Mohyiddin ibn Arabi

relato

Convivimos juntos durante mucho tiempo en el desértico Mohenjo-Daro, de donde él era hijo predilecto y había formado parte del consejo de los ilustres gracias a su inefable capacidad de ilusionista para manipular al pueblo. Compartimos también la torturante aventura de escribir un libro para deleite de concubinas, a causa del cual fue expulsado del citado ilustre consejo. Cada vez que lo acompañaba en sus correrías y lances entre las doncellas de los bajos fondos era un viaje a los infiernos. Las más bellas eran lisonjeadas hasta caer rendidas entre sus cinco extremidades. Como un Moisés, las arrastraba hasta el desierto y allí, bajo las condiciones más extremas pero al abrigo de su tienda, era sacrificada su virginidad.

Deja tu greguería

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s