La Noria

greguería

Pero el pasado azaroso de cada una de ellas, como en una tragicomedia clásica,
termina por colocarlas en su sitio sin -en apariencia- juzgarlas.
Diálogos que parecen extraídos de una pieza de Eugene O’Neill o Tenesse
Williams. De hecho, mucho de Blanche DuBois empapa a Ginny en su propio tranvía
del deseo, aunque en este caso sería mejor llamarlo montaña rusa… Hay un
homenaje deliberado de Allen hacia esos maestros dramaturgos norteamericanos y
también al color de las películas de Douglas Sirk (gracias sobre todo al talento
de orfebre director de fotografía Vittorio Storaro) pero no se trata de ningún
plagio sino de una declaración de principios, sin trucos. Lo mejor del cronista
de Manhattan desde Match Point.