Bebiste a dios en un cactus rojo Tragaste…

Bebiste a dios en un cactus rojo. Tragaste el líquido rancio esperando que sobreviniera la revelación. Se te fue la mano, como siempre. Escueta y espinada, la revelación te pegó una ostia brutal. Intoxicaciones divinas a ti.

3 Comments

  1. ¡Menudas son las revelacionesex-alcohólicas, recién salidas del grupo de autoayuda, además!. Te esperan a la vuelta de cualquier cactús, sea rojo, azul o beige,..¡les da igual el caso es cazarte in fraganti, beoda perdida, para anunciarte un próximo alumbramiento, pegarte un rapapolvo o quitarte los puntos del camión!. A Dios, mejor te lo comes, que no te revelará nada, a lo sumo, te dará una indigestión!!!!.

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  2. Tierna Liacice, interesante el relato de tus aventuras etilicas y grupales. Leyendote deduzco que eres transportista, enhorabuena, y que te gusta comerte hasta a dios, buen provecho!
    Mis letrillas resumian de manera personal la aventura chamanica, la ayahuasca, el peyote, el san pedrito y otra sustancias enteogenas que se toman en ceremonias de la iglesia nativa americana. Ironizaban sobre la busqueda de la iluminacion del occidental en esos rituales. Un saludo y para cuando ese libro de recetas vitales.

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  3. No se hagan bolas: la transubstanciación es un mito.

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