La noche entraba en su profunda oscurida…

La noche entraba en su profunda oscuridad y silencio. El apresurado día quedaba atrás por fin olvidado. Lamec tragó saliva con amargura.
-Deberías salir a que te de el aire. -comentó Silvia con tono distraído.
-¿Por qué?
-Pareces angustiado.
-No. -Dijo secamente Lamec.
Silvia colocó en el jarrón un hermoso tulipán amarillo y salió a la terraza.

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