Huella

CABALLERO.
¿Pies? (la esfinge lo devora).
GHÍMEL.
Cómo está la plebe.
ESFINGE, con ironía.
Desde luego, esto ya no es lo que era, Alteza Imperial. ¿?
GHÍMEL, nerviosa.
La huella.
ESFINGE.
¡Se la sabe! Está bien, está bien. Os dejaré pasar, Majestad.
ESFINGE.
Está bien, a ver, a ver… ¿Quién sabe esta? “Vence al tigre y al león, vence al toro embravecido, caen señores y reyes todos a sus pies rendidos”.