantados. Hemos dejado atrás al que trae los óbolos necesarios. Principio de la luz. Comenzaron a tejer cortinas de tinieblas para reflejar la primera luz. el infinito que se halla oculto, el transportador raudo. El vórtice tenebroso devora neutrones de fusión, eructando tétricos fuegos en la oscuridad y esparciendo sus luces en el abismo sobre las llamas rojas. Martillos invernales. En torno al estentóreo con tenebrosa y letárgica dicha contempla los martillos invernales sosteniendo un farol de luces amarillas. Su anillo relumbra en su mano, una capa roja la cubre hasta los hombros dejando sus brazos desnudos. Agachada contempla con expectante mirada la inminente llegada de los martillos invernales. Los divergentes congelados, petrificados se encuentran por todas partes como estatuas de sal, mientras permanece enmarcada en su dorado cuadro. Sobre las llamas rojas. El secreto oculto es llevado sobre las llamas rojas en el transportador raudo por guardianes de las galaxias que luchan encarnizadamente con Millones de estrellas, que arden en la materia oscura. Tenebrosa y letárgica dicha. Una estela cruza en el cielo a lo largo de millones de parsec dejando a todo el universo atónito. Un fondo de radiación violeta y negro sostiene las estrellas. Ni los guardianes de las galaxias han podido evitarlo, impotentes tras su poder burlado. En torno al estentóreo. Desgajados de la eternidad fueron llevados por el transportador raudo. Mi casa de cristal. Se sienta llorando en el umbral, a su lado, trato de persuadirlo en vano.  ha sido cruel al convertir mi casa de cristal en torres de arena semejantes a totems. se ha marchado lejos.  camina entre nubes blancas sobre un cielo azul y todos se esconden en sus guaridas. Como truenos de otoño se desatan las huestes de los … el primer engendro en el transportador raudo surge en torno al estentóreo. Eructando tétricos fuegos, la de melena larga, eructando tétricos fuegos sobre la multitud incauta que la rodea. Desgajados de la eternidad, entramos con las luces en el abismo. Al emerger de las aguas. El ojo ve más que el corazón. Amar a un gusano. globos de atracción. Los óbolos necesarios. La blanca divergente, bella rubia, pone su óbolo dorado sobre el ojo izquierdo y contempla con el otro al que viene por el portal dimensional, su rostro desafiante, intriga al visitante. Se derramaron en los vientos. Primera edad, por el portal dimensional se derramaron en los vientos los óbolos necesarios.  encuentras a los divergentes, continua su viaje. Sobre las ciudades afligidas. el magno y Los dragones de las alturas, por el portal dimensional se derramaron en los vientos. principio de la luz.  desciende a las ciudades afligidas. Un complejo mecanismo mantiene a los divergentes en continua y frenética actividad. Las megalópolis crecen en todas las dimensiones como un cáncer y los espacios se llenan cada vez de más gente que acude de todos los rincones. La noche no para en ellas y las luces permanecen encendidas, como si nadie durmiera nunca. Los plutócratas compiten por hacer los edificios más altos, más profundos, más extensos, más modernos, más … El primer engendro. ¿Qué fue de los divergentes? Quizás por el portal dimensional se fueron a los planetas desiertos. La mujer negra dió a luz el primer engendro, las paredes manchadas de sangre y de luz adquieren caprichosas formas y un globo rojo se eleva sobre su cabeza. La mujer negra sostiene a su engendro entre sus manos, y se mantiene firme y altanera, orgullosa y fuerte. La vemos de perfil pues no quiere mirarnos, parece ignorarnos, toda la noche nos rodea y enmarca. Sólo hay rojo y negro.  la desea. Los divergentes la admiran y temen. Con crujidos, punzadas y palpitaciones. Las tormentas se desgarraron, las olas se extendieron y las aguas hirvieron con crujidos, punzadas y palpitaciones, se derramaron los vientos sobre las ciudades afligidas y un lobo surgió de la nieve entre los cargados pinos de nieve y de neutrones. Guardianes de las galaxias. Un divergente contempla las estrellas y ve descender por el portal dimensional los guardianes de las galaxias que caen en la noche sobre las llamas rojas, el globo gira y derrama polvo negro sobre el suelo, todo queda oculto, el templo de la vida se tambalea. Luces en el abismo. los ciclos legendarios se conservan en la torre cumular. principio de la luz. El agujero negro primordial. la casa, el solitario en la inmensidad. Apresada en las tinieblas. Brota la bestia como un claro manantial en la oscuridad. Apresada en las tinieblas. buscando el secreto oculto por el portal dimensional. Los ciclos legendarios primera edad. sube a la torre más alta y se lanza al vacío, flota en el éter y se desvanece entre luces carmines y blancas. Su vestido blanco ondula suavemente y se derrama en los vientos solares. aunque forma no tenía, neutrones de fusión. Postrimerías del derecho y del revés Vórtice tenebroso planetas desiertos, primera edad.  entierra a. Una cálida luz ilumina la caverna frente al mar embravecido. Galaxia. vía láctea Según el método se puede atravesar el universo por el portal dimensional, un agujero de gusano intergaláctico. el roble eterno aulladores de, laberintos delusorios, templo de la vida Arrancas una flor y asciendes por el valle entre truenos. Entre desiertos helados y abrasadores transcurre El camino. Todo el espacio intergaláctico puede ser recorrido por los neutrones de fusión… numerador cuántico. Comenzó a andar. Nadie … El camino no es de nadie. Surgen espirales de humo desde el océano y se condensan en llamas.

Laberintos delusorios /1

La Aventura termina aquí. El camino apenas acaba de empezar. La Tierra se encuentra arrasada, plana, gélida. No se encuentra nadie en el camino. El Desierto se extiende mucho más allá de lo que nuestra vista puede alcanzar. Se elevan en la inmensidad vacía unos picos oscuros que no anuncian mejores jornadas. Un duende burlón tira tu cetro y tu túnica y recoge una flor. El hombre cavernoso. Momento del tiempo oscuro, espacio intergaláctico. Primera edad. El anciano estaba frente a las puertas de su hermoso palacio… en estado de tétrica penuria, la caverna hambrienta, con su estriada garganta, avanzó hacia el norte en cerradas espirales… Unas escaleras de caracol descienden a los abismos, entrar en ella es hacerse cada vez más pequeños, en consonancia con una espiral que se cierra. Desde nuestro punto de vista, somos iguales, pero desde fuera somos cada vez más pequeños. En su centro crecen unas flores amarillas sobre el verdín luminoso y fresco. Nuestra vista se obnubila con las ilusiones ópticas que nos provoca una tenebrosa y letárgica dicha en los planetas desiertos. La casa acoge a los divergentes. La costa está silenciosa, las praderas desfallecen, las sombras se extienden. Laberintos delusorios otra vez. Atravesamos las emanaciones y entramos en los laberintos delusorios. La claridad y el silencio se apoderan de los eternamente huidos… si crees ir recto, nada más lejos de la verdad. Vagas día y noche… por los planetas desiertos. El palacio es sólo un reflejo en el agua ondulante, neutrones de fusión atraviesan la atmósfera, haciendo aún más irreal el paisaje de verdes árboles y un cielo de azules ondas. La puerta está cerrada y las columnas, antes rectas y colosales parecen salomónicas, endebles, barrocas. Una balaustrada parece la dentadura del paisaje. Sobre su cima, la estatua parece clamar al cielo, cuando antes parecía imperiosa y altiva, dos copas negras culminan sus flancos, extasiadas en la contemplación.