Este hombre

relato

Los comienzos son siempre difíciles; la distancia siempre es demasiado larga y los hombres, siempre, siempre, demasiado humanos. Y qué cerradas andan las bocas de estos hoy, mañana. Sin nada que decirse. Este hombre ha llegado a su abismo, a nuestra Italia (ya lo sabes) y al silencio de los hombres -cien veces mil más terrible que el silencio de Dios- a un mismo tiempo. Y este hombre, que se ha quedado mudo de palabras y de hechos, empieza a hablar con labios trémulos en otros labios, quizás posibles. Y este hombre encuentra silenciosas las mil por mil palabras de sus hermanos hombres, y este hombre está callado aunque los hombres hablan, hablan, hablan, mudos. Y qué cerradas andan las bocas de éstos hoy, mañana, sin nada que decirse. Amargo, dulce, jeroglífico, este hombre, digo, de igual manera, ha llegado a su abismo.

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