Era amargo de sentir pero cuando imaginaba aun…

Era amargo de sentir, pero cuando imaginaba aun, se endulzaba, y podía sentir que era el ombligo de su luna, que la mecía…pero cuando abría los ojos volvía a sentir el sabor y la sensación de amargo; lo mejor era volver a cerrar los ojos e imaginar de nuevo, endulzarse hasta volver a la realidad y repetir el mismo episodio una y otra vez…hasta dormir.

(Aterciopelada)

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